domingo, 15 de julio de 2012

La aparición de la sociedad tecno-escritural: la profecía derridiana

EL NACIMIENTO DE LA TECNO-BIO-POLÍTICA:
Libertad, control y resistencia en las sociedades tecno-escriturales (II-1)

Jimmy Hernández Marcelo
Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima

La aparición de la sociedad tecno-escritural: la profecía derridiana

La reflexión sobre la mano, tanto física como metafísica, tienegran importancia en el desarrollo y progreso de la sociedad occidental. Dos eventos se manifiestan como los más subjetivos que un individuo pueda vivenciar: la firma y la muerte. Veremos en qué medida éstas se relacionan con la escritura, con la mano y con la tragedia humana.La firma es el sello propio, irremplazable y personal, es un evento que disloca el despliegue histórico del acontecer temporal; dejar una escritura es romper con el libre decurso del tiempo, es poder quedarse allí para siempre; y al mismo tiempo, estar disponible siempre para cualquiera. La marca, la huella, la traza es la condición de cualquier condición. Sin ella no habría posibilidad alguna. Toda firma implica identidad, origen, unicidad, presencia y código.

La vida del artesano anterior a la revolución industrial estaba llena de esta gráfica. Para él no era extraño reconocer su propia obra, y reconocerse él mismo en su obra, pues se había pro-gramado como su firma, su sello. En cada trabajo dejaba algo suyo y se sabía dichoso por ser parte de la historia configurándose a través de sus manos.Sus manos le habían hecho libre, y libre era también su obra.

Es cierto que había una técnica a seguir, pero el seguir mismo era libre. Su libertad era creación, fecundidad. Sus manos le hacían ser quien era, le daban identidad, oficio y misión.La llegada de la revolución industrial necesitó esos brazos de obreros libres para poder desarrollarse, surge entonces la expresión “mano de obra”. Sin embargo, la mano no es la que es liberada. El nacimiento de la máquina significó la esterilidad de la mano. Y de este modo, la máquina triunfó sobre la mano y, con ella, la ruina del artesano y de la producción manual. Ya no hay fecundidad de la mano, en la producción a gran escala la mano no imprime su sello, su firma. La revolución industrial terminó por convertir a los obreros en simples máquinas y les privó del último resto de actividad independiente. No es arbitrario que el símbolo de la esclavitud sean las manos encadenadas, porque esclavizar es atar las manos, y a la vez, dejarlas morir, quitarle su fecundidad, su poder de creación. El morir de las manos es también la muerte del hombre.

Se podría pensar que lo que se silenció fue la voz, en mi parecer lo que se trató de eliminar fue la fecundidad de la mano. La falta de libertad no es no poder hablar ni mucho menos pensar; es no poder firmar, personalizar las cosas.Sólo en esta lógica se entiende por qué en épocas de censura, los pensadores trasgresores escriban con pseudónimos, pues lo que no pueden decir es el nombre propio a través de su firma. La lucha por la liberación del control es precisamente la lucha por la libertad de ser persona a través de un signo personal. La performatividad identitaria se ha manifestado a través de sistemas de lectura y escritura. Ser es escribir, ser alguien es escribir algo. Y no nos estamos refiriendo a la escritura alfabética o fonológica, la mención al artesano como escritor-creador debe dejar clara la idea de escritura.

A través de la mano (mano de obra) se esterilizó la propia mano, de modo que en aras del desarrollo y progreso la individualidad se vio destinada a no imprimir más su firma. La mano se había convertido en la herramienta de enajenación y represión, y por ella nos vimosconvertidos en súbditos de la industria y la sociedad industrializada.

En el año 1967 apareció la publicación de un texto fuera de contexto y hasta contradictorio, en apariencia, con la idea del progreso de Occidente. El autor, un filósofo argelino llamado Jacques Derrida; la obra, “De la gramatología”. Esta obra presenta una reflexión en torno a la escritura en un sentido no antes visto. En ella, la escritura se presenta como la inscripción de la individualidad en la historia, desde donde la misma historia adquiere sentido. Uno de sus encabezados nos llama grandemente la atención: “El fin del libro y el nacimiento de la escritura”. ¿Cómo puede el libro morir y seguir viva la escritura?¿A qué libro y a qué escritura se refiere? Precisamente es la escritura en sus múltiples formas de manifestación. El libro hace referencia a esta concepción logocentrista (como él llama) de la tradición metafísica que considera a la escritura como lo otro, lo ajeno, lo maligno o lo alejado de la verdad.

Derrida afirma, proféticamente, que el futuro de la humanidad será escritural y no fonológico. La escritura tendrá un auge nunca antes visto y para ella se prepara esta ciencia de la archi-escritura llamada gramatología, es la ciencia de un por-venir, de un todavía-no, de una espera. Su llegada marcará, del mismo modo, la entrada en vigor de la diferencia y de la alteridad como proyecto ético. La primacía de lo ético sobre lo ontológico. Porque la diferencia, como en el francés, sólo se hace notar en la escritura, cada uno es diferencia al momento de escribir, en papel, en la historia o en el propio cuerpo. La relación entre los otros se da a través de actos de inscripcionalización o de trazamiento. No sólo las diferencias, sino también las similitudes se expresan a través de escritura, como cuandoqueremos obtener el grado de parentesco o queremos reconocer un cadáver utilizamos un sistema de lectura de ADN.

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