lunes, 22 de junio de 2009

¿Atenas o Jerusalén?


Eduardo Hernando Nieto



Una de las tesis más conocidas del profesor Leo Strauss es sin duda el reconocimiento de que la grandeza de Occidente se ha logrado gracias a la tensión entre Atenas y Jerusalén, es decir, que nuestra cultura Occidental no hubiese sido factible sin el concurso de la razón y de la fe. Se trata pues en ambos casos de dos manifestaciones distintas de sabiduría, para la Biblia la sabiduría empieza con el temor a Dios mientras que para la filosofía ésta empieza con el asombro. Si alguien pretende buscar la sabiduría – como es el caso de Strauss – entonces tendrá que colocar sobre la mesa las dos perspectivas y escuchar que es lo que tienen que decir casa una de ellas, para poder escoger, sin embargo, tal acto implicaría ya una toma de partido a favor de la filosofía.

Ciertamente, es posible encontrar varias coincidencias entre ambas, de hecho, la teología y la filosofía clásica se oponen a muchos de los más importantes rasgos de la modernidad, el antropocentrismo, el giro de la moral hacia los derechos antes que las obligaciones (como sugieren los enfoques liberales contemporáneos) o la dependencia del hombre hacia la historia, (historicismo) así mismo, ambos abogan por la recuperación de la moral. En este sentido, tanto Atenas como Jerusalén son los grandes enemigos del nihilismo y el materialismo que se cierne sobre el mundo contemporáneo.

No obstante ello, se tratan de dos maneras distintas de definir cual sería la forma más correcta de vida, que es siempre la pregunta de aquellos que apuestan por la vida de la sabiduría. Esto es en esencia el también llamado problema teológico político: “El problema teológico político, como Strauss lo articula en concreto, a través de una pregunta fundamental, a saber, si que el hombre puede acceder al conocimiento de lo bueno a fin de poder guiar su vida individual o colectiva con el propio esfuerzo de sus poderes naturales o si es que éste es dependiente de la revelación divina “.

Es verdad, - como anota Strauss – que la tradición Bíblica, se basa en la presencia de un Dios misterioso cuya presencia se siente pero no es visible y solamente se sabe sobre él cuando lo hace de conocimiento a través de su palabra (por ejemplo con frases como “yo soy el que soy”) . Dice al respecto Strauss:
“En casi todos los aspectos, la palabra de Dios, en cuanto revelada a sus profetas y sobre todo a Moisés, se convierten en la fuente del conocimiento del bien y del mal, el verdadero árbol del conocimiento, que es al mismo tiempo el árbol de la vida”

En cambio, en el caso por ejemplo del Dios Platónico, éste no crea al mundo con su palabra sino a través de la contemplación de las ideas eternas que están por encima de él, en este sentido, la teología obviamente no daría espacio para la doctrina de las ideas.

Sin embargo, no hay que soslayar que en la práctica la filosofía no puede refutar a la fe así como tampoco la fe podría refutar a la filosofía [1], de esta manera se tendría que arribar a una conclusión que podría poner en duda la afirmación hecha anteriormente sobre el predominio de la filosofía sobre la teología, y esto por la sencilla razón que si no es posible refutar la teología entonces la elección de la filosofía sería finalmente una cuestión de fe.

El mundo Occidental ha tratado aparentemente de integrar o sintetizar la fe con la razón, pero lo que ha surgido como dice Strauss no es una integración sino un intento de integración , no obstante se tendrá que concluir con que este esfuerzo de armonización está condenado al fracaso porque cada una de ellas coloca una cosa como única y necesaria, a saber, la Biblia, tomará la vida del amor obediente y la Filosofía tomará la vida del entendimiento autónomo.

Pero, si bien como hemos visto ambas son necesarias para el desarrollo del mundo Occidental, el inicio de la modernidad podría decirse que empezó al momento de pretenderse la superación de la tensión. Es interesante en caso señalar el modo como dentro del llamado Racionalismo Medieval (Maimónides, Averroes etc) se logró una relación de igual respeto hacia cada una de esas tradiciones, a través de la distinción entre lo esotérico y lo exotérico, por lo cual en el plano esotérico se entendía que la vida filosófica era la vida de la búsqueda del conocimiento colocándose aquí en un plano de superioridad frente a la vida de la obediencia. Sin embargo, en el plano exotérico, los racionalistas medievales estaban subordinados a la ley. Esta fue entonces la manera inteligente como se manejó la tensión en este periodo. Sin embargo, Strauss deja entrever la posibilidad de que fuera a través del Tomismo, cuando en un intento por armonizarlos e integrarlos, se produjo la subordinación de la filosofía hacia la revelación , lo cual abrirá el camino hacia otra subordinación aun más problemática, la de la revelación dependiente ahora de la filosofía, esto comenzaría con Maquiavelo, y sería el punto de partida de la modernidad y su desarrollo desde el Positivismo hacia el Historicismo, y desde el Historicismo al Nihilismo.

Sin duda alguna, la grandeza de nuestra cultura Occidental dependerá de la recuperación de estas dos grandes tradiciones y de la restauración de su tensión, tarea difícil en la actualidad que exhibe más bien un vaciamiento de la razón y de la fe.

[1] Dice Heinrich Meier: “Que la filosofía puede ser puesta en cuestión seriamente sólo en nombre de la revelación indica dos cosas: la revelación aparece como el desafío de la filosofía, ya que promete la realización del más intimo anhelo que la mueve, el conocimiento de la verdad, y niega radicalmente ese mismo anhelo como anhelo libre. El Dios de la revelación reclama disponer de manera completa, clara y sin limitación precisamente de eso hacia lo cual se orienta el eros de los filósofos, pero se reserva su soberana decisión de conocer la verdad, que el alberga en sí mismo, a quien, él quiera , cuando el quiera, donde él quiera y como él quiera, dentro de los límites del establecidos por su voluntad y para los fines que determina su juicio. Para la filosofía, la revelación representa un desafío teórico como existencial.
Heinrich Meier, Leo Strauss y el Problema Teológico Político, Buenos Aires, Katz, 2006 p.39.

24 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Eduardo:
tengo algunas dudas sobre lo que dices. Tú dices que la filosofía no puede refutar a la teología ni viceversa. Para ello, la filosofía o la teología tendrían que seguir dos estrategias: (i) decir que la definición de una "vida buena" de una u otra concepción es falsa. Con ello, a lo más se demostraría que la definición de la filosofía o teología es falsa, mas no
demuestra que es la "vida buena". (ii) una vez que se demuestra la falsedad de la definición de la contraparte, se tiene que proponer una definición de qué es "vida buena" y que esta es verdadera.

Ahora bien, no creo que se pueda predicar la verdad o falsedad de una vida buena. Ello, sólo se puede predicar sólo de hechos, mas no de juicios de valor en sí.
En todo caso, se deben dar criterios que permitan evaluar si un determinado estilo o modo de vida permite conseguir ciertos fines que son considerados valiosos. Aquí surgen dos problemas, ¿cómo y quién define estos criterios? ¿cómo se verifican los efectos de estos criterios en la realidad? Una vez definido estos criterios, ¿qué sucederá con las personas que no adecuen su conducta con estos criterios? Como eres filósofo del Derecho, te hago esa pregunta por el caracter coercitivo del Derecho.
Finalmente, no crees que es mejor lograr consensos alrededor de que conductas son inaceptables o intolerables para la vida en sociedad, que buscar un modelo de "vida buena" al cual todos deben aspirar.
Me parece que es más fácil lograr acuerdos o, si quieres, demostrar que condductas no te hacen un buen padre, que establecer cuáles son los criterios que te hacen un buen padre.
saludos,
César

Anónimo dijo...

Eduardo:
(i) otra forma de rechazar una teoría es demostrando su invalidez lógica, esto es, que de sus premisas no se deriven sus consecuencias. Esta es otra estrategia para rechazar una teoría.
(ii) para que la teología o filosofía se refuten entre sí deben estar dentro del mismo marco conceptual. Si no es así, no se pueden refutar. Son cosas distintas.
saludos,
César

Anónimo dijo...

http://bastafaveron.blogspot.com/

Anónimo dijo...

Hola
Desde mi punto de vista, es necesario diferenciar el absolutismo voluntarista de raíz cristiano-semítica del impersonalismo absoluto de la Ley grecorromana.
En esta diferenciación podemos conjurar el avance del exceso moderno. Es necesario retomar la via griega de acceso a la politica.
SAludos

eduardo hernando nieto dijo...

Hola Cesar, a ver en principio hay que señalar que en la filosofía se parte del concepto de naturaleza teleologica por lo tanto el saber que es la vida buena significa seguir el sentido de esta naturaleza, por otro lado en la revelacion "la ley" es lo que determina que es la vida buena. Ahora la relacion se da en terminos de que al final puede ser que por fe uno crea en que existe la naturaleza teleologica mientras que en el lado de la fe se busca darle una justificacion racional a la revelacion. Asi que esto muesta su mutua dependencia. Lo importante es que ambas posturas buscan darle significado a la vida humana, mientras que los liberales tipo Habermas o Rorty disfrutan o han disfrutado del vaciamiento de la existencia
saludos
eduardo

Anónimo dijo...

Hola
¿no cree que el vaciamiento de la existencia de los liberales es un producto moderno del exceso del voluntarismo semitico-cristiano que exalta precisamente la debilidad de la existencia humana frente a la omnipotencia divina?

eduardo hernando nieto dijo...

El vaciamiento de la existencia de los liberales se deberia a la incomprension del problema entre atenas y jerusalen, es decir, para que se mantenga la seriedad de la vida, hay que buscar el conocimiento (filosofia) y obedecer la ley (revelacion)
saludos
eduardo

Anónimo dijo...

Hola.
obedecer la ley presupone que esta es exterior, es decir, desvinculada de nuestra naturaleza; en cambio, si queremos cumplir con nuestra naturaleza sería necesario solo contemplar la ley...

Anónimo dijo...

http://bastafaveron.blogspot.com/

Ricardo Milla dijo...

Estimado Eduardo:

Otra joya de tu inteligencia. Gran post. Gracias por los artículos y tu sapiencia.
Tengo una gran alegría al saberme amigo y, en cierta medida, aprendiz tuyo del arte de hacer filosofía.

Saludos,
Ricardo.

Víctor Samuel Rivera dijo...

Estimado Eduardo;

Strauss sigue la línea de lo que en la historia medieval se llama "la teoría de las dos verdades", esto es, la idea de que la filosofía y la teología son dominios que no pueden incorporarse de manera jerárquica. Comprendo que es un dictamen desde el punto de vista de las instituciones sociales y la histoia del occidente judeocristiano. Pero Strauss extrae de esa interpretación dualista una doble conclusión normativa (que vale para el futuro): 1. la idea de que ambos elementos se complementan y 2. por lo mismo, la ausencia de uno implica la pérdida de efectividad del otro.

¿Tiene eso sentido en un mundo post cristiano? Si lo tiene, ¿implica eso el retorno del cristianismo?

Un abrazo.

Hakkani Peru dijo...

Bismillahi Rahmani Rahim

Eduardo y demás amigos:

Les invito a que lean el post que he subido a mi blog comentando el escrito de Eduardo.

http://reflexioneshaqqanis.wordpress.com/2009/06/24/atenas-jerusalen-y-la-meca/

El blog es:

http://
reflexioneshaqqanis.wordpress.com/

Saludos,


Nureddin

Dick Tonsmann dijo...

Estimado Eduardo:

¿No se te ha ocurrido pensar que realmente no hay oposición entre fe y razón, sino más bien entre razón y autoridad?. Y, por lo tanto, entre fe y autoridad también.
¿No es el Dios de Abraham el mismo Dios de los filósofos? Por lo menos de aquellos que defienden la teología negativa como Tomás de Aquino. Y, por lo tanto, el Dios calvinista de Descartes y sus otras versiones como el Deus ex-machina de la lógica linguística no son Dios, por más respetable que sean sus opiniones. Sino que serían, el resultado de un problema con la autoridad que los hace desvariar (Y, por supuesto, la autoridad tampoco se salva de la crítica y la culpa)

Para seguir comentando

Dick Tonsmann

Dick Tonsmann dijo...

Este es un comentario a las observaciones de Nureddin que pueden leerse en su propio blog y que el mismo ha citado aquí en La Coalición:

Estimado Nureddin:

Leo con mucho interés tu texto, al igual que el de Hernando, comprendiendo que es un tema de varios ángulos.
Así que lo que me gustaría es que me precises, a la luz de lo aquí expuesto, ¿cómo entender algunas de las siguientes afirmaciones de Ibn Roschd?
(Previamente, mil disculpas si no uso las palabras apropiadas o no escribo los nombres correctamente. En ningún caso es falta de respeto sino de fata de conocimiento adecuado).

Según tengo entendido, Al-Gâzâlî había atacado a la filosofía como enemiga de la religión en su tratado “La incoherencia de los filósofos”. Texto al cual Ibn Roschd había opuesto su “La incoherencia de la incoherencia” (Tahâfut al-tahâfut), justificando precisamente a los falâsifa.
Primera pregunta: ¿No es pertinente acaso criticar a Al- Gâzâli, por lo menos en este punto?.

Por otro lado, escribe Ibn Roschd en Fasl al-Maqâl: “Resueltamente decimos que todo texto revelado, cuyo sentido literal contradiga una verdad apodícticamente demostrada, debe ser interpretada alegóricamente conforme a las reglas de la interpretación en la lengua arabe”.
Segunda pregunta: ¿No te parece adecuado seguir a Ibn Roschd en este punto, considerando la necesidad de una hermenéutica de los textos coránicos basada precisamente en el ejercicio de la razón? (que no es, evidentemente, la razón moderna sino el ejercicio de un espíritu que busca honestamente tanto integridad y coherencia)

Finalmente, se lee en el Kashf an Manâhiz lo siguiente:”Los sabios están prohibidos de explicar a los fieles vulgares las sutilezas de la interpretación alegórica”.
Última pregunta: No resulta peligroso y hasta contraproducente un cierto elitismo que elimina la posibilidad del desarrollo de la razón del creyente hacia una fe más madura?

Con el más absoluto respeto:

Un saludo

Dick Tonsmann.

P.D. Reconozco que no leo árabe y cito las traducciones que manejo. (Y quizás patre del problema es que no haya traducciones adecuadas o que aquí -por la naturaleza del blog- parezcan descontextualizadas). De todas maneras, éstas son mis inquietudes. Bendiciones.

Hakkani Peru dijo...

Bismillahi Rahmani Rahim

Estimado Dick Tonsmann

Respondo a tus interrogantes (en dos partes, por alguna razón no puedo pegar todo aquí):

1. Respecto a su ataque a los filósofos, mencionas "¿No es pertinente acaso criticar a Al- Gâzâli, por lo menos en este punto?."

Aquello que criticó al Ghazzali no fue simplemente la falsafa, sino a los que hacían la falsafa de su época y que, como dice al Ghazzali, tenían a Platón y Aristóteles casi casi en tanta valia como al Profeta mismo, esto es, al Enviado de Dios.

Al-Ghazzali mismo hizo falsafa, de signo enteramente distinto, precisamente para restablecer un equilibrio.

Se trataba claramente de un desbalance en la perspectiva que debía legítimamente poder otorgársele al pensamiento considerando el contexto.

Lo que trae un Enviado de Dios, que viene por ende con autoridad divina, es inmensamente superior a todo lo que la humanidad junta pudiera especular, pues es la diferencia entre la especulación y la Verdad y, además, es una vía de salvación y de realización espiritual.

La tradición islámica posterior a su obra más bien le ha agradecido por ello su punto de quiebre.

Nos guardó por largo tiempo de muchísimas cosas que están a la base del nihilismo contemporáneo.

2.- De Ibn Rushd: “Resueltamente decimos que todo texto revelado, cuyo sentido literal contradiga una verdad apodícticamente demostrada, debe ser interpretada alegóricamente conforme a las reglas de la interpretación en la lengua arabe”.

Cierto que es adecuado seguir lo dicho allí, si bien deben anotarse dos cosas:

- El 'uso' a modo ya más bien de subterfugio, de ese principio, por ejemplo, por aquellos incapaces de aceptar los milagros descritos en el Sagrado Corán (como el nacimiento virginal de Jesús, la paz sea con él, narrado en nuestro Libro o -como señalo en mi texto- la protección contra el fuego que recibió Abraham). He allí una 'excusa' -vía 'principio'- para la incredulidad.

Pero tenemos frente a ello, por ejemplo, la reacción del maestro gnóstico, Conocedor, frente a la pretensión vana del orgullo del filósofo: Ibn Arabi relata un hecho a ese propósito respecto a uno de los milagros descritos en el Corán.

- Dicho principio, en su puridad, es decir, fuera de aquello en lo que sirve de excusa a la incredulidad, siendo legítimo y válido, no es con todo algo que sea patrimonio de Ibn Rushd. Es un principio general de interpretación, simplemente.

Mencionas asimismo:

"¿No te parece adecuado seguir a Ibn Roschd en este punto, considerando la necesidad de una hermenéutica de los textos coránicos basada precisamente en el ejercicio de la razón?"

No basada en, simplemente con participación de.

En el Islam la Revelación tiene un primer intérprete sagrado y con divina autoridad: el mismo Enviado de Dios, que enseñó a lo largo de 23 años el Sagrado Corán, a medida que lo recibía, a sus compañeros y la posteridad.

Y él mismo tiene intérpretes autoritativos en tanto que, a diferencia de cualquier creyente que pudiera vivir hoy, ellos fueron muchas veces la causa de que Dios hiciera descendar aleyas de su Libro Sagrado y a ellos el Enviado (maestro de la iluminación por excelencia, por usar ese giro) les abrió el pecho hacia la Divina Presencia.

Hakkani Peru dijo...

Segunda parte.

- "”Los sabios están prohibidos de explicar a los fieles vulgares las sutilezas de la interpretación alegórica”.
Última pregunta: No resulta peligroso y hasta contraproducente un cierto elitismo que elimina la posibilidad del desarrollo de la razón del creyente hacia una fe más madura?"

Bueno, hay alegorías y alegorías.

Alegorías idiotas como la que usó el filósofo islámico aquel, según la anécdota extraordinaria citada en mi escrito -y que al final se retractó-, que pretendió interpretar el versículo coránico de que Abraham fue salvado del fuego de Nimrod entendiendo por fuego simplemente la cólera de Nimrod.

Y otras alegorías plenamente aceptables.

Para el entendimiento de estas últimas, en el Islam, hay que entender el Corán y la enseñanza del Mensajero con firmeza pues es él, y no nosotros, quien recibió la Palabra de Dios con todos sus océanos de significados externos e internos (siendo él como era el Primero en Gnosis del Corán) y de él nos vino la Palabra tanto comunicada como explicada.

Y si bien aún tras ello queda margen ciertamente para varios entendimientos, respetando una jerarquía natural del conocimiento, el asunto de fondo es simplemente la humildad ante lo superior.

La razón podrá intervenir legítimamente, cierto, y se animara naturalmente a ello, cuando haya aptitudes para ello, y hasta donde las haya, siempre que mantenga la humildad y no pretenda tener un estatus, frente a la Revelación, que no le corresponde.

Pero los sentidos profundos y profusos del Sagrado Corán, virtualmente miles de miles según los gnósticos que han accedido a la eternidad de Palabra Divina Comunicada, apenas si se abren algo a un raciocinio incluso humilde y en su propia función legítima.

Los Océanos del Sagrado Corán esperan la Gnosis, y la Gnosis, como remarca Ibn Arabi mismo, el mayor exponente gnóstico del Islam, no es falsafa, sino el premio divino misericordioso a una profunda, una ardiente, obediencia al Amado.

Dejando estos puntos en su situación y ordenación apropiada, el ser humano indudablemente está llamado a ejercer su razón en toda la belleza y profundidad que ésta tiene dentro de la integralidad multidimensional del espíritu del ser humano.

Hay en este aspecto, por las diferencias anotadas, una aproximación hermenéutica sustancialmente diferente entre la plataforma de aproximación a la Biblia en el cristianismo y la plataforma de aproximación a la Palabra en el Islam.

Saludos,


Nureddin

eduardo hernando nieto dijo...

Hola Dick! entiendo que la autoridad se refiere a la revelacion y no a la razon. La idea del texto de Strauss es que la tension entre ambos no es mala, al contrario, la tension entre la fe y la razon es lo que permitio el desarrollo de Occidente, la metafisica moderna lo que hace es subordinar la revelacion a la razon y esto abre el camino para matar a la fe y luego a la misma razon
un abrazo
eduardo

PD: Despues te contesto Nureddin, un abrazo tambien

Jaime Del Castillo dijo...

Buen envio Eduardo. Aunque lo cierto es que no se hace un hombre bueno porque opte por la teología o porque opte por la filosofía racional, en ambos lados se cuecen habas, y podemos sacar ejemplos históricos bien claros y ejemplares, solamente leyendo 'Historia de los papas' de Von Ranke podemos ilustrar muchos temas. ¿O me equivoco?.

Jaime Del Castillo dijo...

Dice Eduardo: "El vaciamiento de la existencia de los liberales se deberia a la incomprension del problema entre atenas y jerusalen, es decir, para que se mantenga la seriedad de la vida, hay que buscar el conocimiento (filosofia) y obedecer la ley (revelacion)". Me parece que ello no sería tan exacto toda vez que, hay muchos liberales que obedecen la ley, sino no hubiese nacido la obra cenital de Max Weber 'Economía y Sociedad' y 'El espíritu del capitalismo' donde precisamente se analiza a fondo al protestantismo y el protestantismo no es otra cosa que un apego cuasi radical a la obediencia de la Ley (Revelación).

Víctor Samuel Rivera dijo...

Estimado Jaime;

Yo no soy parte de esta orquesta, pero tu reflexión sobre la sociología religiosa del capitalismo es impecable. En realidad debo entender que "Atenas" y "Jerusalem" funcionan en Strauss como dos arquetipos, uno relativo a la naturaleza de la filosofía política, el otro a la dimensión trascendente del mundo público. Yo creo que es una manera de hablar de las "dos ciudades" de San Agustín, pero en relación a la vida política. Sería sólo una manera de hablar, un esquema para pensar el diálogo entre obediencia y libertad.

Pasando a la idea de que el legalismo protestante habría dado lugar al mundo capitalista liberal, en este esquema habría que interpretar que el legalismo protestante no sería ya una interpretación religiosa de la autoridad, sino parte del proceso de secularización de la política, de pérdida del sentido trascendente de la autoridad camino al nihilismo.

A ver qué dice Eduardo.

eduardo hernando nieto dijo...

El problema Jaime es que los liberales contemporaneos no son filosofos en el sentido straussiano
No VS, Agustin representa la subordinacion de la Filosofia a la Fe, y este no es el sentido del pensamiento de Strauss
un abrazo
eduardo

Jaime Del Castillo dijo...

Hola VS y Eduardo: Interesantes los planteamientos últimos, en cuanto a lo que dice Eduardo: "El problema Jaime es que los liberales contemporaneos no son filosofos en el sentido straussiano
No VS, Agustin representa la subordinacion de la Filosofia a la Fe, y este no es el sentido del pensamiento de Strauss". Pues, en primer lugar no soy liberal ni me considero liberal ni quiero ser liberal, y el que no sea un difusor de las ideas del filósofo Strauss a quien respeto, pues, eso no que creo que invalide ningún tipo de pensamiento, muy al contrario enriquece el acerbo académico e intelectual. En cuanto a San Agustín efectivamente tiene razón Eduardo en cuanto a la sumisión de la Filosofía a la Fé, es con Bacon que empieza a cambiar con mucho mayor fuerza, nitidez y contundencia la secularización. Amén de los posteriores a San Agustín que hicieron muchos esfuerzos en ese sentido. Pero creo que hay algo trascendente que debemos preguntarnos todos y responderlo con sinceridad: ¿Sería bueno y trascendente regresar a la subordinación de la Filosofía a la FE?. ¿Es que cambiaría el mundo y seriamos mejores y mas civilizados subordinando la FILOSOFIA A LA FE?, es que acaso con ello: ¿Terminarán los problemas en el medio oriente, se terminarán los fundamentalismos religiosos o se acentuarán hacia totalitarismos religiosos fundamentalismos malditos?. Espero respuestas concretas.

Víctor Samuel Rivera dijo...

Querido Eduardo;

Lo que afirmé sobre San Agustín era sólo una analogía acerca de la doble pertenencia, inmanente-trascendente; la doble ciudadanía, que se ve también en Kant. Acepto que en San Agustín la fe es superior a la razón y es ordenadora en general, pero en San Agustín ya está de alguna manera la idea de que la política es en cierto sentido autónoma respecto de la vida religiosa. En gran medida la "Ciudad de Dios" es un libro que intenta mantener esa relación que tú llamarías "tensa".


A Jaime le contesto ahora mismo.

VSR

Víctor Samuel Rivera dijo...

Estimado Jaime;

Tú preguntas: "¿Sería bueno y trascendente regresar a la subordinación de la Filosofía a la FE?".

Te contesto:

1. Eduardo -siguiendo a Strauss- sostiene que no debe haber tal subordinación.

2. En un sentido general, en las sociedades religiosas la filosofía siempre está subordinada a la fe, no en su contenido, sino en su sentido. El pensamiento es un instrumento, la fe es su norte. Lo mismo da si la fe es reemplazada por la autoridad.

En ese sentido, es inevitable que haya una relación filosofía-sentido de la vida (autoridad), como ocurre en las sociedades liberales. En ellas hay una fe: el nihilismo. El nihilismo liberal le da una dirección precomprensiva (o sea, no razonada ni discutible) a la filosofía de su propia cultura. La filosofía como la nuestra es un epifenómeno, no la corriente principal ni mucho menos.

Strauss y Eduardo escapan a esto con la idea de una filosofía que razona en torno de problemas permanentes, uno de los cuales sería la misma idea de una tensión equilibrada entre razón y fe (o la autoridad). La filosofía, sin embargo, es sólo un fenómeno occidental. No hay filosofía en sentido propio en otras tradiciones.

3. Tú indicas, en caso de haberte respondido afirmativamente la pregunta anterior, si "¿Es que cambiaría el mundo y seriamos mejores y mas civilizados subordinando la FILOSOFIA A LA FE".

Eduardo te habría respondido negativamente.

Yo te contesto siguiendo a de Maistre: Toda sociedad -incluso la liberal- presupone una teología. Mide la pertinencia de la teología que te rige, y verás su resultado. Desde la época de de Maistre rige la teología liberal, con variantes. Muchas cosas de esta civilización nihilista son simpáticas, pero estamos en vías de destruir el planeta. Hay que hacer un balance.

¿Es mejor o peor?

VSR

Esto continuará.

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