miércoles, 17 de junio de 2009

Julius Evola: Una carta de Alegato


Especiales de La Coalición

Piero Venturelli

Bolonia

Carta de alegato sobre Evola

Para Eduardo Hernando Nieto


Querido Eduardo,

No soy un especialista de Julius Evola, pero quería aprovechar de esta bitácora y de la habitual cortesía que los coaligados tienen con mis colaboraciones para hacer un par de aclaraciones necesarias sobre el así llamado “Barón negro”. Mucho se ha escrito estos días desde otras columnas contra Evola, mucho que falsea la verdad y empobrece los debates. Por ello creo que es preciso que el público educado tenga una idea más precisa sobre su pensamiento. Voy a intentar de no abusar de la paciencia de Eduardo, quien con certeza conoce mejor que mí su pensamiento. Reciban este aporte a modo de carta aclaratoria.

Los liberales calumnian a Evola y lo tratan de antisemita y de nazi. Se trata de una incomprensión y una distorsión de las ideas de Evola de parte de los críticos que, en sus plumas, es más que comprensible. Evola y los liberales no comparten la misma comprensión de la naturaleza del mundo. Esto es más grave cuando se toma en cuenta que en el romano se trata del cuestionamiento de una concepción del mundo de la que los propios liberales son al final, ¿qué?: Los ejecutores y los portadores, el testimonio y la transmisión, para decirlo en un lenguaje evoliano.

¿Qué es la concepción del mundo liberal? Algo en nada compatible con el trasfondo cultural y simbólico de Evola, sin el cual su pensamiento puede, tan fácilmente, convertirse en una caricatura. En efecto, la Weltanschauung liberal no contempla la "idea de Orden", que en Evola es fundamental. En Evola vemos que hay tendencias “catagógicas” sobre la estinción del Imperium, pero los liberales no las reconocen. No debe sorprendernos que no las entiendan tampoco, pues no pueden entender lo que no reconocen. Es natural. La Weltanschauung liberal no censura toda forma de exaltación de la emotividad del individuo “excéntrico” o bien “discéntrico”, no critica las proclamas del “siglo abstracto y constitucional”, no lamenta la gradual desaparición de los “Jefes verdaderos”. Los liberales no están interesados, o no conocen, o no tienen en verdad la menor idea siquiera de qué es la dignidad o la indignidad espiritual y política de muchos miembros de los dos difuntos primeros "estados tradicionales". Digámoslo claramente: El Estado nazi y el Estado nacionalista italiano de Mussolini. Su punto de vista cultural va más allá de entnder qué es la "dignidad" en estos casos. El liberalismo no reprueba el triunfo post-revolucionario de los elementos “social” y “económico” por sobre la “conceción primordial y sacral” apoyada sobre la “doctrina del ‘derecho divino’ de los Reyes”. ¿No será porque los liberales portan en sí mismos los problemas que Evola quiere denunciar? ¿No son ellos mismos el significado del problema?

Un liberal no admite fenómenos fundamnentales para comprender ideas como las de Evola. No enfrenta el significado radical del materialismo y, en la misma línea, no afronta tampoco el significado de la secularización y de la Ilustración, de las que más bien aparecen como cultores. Allí donde Evola ve una crisis del mundo hundido en el materialismo los liberales no pueden ver nada. ¡Cómo podríamos reprocharles que no fueran capaces de ver la profunda crisis del vínculo jerárquico entre los hombres "naturalmente encuadrados en castas" del Barón Negro? El liberal no toma partido contra el progresivo desaparecer de los nexos personales basados sobre fides y honor. El hombre liberal, la clase de hombre que el liberalismo representa no se opone a la “ciencia meramente humana y empírica” de la que están “orgullosos” los “individuos modernos”, no describe la Reforma protestante como sublevación negadora del “principio de la autoridad y de la jerarquía en el terreno de lo sacro”. ¿Qué diremos de la Revolución Francesa? Para ellos es un motivo de orgullo. El orgullo de lo que encarnan. Para el liberal no es el acontecimiento histórico formidable en grado sumo que ha hecho posible sacar a la luz “algo de sub-personal que tiene vida y mente propias y del que los hombres se convierten en simples medios [[ o: “herramienta”, “utensilio”, etc. ]]”. En este contexto: ¿Cómo pedimos al liberal que nos exhorte a remediar la ruina de las grandes “murallas” de Europa y de la tradicional “estructura orgánica” del mundo?

Las palabras que están entre comillas son de Evola: las he tomado en algunos de sus escrítos. ¿Las entiende vel liberal? No es posible, pues el liberal es parte de lo que Evola critica, es él mnismo su testimonio y su portador.

Además, como no falta de poner de relieve el mismo filósofo italiano, los opositores de la Weltanschauung tradicional muestran la inveterada tendencia, frecuentemente de mala fe, tanto de confundir el terreno de los principios con el que de las realizaciones concretas, históricas, como de juzgar la cualidad de los principios sobre la base de la fuerza y de la coherencia personal de sus testigos en el mundo.


Seamos realistas, y concedámosle algo a los liberales. En lo referente sobre todo al primero de dos aspectos antes mencionados, Evola –por ejemplo– proclama sentirse más en sintonía con el nazismo alemàn y con el fascismo italiano que con los regìmenes liberales de esa época. Esto se puede revisar con las expresiones relativas "a ese tiempo", lo que pasaba de "esos años”, etc. Para un liberal sale de al´lì un razonamiento que parece plausible, pero que es sin màs un sofisma. Para los opositores de Evola esto significa automáticamente que los principios sostenidos o "afirmados" por el Barón sobre la jerarquía, el orden o el "Imperium" resultan encarnados sólo o principalmente en estos Estados totalitarios, de Hitler y Mussolini. A esta idea debe añadirse el estigma histórico según el cual para los críticos de Evola el nazismo y el fascismo representan el mal absoluto. Bajo esta premisa, tan extremadamente simplificadora, cualquier afirmación de cualquier tipo que no sea expresamente condenatoria de estos regímenes se fusiona con ellos. Todo lo que habría tenido contacto con el regimén de Hitler y con el de Mussolini sería perverso e inhumano. Pero aquí el asunto ya va bastante mal. Evola se acerca a estos regímenes no porque crea en una bondad intrínseca en ellos, sino desde un tipo de pensamiento, la idea de que es importante que se debe recuperar al "pensamiento de la Tradición". Los liberales razonan así: Si un defensor de la tradición fue favorable a Hitler, entonces las acciones del régimen de Hitler son la tradición. No se requiere de mucho conocimiento historico o teórico para saber que se trata de una falsedad. Cuando los liberales malinterpretan a Evola y lo hacen un "nazi" deforman y fuerzan lo que debe interpretarse como el "pensamiento de la Tradición" con un evidente propósito ideológico, que no resiste un examen serio de ningún tipo. No vale la pena ir más allá. Es posible que los liberales tampoco puedan ir muy lejos, pero por otros motivos ajenos a la lógica.

Ahora desearía enfocar la atención un instante sobre un tema que es vital para comprender a Evola, si es que se lo quiere comprender, claro está. El Barón Negro hace una continua llamada "al orden" conducido. Los liberales identifican ese orden con el totalitarismo, pero eso es porque extraen la idea de orden de su contexto cultural e histórico, para referirlo a las ideas actuales sobre Hitler y Mussolini. Quienes hemos intentado comprender a Evola y hemos intentado leerlo seriamente, sabemos que el romano exhortó durante decenios el orden para "rectificar" lo que no va, lo que "no funciona" en el mundo moderno. Para Evola, atender al orden implica una crítica a lo que los hombres y las sociedades piensan o realizan sin estar fijado firmemente ("establemente" en principios que Evola considera que son a la vez eternos y tradicionales. Si estamos en lo correcto, es absurdo -dicho sea de pasada- identificar plenamente ese orden con el de, por ejemplo, la sociedad alemana de 1940.

Pongamos dos ejemplos de nuestro autor, sólo un par de ejemplos macroscópicos de lo que es "rectificar" a partir de la idea de "orden". Uno de ellos se refiere nada menos que a las prácticas del nazismo. Evola piensa que en régimen nazi presenta
tendencias "naturalistas", impregnadas de elementos "zoológicos" y "biológicos" de lo que finalmente llama el "racismo" germánico. De otro lado, Evola consideraba indispensable adoptar medidas radicales para que entre los italianos de su tiempo no se difundieran conductas que él consideraba emotivas y poco viriles. Se refería a hacer aquellas que hacen presión sobre el culto incondicional de la familia, sobre la moral "parroquiana", sobre la música popular y –en general– sobre aquellas tendencias que entonces se definían como "strapaesane" ("provincianas"). "Strapaesano" significa algo así como "ultraprovinciano", porque se atribuye auténtico valor sólo a los aspectos folclóricos y anecdóticos, a la vida de los pueblos y de las familias, a las feria típicas, etc., o sea aquellas tendencias que celebran – y reproducen, generación después generación – comportamientos sentimentaloides y provincianistas. ¿Qué quería significar Evola con estas críticas? Eran, sin duda alguna, una crítica a las polñiticas culturales de Mussolini, en cierto sentido "comunitaristas" y "nacionalistas" en un sentido muy cercano al actual y que defienden algunos liberales de izquierda. Pero Evola se refería al ideal de la societad campesina patriarcal amada por el Duce y, también por eso, activamente cultivada por el fascismo "oficial", con el decisivo apoyo de la Iglesia católica.

Dos ejemplos de una distancia frente al totalitarismo a partir de la noción de "orden". ¿Entienden los liberales?


Querido Eduardo, es aquí en que debo deternerme. Te agradezco por lo espacio que tan gentilmente me han concedido La Coalición y tú. Espero haber contribuido en algo al debate que los liberales han desatado en torno de un tema en el que es tan razonable que se extravíen.

Un saludo especial a los administradores del blog, a Hakanni, Ricardo Milla, Raúl Haro González Vigil y al filósofo Víctor Samuel Rivera, por la entreza mostrada ante los ataques indignos de críticos que no conocen la crisis que los ha gestado y de la que son portadores.

19 comentarios:

Dick Tonsmann dijo...

Estimado Piero Venturelli:
Se agradece este desarrollo de las ideas de Evola que da más luces sobre su interpretación.
Siendo libres de estar de acuerdo o no, lo tenemos más claro.

Un saludo

Dick Tonsmann

Piero Venturelli dijo...

Estimado Dick Tonsmann:

Muchas gracias, pero son sólo unas anotaciónes sobre Evola, nada más...

Saludos,

Piero Venturelli

Pedro Pablo dijo...

Señor Venturelli, coincido con el Dr. Tonsmann, artículos como el suyo le dan más nivel acadámico a temas que se han explotado mal por los liberales como Faverón. Destaca la sección dedicada a la tradición en Evola, un autor a recuperar.

Piero Venturelli dijo...

Estimado Pedro Pablo:

Muchas gracias.

En efecto, creo que para superar una crisis epocal tan profunda y para acoger con mayor conocimiento un futuro diverso, al hombre del segundo milenio no le cabe sino repensar los fundamentos de la modernidad y profundizar asimismo las significativas ideas evolianas (y, en general, el pensamiento de la Tradición) de las que aquí hemos pretendido ilustrar de sus puntos principales.

Un saludo,

Piero Venturelli

Anónimo dijo...

me parece que deben hacer una revisión del estilo, pues hay fallas que no dejan leer y oscurecen el aporte.

Víctor Samuel Rivera dijo...

Estimado Anónimo;


Como editor, prometo encargarme de revisar los problemas que adviertes.

Un abrazo,
VSR

marcos ghio dijo...

Cuando hace 40 años leí la Ciudad de los Perros de Vargas Llosa nunca imaginé que tiempo más tarde habría de convertirme en el personaje central de una novela peruana que habría de escribirse en toda la prensa durante al menos diez días. La literatura fantástica de vuestro país me imaginó líder nazi argentino, luego latinoamericano, jefe de un partido skin-head, realizador del atentado de la AMIA en mi país, profanador de tumbas hebreas, defensor del gobierno militar, y lo más grave de todo, septuagenario. Y para darle más ‘realismo’ al relato fantástico recibí llamadas desde el Perú a mi domicilio de Argentina con amenazas de muerte por si me atrevía a viajar a vuestro país y las de un jefe nazi de Uds. que me suplicaba que no lo hiciera pues los iban a matar a todos. Dejo para el final de esta nota lo que les contesté. Simplemente diré que fui al Perú y recorrí vuestro país sin ningún inconveniente, di conferencias en Cusco sobre Julius Evola, salvo que nos cambiaron de local porque el primero arrendado se arrepintió por miedo de ser acusado de nazi él también. Seguí viaje luego hacia Ecuador e ignoro si la literatura y prensa fantástica me ha imputado por haber suscitado la rebelión de los aborígenes en el norte. Dio la casualidad que pasé justo por esa zona un día antes.
Pero yendo ahora a lo concreto acabo de ver que la fantasía ha ingresado también al ámbito académico. El catedrático Faverón, además de acusarme sin fundamento de haber sido expulsado de la universidad por mis ideas extremistas, a pesar de explicarnos que Evola le resulta imposible de leer, se anima igualmente a criticarlo indudablemente aplicando los mismos métodos de la literatura fantástica antes aludidos. Así pues ha descubierto que se trata de un autor fascista y consejero de Mussolini. Claro, como no lo ha leído, no está informado de que el Duce le cerró la revista La Torre por haberse opuesto al concordato con el Vaticano al cual acusó en 1927 de ser una institución burguesa que habría de traicionar al líder político que le hacía tantas concesiones. Más de 40 años de Democracia Cristiana en Italia hasta el escándalo de Tangentópolis y Propaganda Due son las corroboraciones puntuales de los aciertos de un Evola que se supo oponer al fascismo a diferencia de tantos demócratas tardíos. Sería muy largo reseñar en esta breve nota todas las profundas diferencias que tuviera en vida sea con dicho movimiento como con el nazismo. Para toda aquella persona que no sean el aludido Faveron que lo quieran leer la remito a la fundamental obra del autor titulada Más allá del Fascismo, Ediciones Heracles, Buenos Aires, 2004. Faveron se indigna también porque Evola ha hecho un prólogo de los Protocolos de los Ancianos Sabios de Sión. Claro una vez más, si lo hubiera leído hubiera hallado una extraordinaria defensa de los judíos, reconocida por muchos de éstos. Allí él se opone a adjudicar la autoría de dicho fundamental texto a una sociedad secreta judía con el contundente argumento de que una organización de tal tipo nunca lleva las actas de sus reuniones. Pero agrega también que el hecho de no haya sido elaborado por los judíos no le quita valor al texto, pues el mismo ha demostrado con creces estar cumpliéndose cada vez más. Un ejemplo de ello ha sido lo acontecido recientemente en vuestro país con mi persona. Dicen los Protocolos. “Si quieres destruir una nación siembra a propósito doctrinas e informaciones falsas entre sus habitantes”.
Por último lo prometido. Al que me amenazaba de muerte le pregunté cómo se decía pelotudo en peruano. Ahora que por haber estado en vuestro país ya lo sé quiero comentarle que demandaré a todos los huevones que me han agraviado y calumniado y que donaré todo lo que recaude entre las instituciones de bien público de vuestro país a fin de colaborar a que vuestra renta sea distribuida entre personas decentes.
Atentamente. Marcos Ghio

Un coaligado dijo...

Estimado Marcos Ghio;

No te conozco. O, mejor, acabo de conocerte indirectamente, pues el susodicho Faverón comenzó toda la historia al acusar a Eduardo Hernando Nieto de haberte traído, lo que nos motivó a averigüar sobre ti, sin que tengamos nada que reprocharte. Como tú sabes, tanpoco Eduardo te conoce y no tiene nada que ver con tu estancia en Lima.

Eres experto en Evola y Eduardo Hernando admira a Evola. Es una feliz casualidad, que se les hace intragables a tantos. Éste no es sin embargo un blog sobre Evola, sino que humildemente, hacemos filosofía política políticamente incorrecta, dejando a cada uno a este respecto que cuelgue lo que le dé la gana. Este blog es parte de las historias y novelas faveronescas que denuncias.

Los "correctos" nos odian. Nos llaman antisemitas, aunque varios aquí somos católicos o judíos o islámicos. Nos llaman racistas, aunque algunos somos cholos. Nos llaman fanáticos, pero ¿qué nombre reciben los que nos persiguen? ¿"Tolerantes"? Partida de fieras. Faverón actúa como un pobre miserable y no menos culpa tiene la pandilla de bloggeros ignorantes que lo secundan.

Así Evola hubiese sido hitleriano, me resulta ya por la manera demoníaca en cómo lo rechazan sus "detractores" un objeto de simpatía moral y voy a leer lo que pueda de este autor el año que entra.

Firma:
Un coaligado.

Anónimo dijo...

http://bastafaveron.blogspot.com/

Ricardo Milla dijo...

Estimado Piero:

Grazie per il tuo articulo.

È una dismostrazione del nivelo che abbiano persone no-liberali. Non siamo persone che perdiamo il tempo scrivendo contra altre.

Gracias por los saludos finales.

Saludos,
Ricardo.

Piero Venturelli dijo...

Estimado Ricardo:

Te agradezco esas palabras.

El ataque a los miembros de "La Coalición" es muy grave y peligroso.

Un abrazo a todos y un saludo,

Piero

dokis dijo...

la coalicion

saludos. pueden darme el concepto e importancia de la teologia politica, y porque no se incluye en los estudios de ciencias politicas.

hay alguna relacion entre mistica y teologia politica?

marcos ghio dijo...

Estimado Sr. coaligado:
Quiero hacer un par de acotaciones a sus comentarios. En primer lugar quiero decirle que por lo que he podido leer no es cierto que el Sr. Faveron lo haya acusado a Hernando Nieto de haberme traido a Perù. Simplemente utilizó la campaña periodística en mi contra para atacar el pensamiento de Julius Evola y a Hernando Nieto por 'admirarlo'. En segundo lugar que no es verdad que Nieto no me conozca. En 1996 cuando visitè por primera vez Lima el mismo asistió a una conferencia mía y estuvimos cenando juntos. Claro que en esa época no era aun profesor de la Universidad Católica y su conocimiento de mi persona no lo comprometía en sus funciones. ¡Qué raro que no lo haya dicho! ¡Qué raro tambièn que en su blog cuando alguien le preguntara sobre mi persona cambiara abruptamente de conversación y 'agradeciera'en cambio el interès demostrado hacia su causa. ¡Qué raro que a pesar de haber adquirido nuestra ediciòn española de Rebeliòn contra el mundo moderno de Julius Evola siga diciendo Revuelta contra el mundo moderno en sus escritos! Claro una rebeliòn es una crìtica radical al sistema, en cambio una revuelta es una cosa transitoria y pasajera que implica muy escasos compromisos. Atentamente. Marcos Ghio

CARLOS dijo...

Estimado Sr. Ghio

Me parece muy pertinente, si es que lo que dice es cierto, el comentario-reproche que hace sobre el profesor Nieto. Yo mismo he comprado los libros de Evola que ud. ha publicado bajo la editorial de Heracles, así como he leído también su libro la "Era del Paria", y puedo afirmar que en él ud. realiza una "exegesis" notable de la obra de Evola y Guenon (aunque pueda tener ligeras discrepancias dado la sutileza y profundidad del pensamiento de ambos autores), más en ningún momento exalta ni el antisemitismo ni el fascismo como le reprochan mediocremente sus detractores. En todo caso me parece, y me apena decirlo pues simpatizo con el profesor Nieto, que este último debería explicar su extraña y "amnésica" conducta hacia su persona. Por supuesto que está en todo su derecho de no hacerlo pero sería bueno, en todo caso, que evalúe honestamente su grado de compromiso con el pensamiento tradicional alternativo y con la crítica hacia el sistema moderno.

Por último, aunque no sé si ello pueda servir de algo, dado que he presenciado estupefacto la cantidad de acusaciones fantasiosas y difamatorias que le ha imputado la prensa peruana en general, produciéndome aquello verdadera vergüenza ajena, le pido disculpas en nombre de mi país por la manera tan paranoica e infantiloide como lo han tratado los diferentes medios periodísticos al enterarse de su visita al Perú.
Cordialmente,
Carlos

Ricardo Milla dijo...

Caro Piero:

Scusa, ma sto cercando libri di Vattimo... ¿sai di alcun web site come un Amazon.com però in Italia? Il problema è che i libri di Vattimo sono più facili di acquisire per Internet e in italiano che cercargli qui in Perù in spagnolo.

Per favore, e grazie.

Saludos,
Ricardo.

Víctor Samuel Rivera dijo...

Estimado Dokis;

La teología política es una parte deol pensamiento reaccionario. Históricamente se deriva de la "Escuela Teológica" de inicios del siglo XIX, tal y como la catalogaban los manuales de la Restauración. Ideas centrales de esta escuela es la pertinencia de las ideas religiosas en la configuración de los regímenes políticos. Algunhas ideas base fueron recogidas de esa escuela por Juan Donoso Cortés y de allí por Carl Schmitt, lo que creó una tradición independiente en la que hay que situar en la actualidad figuras como Giorgio Agamben.

VSR

Piero Venturelli dijo...

Querido Ricardo:

Son útiles < www.ibs.it >, < www.bol.it >, < www.libreriarizzoli.corriere.it >, < www.hoepli.it >, < www.libreriauniversitaria.it >, < www.feltrinellieditore.it >, < www.webster.it >.

Saludos,

Piero

Ricardo Milla dijo...

Estimado Piero:

Molte grazie!

Saludos,
Ricardo.

Piero Venturelli dijo...

Estimado Ricardo:

¡De nada!

Buenas lecturas y saludos,

Piero

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