jueves, 21 de mayo de 2009

Creación y lenguaje



Especiales de La Coalición
Creación y lenguaje


Emmanuel Taub
Universidad Nacional de Tres de Febrero



Walter Benjamin en una de sus lecturas sobre Kafka relata una leyenda talmúdica en la que un rabino responde al por qué del banquete de la noche de Shabat. La leyenda cuenta sobre una princesa abatida en el exilio, en donde se hallaba lejos de su gente y en un poblado cuya lengua no comprendía. Un día, recibe una carta por la que se entera que su prometido no la había olvidado y que viajaba rumbo a su encuentro. El prometido, según cuenta el rabino, es el Mesías; la princesa, el alma; el poblado de la lengua extraña y del destierro, el cuerpo. Y como la princesa no puede manifestar de otra manera su alegría al poblado, que no entiende su lengua, le prepara un banquete para celebrarlo.

Este banquete de Shabat, en el que celebramos su llegada luego de las oraciones, es –sin embargo– un festejo doble. Una celebración que hace a nuestra presencia como criaturas creadas por Dios, y en el sentido de hombres como criaturas del lenguaje que nos nombra. Este benquete recibe el tiempo mesiánico al que nos abrimos a través del shabat al mismo tiempo que agasajamos al poblado, al lenguaje de los hombres que es ajeno al alma; en donde el alma –la princesa– y su amado –el Mesías– aguardan por su encuentro. Pero para Benjamin, quien lee en el relato talmúdico la metáfora del mundo kafkiano, aquel poblado al pie del Castillo, es la metáfora de vida del hombre contemporáneo en relación con su cuerpo: un cuerpo que le huye, que es su propio enemigo, que le es ajeno. Lectura que se asemeja a la de Gershom Scholem cuando dice que la “nada”, hendidura abierta en todo “ente”, es la experiencia del hombre actual que está relflejada en Kafka: una experiencia vaciada de Dios, una “nada de Dios”.
A pesar de ello, el relato talmúdico conserva y resguarda otra lectura. Porque debemos correr la mirada de la relación entre el alma y el cuerpo, porque aquel poblado es el tiempo histórico en donde el lenguaje de los hombres existe, sin entender al alma, en el que se preserva el lenguaje divino del Edén perdido. En donde celebramos, a través de un banquete, la posibilidad de existencia a través del lenguaje. Y por eso, el banquete de la princesa, la experiencia mesiánica aprehendida a través del shabat, nos permite celebrar –también– la vida profana que aguarda al Reino.


Recordemos el pasaje de la Torá (Génesis 2:3, 7, 19-20) cuando dice que: Bendijo Dios el séptimo día y lo declaró sagrado, pues ese día Dios cesó de toda Su obra que efectuara para hacer. (…) El Señor, Dios, formó al hombre del polvo del suelo e insufló en sus narices el aliento de la vida, entonces el hombre se transformó en un ser viviente. (…) El Señor, Dios, formó de la tierra todo animal silvestre y todo ser volador del cielo y los presentó al hombre para ver cómo los llamaría. El nombre que Adam le dio a cada criatura viviente, ése es su nombre (para siempre). El hombre asignó nombres a todos los animales, a las aves de los cielos y a todas las bestias del campo…



La palabra nominadora es dada al hombre y desde allí construye el lenguaje. El poder de nombrar descansa en la herencia de Dios al hombre. Así como Dios descansa el séptimo día consagrando el shabat, el hombre comienza su tarea una vez a-parecido en el mundo. Shabat, celebración que nos remite al tiempo mesiánico, y la palabra del hombra que nomina su existencia, están unidas. Y por ello el banquete no sólo está consagrado a la llegada del Mesías, sino también a la palabra del poblado, la palabra del hombre, que permite la existencia en el tiempo histórico.
Dios crea y ordena la existencia sobre la tierra, los nombra y de esta forma trae su creación hacia nosotros. Todo tiempo inmemorial que se conserva entre el gesto y el rostro es el tiempo divino en el que Dios creó, en el que Su obra se “efectuara para ser”. Pero el tiempo en el Edén es el tiempo de la existencia creada. Un tiempo inexpresable para el hombre. Es allí donde el hombre nombra frente a Dios. Una vez que Dios realiza Su obra y consagra el shabat, el hombre nomina a aquello que se le presenta ante él. A lo ya existente. Dios no puede dar nombre a las cosas del hombre sino a través de éste. Es por ello que cada palabra conserva la reminiscencia de un tiempo inmemorial, el tiempo edénico. O, en palabras de Benjamin, es mímesis de aquel tiempo en donde se inaugura el lenguaje. Dios presenta frente a Adán todo animal para ser nombrado. Dios es el hálito que resta de la existencia, el «aura» de vida que reposa entre el rostro y el gesto.


Sholem escribió alguna vez que: “El lenguaje original del hombre en el paraíso tenía todavía ese carácter sacro, (…), estaba inmediatamente vinculado, sin alteración, con el ser de las cosas que pretendía expresar. En aquel lenguaje sonaba todavía el eco del divino.” Eco de un tiempo inmemorial, inefable, que conservamos como destello, como borrosidad. Benjamin dijo que lo decisivo es el instante de nacimiento, en el primer “abrir y cerrar de ojos” que percibimos como un «chispazo». Un efecto de luz que nos invita a la existencia que inaugura el «aura» al que remite el rostro frente a la mirada que se hace vida. Es en ese «chispazo» en donde se manifiesta la palabra revelada, la huella que Dios a dejado en cada uno de nosotros, como imagen y semejanza.




La palabra revelada, «chispazo» en el que nos damos a la vida, siempre es originaria. Y ésta nos retorna a la huella inmemorial del nacimiento, del decir de Dios. Es aquella palabra que nunca se silencia. Es por ello que el lenguaje de los hombres es una mímesis de la palabra revelada, como palabra profana que inaugura la existencia.

Si la poesía es el momento que ingresamos la mirada en el espacio para hacernos de un instante de tiempo, el “chizpazo” benjaminiano, abrir y cerrar de ojos del recién nacido, también nos permite, como en el shabat esperando a la shejiná –divina presencia– o como la princesa agasajando al lenguaje del hombre por la llegada del Mesías, ecplipsarnos con un destello, hacernos del lenguaje y la palabra, y con él, aprehendernos de la creación, en cuya huella se manifiesta la Revelación.

26 comentarios:

Uriel dijo...

Hola:


Siguiendo con el post anterior sobre Vattimo.

A mi parecer en los inicios el liberalismo, era de "izquierda" por llamarlo así. Tenía un fuerte conato "revolucionario" (depende tambien a que lo llamamos "revolucion" o "revolucionario"). Mas aun su similitud con el Marxismo, que es hija del liberalismo, tenían como referente el termino "progreso", aunque a mi no me agrada ese termino, prefiero hablar sobre " desarrollo sostenible" que evita los malentendidos semanticos del termino "progreso".

El liberalismo puede tener toda una carga ideologica-politica determinada, pero el cual más se identifica es liberalismo=libertad. La cuestion es libertad en que, o de que (o libertad negativa y positiva). En su acepcion original es libertad de "algo" o "alguien". Se puede criticar al liberalismo pero casi es imposible criticar la palabra primigenia de libertad. La libertad es necesaria incluso entre los que critican la libertad, ya que los que lo critican necesitan de de la libertad para criticar. ¿Es posible criticar a la libertad sin libertad?. Por ello de ahí va la fundamentacion de los DDHH: ¿Es posible criticar a los DDHH sin DDHH?.

Atte

Jaime Del Castillo dijo...

Benjamin, aunque lo de la primera mirada, me parece muy flojo.

Los villarrealinos dijo...

para Uriel:

El liberalismo original es parte libertarismo individualista (sensualismo, libertinismo, tolerancia), parte es democratismo totalitario (Rousseau), dependiendo si se enfatiza la libertad individual o el principio de igualdad. Las dos tendencias confluyen en el proceso revolucionario del siglo XIX y que es origen de la modernidad democrática actual. Ambos mantienen tensión conceptual (ver libro de Hernando Pensando peligrosamente). En esta tensión la libertad y la igualdad entran en congflicto, por lo tanto, el liberalismo no se refleja necesariamente en regímenes de libertad.

Sobre Benjamin, espero más. Sobre los DD HH, a ver que digan qué piensan los administradores del blog.

Sluds.

Los villarrealinos dijo...

Muy bien la pluralidad de voces, habla bien del blog.

Víctor Samuel Rivera dijo...

Hola Uriel;


En filosofía política el tema terminológico es central. Somos consumidores sociales de vocabularios divergentes que se superponen y aglutinan a lo largo del tiempo. Eso ya es un punto de partida terrible. El panorama se agrava en la posmodernidad, sin enbargo: El entero vocabulario de la revolución subsiste, pero ha perdido su fundamento. Éste, por cierto, fue el tema base de mi conferencia en Buenos Aires el 8 de este mes.

"Liberalismo" es un término tardío, que apareció hacia 1820, y que se identificó luego con los rasgos generales de la ideología que había generado el vocabulario de la Revolución Francesa. A lo largo del siglo XIX, y sobre todo con la aparición del socialismo y el anarquismo, el término pasó a tener una connotación más "moderada" y a separarse del evento revolucionario. En parte esto explica por qué los liberales actuales, como Daniel Salas, no reconocen a veces la historia de su pensamiento político en el despliegue histórico (y las consecuencias) de la Revolución Francesa.

El liberalismo ha dejado de ser revolucionario en sentido político desde que se opone a "socialismo" o "anarquismo". Hay que tener cuidado, sin embargo, pues ambas ideologías y sus secuelas son derivados conceptuales de la misma familia de términos que dio carga semántica original a "liberal".

Un placer contestarte, Uriel. Y, por supuesto, mientras lo estimes oportuno, ¡sigue siendo liberal!

Un abrazo.

Uriel dijo...

Hola:

No he leído el libro de Eduardo Hernando, así que no puedo opinar (opinaré cuando lo haya leído)

Profesor Rivera:

No creo que se pueda mantener de manera prístina y pura un concepto. Siempre existen matices que hacen mas enriquecedor el concepto. Mas bien existen diferentes momentos del "liberalismo", ademas que no es un pensamiento "unico", sino que tiene muchas divergencias. Habría que ver "liberalismo" y "liberalismos",

A mi parecer una visión historica de los conceptos como Mc Intyre, deja muchos vacíos conceptuales. Mc intyre no explica detalladamente muchas ideas, parece que los toma de manera general.En ese caso el "analisis" politico de los conceptos tiene mucha mas eficasia, como lo reliza Nozick, ya que posibilita el estiramiento del concepto hasta que ya no dé más.Aunque, a veces, pueda parecer tedioso.

La revolucion francesa si ha tenido efecto catastroficos, se supone que la "Razon" se imponía(uso con reservas esta palabra), sobre las "tinieblas". Las acciones no eran racionales, de igual manera sus efectos. Pero tambien existen diferentes tipos de racionalidades, en ese caso Habermas es esclarecedor. Pero al fin y al cabo fué un hecho del "liberalismo" clasico.

El liberalismo sigue siendo revolucionario, mientras existan las condiciones que la posibiliten.Y sus principios son aún fuertes.

Atte

Anónimo dijo...

Yo también pienso que hay una propensión a hacer del liberalismo un "muñeco de paja" con eso de andar escribiendo que es el pensamiento único y que de las libertades salen solo males, yo veo solo que es una visión bien negativa del mundo actual

Ricardo Milla dijo...

Estimado Uriel:

Tú lo has dicho: "sus principios son aún fuertes". La respuesta del "pensamiento débil" es una forma legítima para terminar con ese pensamiento fuerte, altamente moderno, que trata de hacerse cada vez más y más fuerte y no permite casi nada de disidencias. Presentar al liberalismo como "pensamiento único" es algo muy general, pero no por ello no cierto. La pretensión del liberalismo -tal como se presenta en la actualidad, esto es el que está en boga- es llevar todos sus valores a todo el mundo como si fueran los portadores de la verdad. Ciertamente uno puede llegar a verdades, pero de ese hecho a querer universalizarlo sin atenerse al mundo, que es cambiante, es una pretensión muy soberbia. El liberalismo condena a todo aquél que no esté en su teoría. Y podría seguir con más notas características del liberalismo, porque si hay liberalismo, todos ellos deben depender de un modelo, si no no se sería liberalismo ese liberalismo en específico.

Saludos,
Ricardo.

Ricardo Milla dijo...

Anónimo, en definitiva a veces se hace "muñecos de paja" de mucho y todo puede ser víctima de ello. El liberalismo, al menos cuando yo lo presento de manera seria, trato de presentarlo tal cual lo hacen sus representantes.

Saludos.

Anónimo II dijo...

Anónimo II

Me parece que no debe dejarse colgada la pregunta de Uriel sobre el supuesto "análisis político" de los conceptos. Es claro que hay una debilidad en el blog cuando hacen todos contra una con Daniel Salas. Deben revisar más palabras como liberalismo, derechos liberales, etc, etc, etc, que como ha notado Uriel, están "estirados", o sea, a ratos carecen de sentido funcional y parece ideología. Eso sí, se ve voluntad seria de un proyecto académico y eso gusta.

Uriel dijo...

Hola Ricardo:


Es interesante lo que postulas, como muchos post que he leído aquí. A ver si el tiempo no me apura escribiré un comentario de lo que me ha llamado la atención.

I. Estado no secular, sino uno que promueva la vida espiritual sin imponerla, quiero decir, al contrario del Estado secular que impone su visión de que en la sociedad no debe haber ninguna muestra de religiosidad o de cuestiones relativas a la religión y en ello este Estado malvado atenta contra la libertad de religión.
II. Privilegio de una ética de virtudes basada en la propia tradición y en correlación interrelacional con otras, de la mano con una educación en matemáticas, ciencia no moderna ni positivista, y de inculcar el deseo por conocer más reconociendo las propias limitaciones.
III. Derechos humanos que respeten a las tradiciones y no liberales, sin pretensiones totalitarias universalistas.
IV. Libertad política y religiosa en un Estado no-secular y no-democrático.
V. Libertad sexual que va de la mano con una buena orientación psicológica (para que niños de 13 años no estén “perreando” en plena calle).
VI. Libre mercado no-capitalista, suponiendo que el dinero no es un fin supremo y no reduciendo la vida humana a ello, sino que entendiendo que es bien necesario e importante pero sólo ello: un medio.
VII. No racismo, no sexismo; postulación de la espiritualidad y del respeto mutuo basado en la solidaridad.


Mucho de los puntos pueden pasar por un procedimiento formal normativo. Siguiendo los procedimientos: Sobre el estado secular, aun no tengo una idea clara, cuando mencionas que la concepción de un estado secular que impone su visión de que “en la sociedad no debe haber ninguna muestra de religiosidad” ya que eso es imponer. ¿Cómo es eso de no imponer es imponer?. Creo que se debería especificar mas detalladamente.
Las virtudes es correcto, pero el problema surge cuando debemos elegir el tipo de tradicion. Y ¿porque una tradición y no otra?¿Que hace superior una tradición de otra?¿Cual es el criterio?.
Los DDHH son propiedad de toda la humanidad, no creo que sean de una ideología específica, más bien tiene una normatividad propia, y los países lo toman como normas jurídicas internacionales que lo hacen valedera (siguiendo la estructura Kelseniana). De que lo puedan “divinizar” es otra cosa. Creo que el problema surge cuando lo usan como “instrumento” de una ideología o partido, esa es la vision que mas predomina, incluso en los liberales, no creo que se debería “instrumentalizar” los DDHH, ya que se lo toma como un objeto, o un “martillo”. (No toco las críticas de Mc Intyre).
No sé como compaginar las libertades políticas, religiosas y sexuales en un estado no secular y no democratico. Me parece contradictorio. A lo menos que se respeten todas las libertades mientras no se metan con el estado. Es posible. Pero las personas querrán mas libertad, ya que no les bastará con una libertad menor. ¿Y que haría el estado cuando se meten con el estado?.
La concepción del libre mercado no-capitalista, es vertical, y tiene un sentido restringido. El libre mercado es por antonomásia es horizontal, y extensivo, que lleva a hacer partícipe de los mecanismos legales a los no-formales en un estado de derecho abierto e ilimitado (en contra del estado de derecho cerrado y limitado). Los no-formales dentro de su estructura participativa comun, tienen una logica interna, o una “normatividad informal” con su propia “justicia informal” (como lo recalca Hernando de Soto). Ello hace desestabilizar toda estructura vertical, limitada y cerrada, por ejemplo: “las coaliciones redistributivas”. Sobre el VII punto estoy de acuerdo. Pero no basta decirlo sino tambien hacerlo. La libertad como un medio, tengo algunos reparos, la libertad no es un constructo hipotetico, sino es fáctico, más que un medio es un fin, ya que considerarlo como un medio, dejamos la puerta abierta para que entre el demonio. Ya que con la libertad como medio tenemos excusa para justificar todo.

Atte.

Víctor Samuel Rivera dijo...

Estimados amigos;

La discusión se ha puesto fuerte. Me alegro.

1. Para Anónimo II. Es inevitable que los conceptos se simplifiquen en el formato de un blog. Pero un gran formato no es fiable tampoco, sino es cuestión de leer, no sé, a Anthony Giddens. Los conceptos se "estiran" porque el lenguaje los requiere de esa manera. No niego los riesgos de esto, pero no se trata tampoco de abstenerse de escribir en blogs por temor a la inexactitud.

2. Para Uriel: Estoy de acuerdo con esta frase tuya: "Derechos humanos que respeten a las tradiciones y no liberales, sin pretensiones totalitarias universalistas". Eso se llama "derecho natural clásico". Cuando se haya terminado de caer el mundo moderno en su ultimidad, vamos a recuperarlo.

3. Para Ricardo: Totalmente de acuerdo con lo que afirmas respecto del "pensamiento débil" y las expectativas que genera frente a la imposición liberal.

Hay mucho pan por rebanar. La discusión habrá de continuar en el siguiente post, me temo.

VSR

Víctor Samuel Rivera dijo...

Debo agregar que es una verdadera lástima que no se haya sacado mayor provecho del texto teológico de Enmanuel Taub.

VSR

Uriel dijo...

Profesor Rivera:

No dije "Derechos humanos que respeten a las tradiciones y no liberales, sin pretensiones totalitarias universalistas". Eso lo dijo Ricardo Milla. Yo solo lo copie de un post anterior, mis comentarios estan despues de la enumeracion de Ricardo.

Atte.

Ricardo Milla dijo...

Estimado Uriel:

Creo que hemos hablado de esto antes por otros medios.

1. Que un Estado sea no-secular no significa que vaya a imponer una religión tal, si no que el diálogo interreligioso e iterespiritual sería mejor llevado en un Estado así. El Reino Austro-Húngaro mostró que rea posible. Pero es como si apareciese Apolo y ponga todo en orden, lamentablemente Dionisio es quien reina en la mayoría del tiempo.

2. Cometes un error propio del liberalismo: creer que tiene todas las verdades y que sólo todo se da desde su óptica. Una libre mercado no-capitalista puede ser expansivo, buscando que haya cada vez menos pobres y haciendo que los ricos no lo sean en medida extrema innecesaria, pues dado que el hombre es altamente corruptible, y el dinero es gran medio de corrupción, es menester que no se exagere con la adquisición de bienes y dinero. Ahora los bienes son un gran medio para alcanzar la Virtud y la felicidad, eso es innegable, pero de ahí decir que el dinero es el fin de todo individuo y sociedad es caer en el reduccionismo capitalista que tanto mal ha traído al mundo, ese homo economicus que sólo piensa y vive para tener y consumir. ¿Tienes una visión tan llana del hombre? Yo sé que no.

3. ¿Cuál criterio? Pues, veamos: ¿qué es mejor: que en una tradición se venere la corrupción y el totalitarismo o que sea justa y fraterna? ¿Es mejor una tradición que le quita el clítoris a las mujeres para que no sientan placer, pues son inferiores a los hombres? Juzga tú, pues, cuál es el criterio. Si crees que da lo mismo una tradición que promueva la libertad y la virtud a una que esclaviza y deja a todos en la ignorancia, créelo. Sino acepta la verdad que se impone: Que hay tradiciones superiores a otras y que lo haya no significa imponer a otros como piensa o actua esa tradición, sino hacer un diálogo enrriquecedor en donde se trata de persuadir al otro de su error. Quien diga que todo la igual, es un criminal que deja a los pueblos totalitarios y autodestructivos a la deriva. Eso no es responsabilidad humana.

4. Los DDHH son intrumentales, y no pueden ser solamente occidentales, pues el diálogo con otras tradiciones es crucial para construir un marco teórico-normativo universal que de libertad a los pueblos sin miedo a ser juzgados por leyes europeizantes, de los "civilizados".

5. La libertad es una capacidad y propiedad humana. Cualquier psicólogo te diría que ella no se alcanza, ya se tiene, o más bien que se va desarrollando, muestra de eso es la voluntad y los actos. La libertad al ser compartida por todos nos sirve como medio para alcanzar fines más sublimes: yo actuando con libertad alcanzo el hábito de leer sin distraerme y atentamente o de correr o de cabalgar, yo con mi libertad decido a la luz del intelecto actuar de esta manera pues es justa para poder ser justo. La libertad es medio para ser vicioso o virtuoso. No es un fin. La libertad nunca será un fin. Cuando trato de rescatar a alguien de la esclavitud no lo hago por la libertad en sí (además que nadie es no-libre por completo) sino que lo hago para que teniendo más libertad pueda desarrollar a bien su humanidad. Es un mito, un mito desastroso, la libertad. Este mito nos ha traído al momento de menor libertad en la historia. Esclavos de la tecnología, esclavos del sexo, esclavos de los pensamientos fanáticos en boga, esclavos de sí, esclavos del mito de la libertad. La libertad moderna no trae más libertad y si la trae es sólo externa y aparente. No basta con que te dejen gritar en la calle, no basta, es una paso, pero no basta. Hay una libertad metafísica, una libertad que abre al hombre a su espíritu.

6. ¿De dónde sale ese justificarlo todo? Por la libertad se hace bien y mal. Listo. Más bien por la libertad como fin es que se justifica todo: Por la libertad, nosotros los americanos superiores, por la democracia, es que te invadimos para que salgas de ese nivel tan bajo que es la aristocracia o la monarquía; resultado: un país devastado: Iraq, Vietnam, Nigeria, etc. Mira el documental "Why we fight".

Saludos,
Ricardo.

Héctor Chocano dijo...

Muy bien dicho y escrito.

Raúl Haro Gonzales-Vigil dijo...

Hola:

No considero que los DDHH sean meramente instrumentales, y que deban entenderse sólo como normativos por consenso, sino que deben basarse en la naturaleza humana. Por otro lado es cierto que la libertad es un medio, pero un medio que es condición sine qua non para obtener y desplegar una existencia auténtica. La libertad como fin es una aberración que deja la vida humana vacía ya que la convierte en mera disposición sin sentido. Es justamente este principio de libertad liberal la que ha despojado de la sociedad la trascendencia vital, sobre este punto se puede revisar mi último post.

Saludos,
Raúl Haro

Víctor Samuel Rivera dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ricardo Milla dijo...

Estimado Raúl:

Muy bien expuesto. Me olvidaba de ello: Los DDHH reales, los no-liberales, son los que se basan en la naturaleza humana. ¿Qué se puede esperar de un liberalismo, como el de Rorty, que niega la naturaleza humana?

Saludos,
Ricardo.

Víctor Samuel Rivera dijo...

Nosotros (los católicos) distinguimos los derechos humanos liberales de la ley natural. O sea, algunas veces también hablamos de (yo nunca me refiero a) "derechos humanos", pero es con una significación premoderna. Los derechos liberales están basados en 1. la antropología atomística, en una concepción individualista del hombre y 2. el escepticismo epistemológico ("no sabemos qué es el bien". "no capto qué es una forma de vida").

Como católicos: La ley natural, esto está formada por ciertas pautas normativas que proceden de la naturaleza. Esto quiere decir: Afirman alguna noción de "bien" y recusan el atomismo; ponen en su lugar la idea de una comunidad difusa de pertenencia (la ciudad, la especie humana, etc.). En este segundo sentido, podemos estar en favor de los "Derechos", por ejemplo, de que un padre cuide y eduque a sus hijos, de que haya orden civil en lugar de caos, que es justo que se aliente la religión, que haya control al poder omnímodo del mercado, en lugar de dejarle esa potestad sólo a los comerciantes, etc.

Vamos bien, Raúl. La idea de la ley natural da para mucho y creo que avre en espacio para conciliar ideas tan dispares como las de Uriel y Ricardo Milla.

Víctor Samuel Rivera dijo...

Uriel;

Te debo una disculpa. Realmente he incurrido en falta al confundir un texto tuyo con otro de Ricardo Milla sobre este asuntillo de los "derechos". Lo lamento, pues entiendo que ambos están en plena polémica.

Uriel dijo...

Hola:

Responderé cuando me haya quitado algunas tareas de encima. Los seminarios están que me ocupan mucho tiempo.

Atte.

Uriel dijo...

Estimado Ricardo:

1.- El liberalismo no es una “espisteme” es una “doxa”. Y que haya “liberales dogmaticos” es otra cosa.

2.- Que haya un estado no-secular y vertical, lo puede demostrar la historia. Pero a ello habría que sumarle el tiempo y el espacio de duracion. No significa que imponga una religión tal, pero potencialmente lo impondrá. Creo que existe un margen de incertidumbre “razonable” para suponer que sucederá. Precisamente porque “Dionisos” nos gobierna, hay que añadir el factor tiempo en la ecuación humana.

3.- El liberalismo no tiene todas las soluciones, ni tampoco la verdad ultima y definitiva. Para ser justos, y reconocer al profesor Rivera, no todos los países pueden ser gobernados por un regimen liberal. La receta puede ser peor que le enfermedad. Algunos paises viven mejor (y son mas estables) con una monarquia, pero que ¿tipo de monarquia?, supongo la monarquia limitada (o constitucional), pero si es así los reyes solo serian un objeto anticuado y decorativo (ya que el que gobierna es el “primer ministro”) o sino una monarquía fuertemente estamental, que impida la movilidad social, pero no duraría mucho, no creo que se quiera eso. Sería preferible dejar a los países que elijan su tipo de gobierno. Una monarquia bien fundamentada teóricamente es viable. Hans Hermamm-hoppe manifestaba que una monarquia sería mejor que una democracia, ya que el monarca cuando el pais entra en crisis, le confiscan sus bienes, en cambio al presidente no, sino que sale ganando.
El libre mercado es horizontal, y tiende a homogenizar, a los grupos sociales (prefiero usar “grupos” a “clases” sociales), pero el libre mercado vertical (no-capitalista) no permite la eficaz producción de bienes sociales primarios. Con ello no quiero decir que no sea posible el libre mercado no-capitalista, sino que se vuelve una traba para los no-formales, en la adquisición de reconocimiento institucional y formal. El liberalismo economico tambien puede funcionar sin capitalismo o monarquía o bien con cada uno de ellos. Mises recalcaba para poder tener liberalismo economico no es necesario liberalismo politico. Hasta cierto punto tiene razon, la cuestion es ver en que paises son dables. La pregunta cae por si sola: ¿En el Perú es posible? Y si es posible. ¿Cómo sería posible?. Seamos realistas en el Perú no ha habido un factor cohesionador, por nuestra “herencia colonial” como dice Cotler. Si la colonia fue un regimen estamental, en la independencia ocurrio un “vacio de poder” como dice Galindo, y no hubo partidos politicos que recogieran el programa. Nuestra “clase propietaria” no fue capaz de integrar los diferentes intereses sociales de la población:¿Podría ahora?
El dinero no es el fin del individuo y la sociedad, en este caso estoy de acuerdo contigo, es un medio, para alcanzar virtudes, pero que ¿tipo de virtudes?.

4.- Conversando con un amigo, sobre la guerra fria y sus formas de legitimacion, mediante un modelo de familia. En EEUU el modelo de familia era, el padre trabajaba en una oficina, y la madre se quedaba en casa, los hijos hiban al colegio. Algo así como la familia en la serie “Los años maravillosos”, o los “Simpson”. En cambio el modelo sovietico era, que padre y madre trabajaban por la mañanas en una empresa estatal, y en la tarde leian, hacian producción intelectual, y los hijos hiban al colegio estatal. Pero después parece que ha EEUU la mejor forma de ganarle a los Sovieticos, no era imponer un modelo de familia, sino mas bien no darle ningun modelo. Así las personas buscaban su propio modelo. Pero sin un marco de referencia valorativo (o modelo de ciudadano, de padre, de madre, de hijo, etc), y al dejarle sin modelos, las personas buscarían en otros sitios el factor de pertenencia, o guia. Dando lugar a una anarquía sutil. Creo que necesitamos modelos, pero en donde buscarlos?.y¿Qué tipo de modelos serían?¿y porque unos y no otros?.

Uriel dijo...

Estimado Ricardo:



5.- El criterio que buscaba, ya lo dijiste la libertad y la virtud. Nadie en su sano juicio (aunque no precisamente cunda el buen juicio) aceptaria tradiciones corruptoras o totalitaristas. Las tradiciones que pones, no vienen al caso, nadie aceptaría dicha tradición en donde se mutilen los clítoris, ya que atentan contra el ser humano. En ese caso las tradiciones tendrían un limite, y el limite sería la integridad fisica humana. Si hay una tradición superior, porque son libres y virtuosas. ¿No existen tradiciones que no son libres y virtuosas?. Y si hay tradiciones que no son libres y virtuosas ¿tendríamos que: “persuadir al otro de su error “?. Pero por la libertad, tambien ellos tendrían libertad de errar?. ¿Porque no dejarles libres en su error?, siempre y cuando no nos dañe su error. Pero ¿porque ellos estarían equivocados y no nosotros?¿Porque no son parte de nuestro criterio?o ¿Por qué no piensan igual a nosotros?¿No somos pluralistas?

6.- No creo que los DDHH deberían ser instrumentos, porque si se lo toma de esa manera, sería una medida, para que todo lo que no se ajuste a ello sería deleznable. Se debería des-intrumentalizar a los DDHH. Prefiero tomarlo como un “ethos”. Y los DDHH no pertenecen a los occidentales, ni a los orientales ni a los “marcianos”, sino a todos los seres humanos, si se lo toma como un “objeto” de uso es otra cosa (ya he dicho que los liberales lo toman de esa manera). Claro hay que propiciar el dialogo, pero no con un juicio valorativo a-priori de los otros.

7.- La libertad sería un fin, ya que tomarlo como medio, no solo para alcanzar virtudes tambien para vicios, y tomando en cuenta la “naturaleza humana” (si hablamos de naturaleza humana, como la definiríamos? Buena o mala?), la libertad como medio serviria para empeorarnos, y no poder “desarrollar bien su humanidad”. La libertad como medio ha servido para que sujetos inescrupulosos ofrescan una libertad menor, y una vez que llegaron al poder pateen todo lo que dijeron. Hitler ofrecio a su pueblo la libertad, la libertad era un medio para sus propios fines, pero quienes eran libres? Solo los alemanes. Los demas no eran libres. Precisamente la libertad como medio ha invadido Irak, y los iraquíes apelando a la libertad como fin pueden resistirse. Creo que hay que distiguir libertad personal, con libertad politica (o social). El primero es de todos los seres humanos, una libertad “intima”, espiritual, que nadie nos pueda quitar. El segundo confiere a la estructura politica. No somos completamente libres, pero si somos libres para equivocarnos, y si nos equivocamos tenemos que asumir la responsabilidad de nuestros actos. ¿La libertad un mito? Vivimos rodeados de mitos y símbolos, que la libertad sea un mito no lo creo. La libertad en factica y empirica, lo ejercemos diariamente. Yo creo que en algunos aspectos la libertad es un medio y en otros un fin. Un medio para alcanzar ciertas “excelencias” propias del ser humano y en otras un fin para liberarnos de un yugo opresor, despotico e INJUSTO (enfatizo el adjetivo injusto, porque puede haber aristocracias y monarquias justas)

8.- El liberalismo como “doxa” nos evita enjuiciar a-priori un regimen no-liberal. Las categorías propias del liberalismo no son ninguna “regla” para medir los regímenes políticos, ya sea monarquía o aristocracia (como tampoco las categoría propias de la monarquia, aristocracia, etc lo son). Mas bien la critica va al “liberalismo deontológico” kantiano. A mi parecer el liberalismo no debería basarse en la autonomia de la persona, o el “imperativo categorico” desligado de su horizonte narrativo, sino en la “persona” de Mounier, ya que recupera la dimension espiritual y comunitaria, o un nuevo “liberalismo personalista”.
En fin habría que dejar a los pueblos que elijan democráticamente como quieren vivir.

Ricardo Milla dijo...

Estimado Uriel:

1. Sigamos a Rorty entonces y no hagamos filosofía del liberalismo ni teoricemos de él. Si es sólo doxa y no epistema, es pura opinión. Al no haber pretensiones de ultimidad y totalidad, como teoría ética o política, es muy vulnerable. El liberalismo -en todas sus formas- está en declive. Eso se debe a su carácter relativista y de "sola" opinión. En un piso nada seguro, todo puede pasar.

2. Cuando un Estado propone o promueve que la trascendencia es algo totalmente sano para el ser humano, sea desde la filosofía, la psicología o la fisioterapia, no es algo que vaya a devenir necesariamente en un Estado que imponga una religión tal. De todas formas, siguiendo a Habermas, en una sociedad en la que una religión es la predominante, ésta debe tener una presencia grande e importante en la legislación.

3. Ya. La monarquía no puede ser constitucional, pues ahí la constitución está sobre el Rey, y eso es una caricatura de la monarquía. Si vamos a dejar un canal abierto a la monarquía que sea la que es. El tipo de gobierno debe nacer de la comunidad, no debe ser impuesta por un consenso arbitrario y autoritario, mismo USA. ¡Cuánto se ha amañado la libertad en nombre de la democracy y freedom!

4. Bueno. Te recomiendo leer el blog de Raúl Haro.

Ricardo Milla dijo...

5. El criterio es la virtud y los medios para ella. Una virtud: justicia, ser justo. No es tan difícil, vamos. Es evidente la diferencia entre un acto justo y uno no justo, entre un justo y un injusto. El escepticismo liberal, que desemboca en un nihilismo (ver Leo Strauss), no permite que nadie diga: esto es bien y virtud, lo único que hay es una ética de mínimos con una sabiduría del mal, pero jámas pueden decir esto es bueno, son unos limitados de espíritu. Lo más contradictorio y paradójico en el liberalismo es que dicen todo esto de no hablar del bien pero te dicen "la democracia es lo máximo", "la libertad es de lo mejor", "es bueno ser tolerantes", etc., etc. Si no quieren promover niguna forma de vida buena, ni decir nada del bien "porque dicen no saber qué es el bien ni los bienes", ¿porqué diablos hablan de ello?

6. Los DDHH son aquellos que fueron dados en Europa hace medio siglo. Hasta los defensores de los DDHH actuales se dan cuenta de su carácter europeizante. Es falso que sean "propiedad" de la humanidad (sea lo que sea la humanidad). Los DDHH son un constructo de occidente, un artificio que no puede ser aplicado a toda comunidad, oriente medio lo demuestra.

7. No demuestras que la libertad sea un fin. Ser justo es un fin, pues nadie nace justo, uno nace en potencia a ser justo; la psicología actual te lo diría hasta científicamente. En cambio, todos nacen libres, es como que todos, o casi todos, nacen con algo de cabello, con ojos y narices. Así la libertad, siendo algo que se tiene y que no se alcanza, a lo mucho se perfecciona, permite, por medio de la relación en la que el otro en su descubrimiento es no sólo algo sino alguien que entra en mi vida, es que voy alcanzando virtudes o vicios. La libertad, en su nombre, se puede hacer el bien o el mal, así de sencillo. Qué se puede hacer atrocidades en nombres de la libertad, pues claro, miremos sino gringolandia, la sociedad liberal por antonomasia, para usar palabras rortianas. La libertad, como demuestra el quehacer humano, su condición primigenia y que se desarrolla y la historia, demuestran cómo la libertad es un medio y no un fin, y si es fin, es fin en tanto alcanzar fines más altos, los llamados antiguamente fines intermedios.

8. Ya, esto está más interesante. El problema es que hay una pretensión real en las comunidades liberales, con sus teóricos, de medir todo con el liberalismo. Si éste se autopropone como una opción más en el ámbito de la teoría política, listo, aceptable; pero en tanto en cuanto, como es en la realidad hodierna, se hace a sí misma la ama y señora del planeta, es algo inaceptable.

Saludos,
Ricardo.

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