jueves, 6 de septiembre de 2012

La relación entre el lector, el escritor


EL NACIMIENTO DE LA TECNO-BIO-POLÍTICA:
Libertad, control y resistencia en las sociedades tecno-escriturales (IV)

La relación entre el lector, el escritor

Jimmy Hernández Marcelo
Universidad Pontificia de Salamanca

¿Cuánta libertad tenemos cuando nos navegamos en internet? ¿Cuánta privacidad tenemos al mandar un mensaje de textos desde nuestro teléfono celular? ¿En qué medida puedo estar seguro de mi privacidad? ¿Hay espacios para la libertad y la auto-afirmación cuando no puedo vivir sin estar conectado y sin que alguien comente mis fotos?

El sistema de lectura y escritura detrás del internet hace que toda la información que está contenida en su páginas (tecno-páginas) sea susceptible a sistemas de control. Estos se manifiestan, por ejemplo, en la recepción de información sobre las preferencias de los usuarios. De modo que, cuando creemos que elegimos, en realidad nuestra elección está siendo direccionada hacia algunos productos o servicios determinados. Llegamos a creer, también, que nuestros movimientos por la web, en nuestra mayor intimidad no es vista por nadie, ni nadie se da cuenta de lo que hago en la web. Nada más falso. El internet es un sistema de registro, y como tal, funciona a razón de lectura constante de los movimientos de los usuarios. Siempre hay alguien detrás de la escritura y para quien la escritura resulta importante por su gran capacidad de reflejar al otro: el lector.

Este lector no es un sujeto cualquiera, sino que es todo sistémico que procesa las inscripciones con fines restrictivos o direccionantes. En la dinámica del usuario lo encontramos con el nombre de servidor. El servidor es el que provee la red, aunque el mismo no es la red. El reproduce toda la información que circula por su espacio en el ciber-espacio. Tiene poder, creámoslo o no, sobre nuestra información. Él la puede leer siempre y genera patrones de comportamiento de cada usuario. De modo que los usuarios tienen pocas posibilidades de elección y de orientación del desarrollo del sistema mismo. Los IP son precisamente aquella marca virtual que nos determina y define en la Web y que nos hace ubicables siempre y en todo lugar.

Los medios tecnológicos de comunicación: e-mail, facebook, twiter, skype, blogs, etc. son instrumentos de lectura y escritura; así mismo, eltele-fono ha ido convirtiéndose progresivamente en un sistema de escritura antes que servir como sistema fonológico.Con los teléfonos celulares funciona de la misma manera, el operador del servicio puede conocer nuestra ubicación específica siempre. Pudo yo decir que hable con tal o cual persona, que le escribí tal o cual mensaje, y que el record de llamadas o mensajes ha sido eliminado de mi bandeja de salida y que por ello ya no existen más. No es del todo cierto, el proveedor del servicio siempre tiene nuestra información “a la mano” de nuestro ficticio mundo privado. Del que sólo yo podía tener conocimiento. Los últimos sucesos de espionaje telefónico nos ponen en alerta sobre el peligro de la violación de la propia intimidad acaecida en los sistemas de comunicación tecno-escriturales.El Gran Hermano de nuestra comunicación no “todo lo ve”, sino “todo lo lee”. Escribe lo que leemos, lee lo que escribimos. El nivel de conocimiento absoluto, o conocimiento del absoluto llega a niveles que el mismo Hegel envidiaría.

Dos características no consideradas en los proyectos logocéntricos comunicacionales son la ubicuidad y la individualidad a las que han llegado hoy muchos de los instrumentos tecnológicos de comunicación (laptop, tablet, blackberry, I-Pad, I-phone, GPS, etc.).La pregunta por el ser ha sido reemplazada por la pregunta por el estar. ¿Quién eres? Por ¿Dónde estás? Frente esta pretendida ubicuidad e individualidad de las tecnologías de la comunicación, se presenta un sistema mucho más sutil y eficaz de control; los IPs y los servidores de Internet localizan a sus usuarios en cualquier parte del mundo, lo mismo sucede con los servidores de los sistemas de telefonía. La popularización de los GPS hace posible ubicar a cualquier persona con sólo contestar su teléfono móvil. Ante las nuevas cadenas tecno-escriturales, la caverna platónica se ha expandido a todos los rincones de la tierra donde haya sistemas tecno-escriturales de comunicación. Han comenzado a aparecer nuevas identidades performativas en defensa y también en detrimento de la libertad de los individuos, por ejemplo los bloggers, los hackers, trolls, etc.

La renuncia voluntaria a la privacidad es un componente indispensable de nuestros sistemas de comunicación.  Nos vemos arrojados voluntariamente a un mundo que no es real ni es libertario. El panóptico no necesita una ubicación privilegiada para ejercer el poder de control, ahora puede estar en cualquier ubicación y seguir ejerciendo su control sobre los usuarios. los proyectos de ley SOPA, PIPA y el más reciente CISPA nos confirman este novel de control, pero también el temor del panóptico a los escapes libertarios al control.

¿Es todo malo en el sistema de tecno-escritura? Creo con convicción que no. La escritura en es un pharmakon, en su doble significación: remedio y veneno. En la justa medida puede salvar, pero en su uso desmedido puede llevar a la muerte. Nuestras dinámicas de lectura-escritura han servido y sirven mucho para acercar a las personas, para ayudar a luchas políticas, congregar marchas, reunir fondos, etc. Pero como vehículo de comunicación, puede comunicar muchas cosas, entre ellas los vicios, los insultos, la subordinación, los traumas, etc. Libera y subordina, afirma y niega, construye y destruye. ¿Podemos, entonces usarla para una auténtica resistencia contra el control? Claro que sí.

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