lunes, 16 de julio de 2012

La aparición de la sociedad tecno-escritural: la profecía derridiana (2 parte)


EL NACIMIENTO DE LA TECNO-BIO-POLÍTICA:
Libertad, control y resistencia en las sociedades tecno-escriturales (II-2)

La aparición de la sociedad tecno-escritural: la profecía derridiana

Jimmy Hernández Marcelo
Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima

Derrida nos habla de una escritura que no se expresa exclusivamente mediante la escritura alfabética, de modo que no será entonces solo la mano física la que interviene en la producción de la firma, ni en los procesos identitarios. La mano pre-industrial de la que hablamos deviene la totalidad del ser, la mano ya no es física, es metafísica. Pero las nociones de mano, firma y escritura aún están presentes aun en los procesos autoafirmación individual y en la lucha por la libertad.

Por otro lado, en el nacimiento de la ciencia moderna, por ejemplo en Galileo y Newton, la concepción del mundo como sistemas ordenado matemáticamente y la posibilidad de acceder a él por medio del reconocimiento y comprensión de dichos sistema, hacen notar que estaban concibiendo a la naturaleza como un sistema encriptado de lectura y escritura. Hace falta sólo saber leer para entender cómo va el mundo. De allí que la proyección de la ciencia tienga un implícito gusto por la escrituralidad y no tanto por el lenguaje. Por eso el afán de describir las leyes de los fenómenos  a través de fórmulas. Derrida hace notar que el ideal eidético husserliano de la a-temporalidad y la a-espacialidad de las ideas solo pueden llevarse a cabo en la escrituralidad (Cf. Introducción al origen de la geometría de Husserl). En la escritura el lector puede acceder a la verdad sin necesidad que el escritor esté presente o existiendo. Del mismo modo, las leyes físicas que explican los diversos fenómenos solo pueden volverse leyes si se formulan escrituralemente (matemáticamente) porque la estructura del mundo se redujo a una estructura matemático-física.

Llegado el siglo XX emerge la revolución de la comunicación como fruto del encuentro de la técnica con la ciencia moderna que engendra la llamada tecnología. El término es bastante general, porque la tecnología a la que hacemos referencia es sólo a la tecnología digital. Ésta adquiere su nomendatura, precisamente de digitus, es decir dedo, que nos evoca la presencia de la mano, la misma mano que habíamos visto quedar infecundidad en la revolución industrial. La tecnología digital le ha devuelto, a la mano, la fecundidad perdida. No está demás hacer notar que con la mano la escritura también ha entrado en escena, esta misma escritura que, como decía Derrida, no trasmitía la verdad, era un obstáculo en la comunicación. Esta misma mano es ahora la gestora de una nueva firma, de una mejor y mayor capacidad de comunicarnos. Cuando en terminología computacional, por ejemplo decimos, lenguaje de programación no hacemos referencia a un sistema auditivo-vocal, sino a un sistema de lectura y escritura. Basta ver la explosión de la cultura TOUCH para entender esto.

La mano tecnológica es una creación de la ciencia moderna y marca el inicio de una época en la que la escritura (no fonológica) y la firma serán en centro de la vida social. No es cierto que la gente lee menos, y que escribe menos. La gente lee y escribe más de lo que cualquier otra generación anterior. El tema de la valoración ética sobre este fenómeno no cabe hacerla aquí. Derrida, decimos con Ferraris, ha hecho una profecía justa. La fuente del progreso y del desarrollo, de las comunicaciones y de las relaciones sociales está configurada a través de la escritura. La PC, el e-mail, el Facebook, el twitter y los blogs, nos evidencias en qué medida la escritura ha comenzado a gobernar nuestras vidas en nuestros relaciones con los otros. Del mismo modo ha comenzado a determinar el sistema económico, basta ver las tarjetas de crédito, la bolsa de valores, las cifras de crecimiento, el dinero, los cheques, etc.

La sociedad, no solo la occidental, ha comenzado desenvolverse con una dinámica nueva y desconocida. La actividad escritural, el acto de escribir encierra una ambigüedad que la suerte de la mano en la revolución industrial nos evidenció ya. La mano liberadora es también la esclavizadora. La mano es una herramienta tan eficaz para la liberación como para la subyugación. Escribir y ser escrito no son exactamente lo mismo, pero pueden llegar a confundirse a razón de que ambos nacen a partir de la mano.La tecno-escritura es esta escritura nacida a partir de la tecnología digital y que ha comenzado a determina nuestro modo de vivir, de tal modo que el hombre puede definirse como el homo scribens scribens. No se identifica con la escritura fonológica, pero ha comenzado a reemplazarla. La sociedad que vive en su dinámica gráfica se le denomina, entonces, sociedad tecno-escritural.

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