martes, 4 de septiembre de 2012

La Zeitgeist de la cultura dominante: la crítica de MacIntyre al emotivismo (I Parte)


La Zeitgeist de la cultura dominante: la crítica de MacIntyre al emotivismo (I Parte)

Eder Carhuancho
Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima

Desde la época ilustrada la palabra 'cultura' ha sido asociada, directamente, a la idea de civilización y progreso, aludiendo a la etimología del término (cultus = cultivo). Esta época marcó toda una revolución en la manera de pensar de los hombres. Delimitó, entre otras cosas, la idea de providencia divina. Inmanuel Kant definió esta postura al aclarar que la idea de providencia propiamente válida es la providencia de la razón ilustrada pues la razón humana está pensada históricamente y, por ende, tiene un destino singular. Para el filósofo alemán criticar significa establecer ciertos límites, de hecho  identifica crítica con Ilustración. Todo lo que se desprenda, a partir de aquí, constituye el proyecto iluminista. Así la ilustración representa el espíritu de una época.

El perfil de una época viene señalado por determinadas manifestaciones culturales, políticas, artísticas y religiosas que suceden en una estructura social. Hay que detallar que todo periodo histórico nos deja un patrimonio que podemos utilizar o desaprovechar mas no olvidar pues es, intrínsecamente, necesario para comprender nuestro éxito o ruina. Así estamos sometidos continuamente a la dialéctica histórica del Aufhebung para alcanzar el espíritu del tiempo en su devenir ininterrumpido. La superación implica la praxis social, no podemos satisfacernos, eternamente, en nuestro anterior modo de vida. Sin embargo la síntesis (último momento de la dialéctica) siempre desarrolla lo que está contenido en los dos momentos precedentes (tesis-antítesis) de tal forma que nuestro desarrollo no conlleva al desconocimiento de lo anterior.

Actualmente estamos siendo testigos del paso de la modernidad, cuyo rastro en torno a la ética ha dejado cuestiones, cada vez, más aporéticas. Según Marx nuestras ideas y actitudes morales están determinadas por la clase social en la que vivimos. Yo diría con más cautela, clase de sociedad, pues enmarca, sin ningún sesgo, la práctica ética colectiva. Hablar de ética es hablar de la naturaleza del hombre pues hacemos juicios de valor acerca de las acciones humanas y por lo tanto, sugerimos una teoría que nos lleve a realizar un modo de vida. El meollo del problema estriba en que el particular modo de vida ético que elijamos, se gesta en un tejido social yuna cultura específica, que llamaremos dominante.


En Tras la virtud, MacIntyre analiza la cultura en la modernidad a la vez que critica el proyecto ilustrado, acusando al emotivismo de haber destruido el lenguaje moral. El proyecto de la ilustración, se ha desarrollado y ha alcanzado su plenitud en una sociedad en la cual está vigente “la verdad del emotivismo” por eso tiene sentido que nuestra época se llame "posmoderna", porque la modernidad ya se ha cumplido (el emotivismo es una de las consecuencias del mundo moderno).

La modernidad ha revolucionado la sociedad y, en el sentido kuhniano, ha cambiado de paradigma gracias a los distintos fenómenos sociales de las últimas tres centurias. Este cambio de paradigma se realiza gracias a una crisis epistemológica, a un rompimiento con el pasado y sus códigos. Si bien es cierto una revolución se desarrolla por el cansancio del espíritu de un pueblo, nunca se debe perder el horizonte de la revolución y mucho menos olvidar los motivos que originaron el levantamiento. Kuhn afirma que los lenguajes cambian con el tiempo,  estos lenguajes tienen sus propios códigos culturales; el mayor problema es que estos códigos se pierdan. MacIntyre explica esto mediante una figura apocalíptica: El filósofo escocés imagina una postsociedad catastrófica donde las personas han olvidado el origen y el significado de  las palabras de índole científica, echándole la culpa de la catástrofe, justamente, a los hombres de ciencia. Sin embargo han conservado de forma parcial rótulos, teorías, fragmentos de textos que los ilustrados utilizan como subsidio para reconstruir el saber. Sin embargo la falta de contexto y el olvido de la fuente, muy pronto hacen que se generen disputas por la atribución del conocimiento. Evidentemente nadie comprende lo que está haciendo o diciendo.

MacIntyre explica que  lo mismo ha sucedido en el plano de la moral; la modernidad nos ha dejado meros fragmentos de un esquema conceptual, partes a las que ahora faltan los contextos de los que derivaba su significado. Poseemos simulacros de moral, continuamos usando muchas de las expresiones de antaño, pero hemos perdido, en parte, la comprensión, teórica y práctica, de la moral.Categóricamentedirá (aludiendo a sus pretensiones filosóficas) que vivimos de las rentas del aristotelismo, pero sin su inspiración fundamental.

1 comentarios:

Eder Alberto dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=FRrZf6g1OJQ&feature=share

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