martes, 12 de mayo de 2009

Vattimo: La hermenéutica, ¿izquierda o derecha?




Gianni Vattimo:
Del pensamiento débil al pensamiento de los débiles


Entrevista de Daniel Mariano Leiro y Teresa Oñate


Gianni Vattimo es sin duda uno de los mayores filósofos vivos que se ha embarcado de un modo intempestivo, en una “cruzada” muy desigual, y en muchos sentidos polémica, para intentar recobrar la jovialidad de un pensamiento que se atreviera a plantear compromisos, ideales, motivaciones éticas y perspectivas de cambio.
A poco de pronunciar su última lección inaugural y sin poder disimular la tristeza por la situación que atraviesa la Universidad italiana a la que muy pronto dejará, Vattimo, el más comunicativo de los discípulos de Gadamer, habla sobre los motivos que lo han impulsado a reformular su hermenéutica como un pensamiento de los débiles. Siguiendo este hilo conductor, comenta las diferencias que lo separan de su admirado amigo, el filósofo argelino de la deconstrucción, Jacques Derrida, y de Theodor Adorno, otras de las influencias que la hermenéutica debolista reconoce. En efecto, después de escribir su tesis sobre Aristóteles, el joven Vattimo había pensado dedicarse a la Dialéctica Negativa de Adorno, pero a instancia de su maestro, Luigi Pareyson, que le aconsejaba abordar una crítica de la modernidad más radical como la de Nietzsche, abandonó el proyecto, sin siquiera sospechar que entonces se iniciaba una etapa fundamental en su obra que lo conduciría también al descubrimiento de Heidegger.

Con la más amplia perspectiva que Vattimo ofrece con esta reinterpretación de su filosofía, y a la luz de la arriesgada propuesta de un socialismo posmoderno, el pensador de Turín examina las esperanzas de emancipación en un mundo donde la sociedad de control que el poder ha levantado para su defensa, conspira seriamente contra las posibilidades de afirmación de la libertad humana.


La motivación ética de la filosofía de Gianni Vattimo que inspira el rechazo de la violencia, ante todo, de la violencia de la metafísica como un pensamiento dominado por una voluntad de controlar todas las cosas, puede resumirse también en una expresión de amor profesado hacia lo viviente en la dignidad única e irrepetible que le confiere su limitación y mortalidad constitutiva. Se entiende así que un pensamiento ultrametafísico impulsado por esta disposición no-dominadora no pueda sino prestar una devota atención a las huellas, los restos del pasado, sin dejarse tampoco encandilar por la transmisión de lo heredado. Y es también esa motivación ética la que convierte a la filosofía de Vattimo en una hermenéutica de la escucha de lo no-dicho en la historia de la metafísica, donde lo impensado deviene justamente por mediación de una relectura del “misticismo” heideggeriano reinterpretado a la luz de Benjamín y el Principio de la Esperanza de Ernest Bloch, la palabra inaudible de los vencidos de la historia que el poder acalla. Sólo en la escucha atenta de esa palabra, si algo así es posible nos dice el filósofo de Turín, el Ser podrá hablarnos otra vez.


¿Qué motivación te impulsó a dedicarte a la filosofía?
Durante la adolescencia, mis intereses dominantes eran, además de la filosofía, la política y la religión. Estudiar filosofía me pareció una forma de perseguir estos intereses, primero con el estudio universitario y luego con la profesión de “intelectual comprometido”. Pensaba en recibirme de profesor, y aún en trabajar en la escuela secundaria; política y religión implicaban también una suerte de vocación pedagógica. No se olvide que en esa época eran los primeros años de democracia en Italia, pedagogía quería decir también buscar el acuerdo de los demás, en cierto sentido hacer apostolado.

¿Qué sientes en este 2008 en el que dejarás tu cátedra en la Universidad de Torino?
Lamentablemente tengo una sensación de disgusto y tristeza. La Universidad hoy está en peores condiciones que cuando yo entré. Hablo de la universidad italiana, naturalmente. Pero la sensación de fracaso es también de la política en general.

¿A qué responde el irónico título de tu autobiografía No ser Dios (2008)?

Siempre me impresionó mucho la frase de la carta de Nietzsche a Burckhardt que cito en el epígrafe del libro. Ser filósofo, de cualquier forma que se lo entienda, implica siempre un pretexto para rehacer el mundo, y esto es obviamente una forma de hybris. Por otro lado también Marx quería que los filósofos transformaran el mundo. Pero continuamente nos damos cuenta que se logra hacer muy poco.

¿Cuáles son las principales tradiciones filosóficas que hereda el pensamiento débil?Son las que a menudo se indican en mis libros: Nietzsche (por la idea de nihilismo). Heidegger (por la idea de la historia del ser). Por encima de todo el cristianismo como afirmación de la historicidad del ser (creación, historia de la salvación, secularización). Y en los últimos años también una cada vez más acentuada atención a Hegel, un Hegel sin espíritu absoluto, como historicista integral.

¿Cómo se defiende el pensamiento débil de la acusación de ser relativista y neo- conservador?
Relativismo es justamente un pensamiento no conservador. Nada de fundamentalismo, nada de verdades absolutas, sólo el consenso acerca de problemáticas históricas y existenciales, siempre específicas. No soy conservador porque quiero actuar histórica y políticamente en favor de soluciones cada vez más democráticas, negociadas, discutidas. ¿Cómo se llega al acuerdo? No ciertamente encontrando la verdad absoluta, sino conciliando intereses y opiniones distintas. Ninguno de nosotros es Dios ni tiene manera de ver la verdad from nowhere.

¿Cuándo y por qué descubres a Nietzsche? ¿En esos años interpretabas a su pensamiento a la luz de Lukacs, Marcuse y Bloch?

Todo sucedió alrededor de 1968. Las críticas de la izquierda contra el comunismo soviético entonces me parecían inspiradas en razones “nietzcheanas”, no se trataba sólo de cambiar la sociedad y el poder, si no, además, la subjetividad burguesa-cristiana. Mi libro El sujeto y la máscara se proponía de algún modo llegar a ser una suerte de “manifiesto” de la izquierda libertaria. Se trataba de poner en práctica una síntesis entre la crítica marxista del capitalismo y la crítica nietzcheana de la conciencia burguesa.

¿Cuál es tu cuestionamiento a la llamada “filosofía francesa de la diferencia” (Deleuze, Klossowski, Derrida)? ¿No te parece que Derrida es el más “revolucionario” de todos los heideggerianos de “izquierda”?

Discurso largo y complejo. Pero en síntesis estoy de acuerdo, el más “revolucionario” es Derrida. Deleuze me parece demasiado dominado por un vitalismo metafísico de tipo bergsoniano. Naturalmente aún con Derrida tengo algunas diferencias: por ejemplo, la ausencia en él de una filosofía de la historia, que amenaza con conferirle a su pensamiento un carácter de metafísica negativa. Para él – y aquí creo que interviene la influencia de Lévinas y en general, de la tradición hebrea – en todo momento estamos frente a Dios, siempre como el primer hombre. Yo soy historicista, creo en la historicidad de la salvación. Así puedo pensar que existen modelos de lo que debe venir (la enseñanza de Cristo, la historia del Cristianismo) y no corro el riesgo, como Derrida según mi opinión, de identificar al Mesías con la irrupción de lo nuevo o lo imprevisto radical. Derrida se mueve en una línea más “kantiana”, mientras que yo me siento más hegeliano.

De todas tus obras la que mayor cuestionamiento ha recibido por demasiado afirmativa ha sido la Sociedad Transparente ¿Como interpretas la autocrítica del epílogo de la segunda edición italiana (2000)?

La primera edición del libro era demasiado optimista. Pensaba que había una vocación intrínseca en la sociedad mediática que iba a ser menos duramente “realista”, que de a poco iba a disolver el peso de la “objetividad”. Luego en Italia llegó Berlusconi, que mostró un uso mucho más “realista” del poder, de los medios de comunicación. Y mientras tanto estalló la guerra infinita contra el “terrorismo”, el disciplinamiento cada vez más cerrado de las sociedades occidentales.

¿En qué sentido dices que la fórmula “ontología de la actualidad” que designa a tú filosofía puede ser leída como una vuelta al pensamiento de Th. W. Adorno?

No se si realmente existe todo ese acercamiento con Adorno. Para mi sigue siendo un “ontólogo negativo”, para quien el sentido de la historia es aludir siempre a una condición final de plenitud “hegeliana” que no se puede alcanzar, sino sólo soñar, y en todo caso, usar como criterio para criticar lo existente. Yo pienso que la ontología de la actualidad es un esfuerzo por captar en la historia del ser como se nos da, la huella de un hilo conductor de disolución progresiva de la objetividad, hacia una cada vez más acabada espiritualización: más símbolos, más técnica, más caridad y menos objetivismo, menos peso de la inmediatez y por lo tanto, también de la “naturaleza”.

¿Por qué razón hoy reformulas a tu filosofía como “pensamiento de los débiles”? ¿Por qué consideras que así se radicaliza la inspiración heideggeriana de la hermenéutica nihilista que deviene escucha de lo no-dicho (silenciado por el poder) en la historia?

Heidegger me enseñó a tratar de escuchar la voz del ser en lo no-dicho del orden histórico en el que vivimos. El ser es el fondo que hace posible la visión de los entes como de hecho se dan, pero la verdad no es sólo como las cosas son, sino también como se ha establecido el horizonte que las ilumina. Si me pregunto por qué tengo que escuchar al ser y no sólo prestar atención al orden actual del ente, no puedo negar que miro más allá del ente porque este orden no me convence, porque me encuentro mal dentro de él. El silencio del ser que tengo que escuchar según Heidegger, ¿no será el silencio de los vencidos de la historia de los que Benjamín hablaba? Creo que es realmente así.

¿Podrías brevemente ofrecernos algún esbozo de la idea de “socialismo posmoderno” alejado del mito del desarrollo y la objetividad que propones en tu libro Ecce Comu (2006)?
No tengo una idea de sociedad perfecta para proponer. Sé que actualmente tenemos necesidad de un estado socialista, o sea, de un poder compartido por las masas, de lo contrario habrá dentro de poco un mundo de esclavos dominado por una minoría dueña de la riqueza, y sobre todo, de las informaciones. Bush sabe todo sobre mí, a través de la CIA y las distintas formas de espionaje. Yo también quisiera saberlo todo sobre él: esa sería en efecto una sociedad transparente. En fin: lo que Marx pensaba como una posible causa de la revolución mundial, el hecho del empobrecimiento cada vez más difundido del proletariado, hoy me parece que se manifiesta en la concentración del poder en pocas manos a través del control cada vez más capilar. Es la tecnología de la información la que ha vuelto intolerable el domino capitalista, aún cuando no nos faltan los medios de la subsistencia física, o sea cuando no nos falta (¡por lo menos por ahora!) el pan y el queso.

Tú sostienes que Europa debería actuar solidariamente junto a América Latina en la creación de un mundo multipolar para oponerse a la globalización económica impulsada por EEUU. ¿Qué acciones o iniciativas deberían desplegar latinoamericanos y europeos para contribuir a esta “alianza de civilizaciones”?

Claro, no pienso en la posibilidad de una revolución mundial – ante todo porque no existe una fuerza suficiente capaz de producirla. Por lo tanto, esto no es un problema, no tiene sentido preguntarse cómo debería ser un estado socialista mundial. En cambio, un estado capitalista mundial ya existe, en cierta medida: es el dominio del capital transnacional de el cual dependen tantos aspectos decisivos de nuestra vida. O sea que lo que espero se pueda lograr con la ayuda decisiva de las nuevas democracias latinoamericanas, desde Kirchner a Lula a Chavez y a la Cuba castrista, es una limitación del poder imperial único de las fuerzas económicas capitalistas. No tanto una unificación de las fuerzas revolucionarias, diría, sino más bien una acción de las mismas para impedir la progresiva unificación del mundo bajo el poder del capital. No-global, para entendernos mejor.


Publicada por primera vez en su versión íntegra

34 comentarios:

José M. dijo...

Creo que V. Samuel Rivera es un hombre inteligente, pero que ahora es preso de la locura y los comentarios "cantinflescos". Casi nunca sus aseveraciones tienen contenido lógico y asidero real, más parece una confusión de conceptos que ni él mismo sabe cómo se articulan entre sí. Lo digo con toda sinceridad por su bien, no para injuriarlo como se ha venido haciendo en este blog.

El señor Rivera siempre pone de ejemplos a Estados como China y Tailandia, pero y aquí una vez su contradicción, defiende dos modelos que no son católicos. Es decir, V. Samuel Rivera defiende al Papa y a la Iglesia a ultranza, pero al mismo tiempo pone de ejemplos a dos países que niegan toda esta institución. Al contrario, los países en donde se defiende a la Iglesia y al Papa, son los países liberales: España, Francia, Italia, etc.

Recapacite señor Rivera y deje de estar engañando a los muchachos con debates trasnochados y lecturas incorrectas. Espero, sinceramente, que este comentario no sea suprimido, porque lo digo con toda sinceridad como persona adulta y seria, características que Rivera dijo respetar a pesar de las discrepancias. Por último, no entiendo cómo usted siendo un conocedor de Descartes, va hasta otro país sólo para presentar una absurda danza y alegoría a una reina, en vez de mostrar algún avance serio sobre su obra, eso no es nada serio para la filosofía. Una vez más, espero que no censure este comentario. Saludos.

José M.

Víctor Samuel Rivera dijo...

Estimados lectores;

He transferido este extraño comentario aquí de la secuencia anterior porque nunca está demás prender el foquito al ingresar a la casa. Llego a Lima y me encuentro con don José y su luminosa y demoledora crítica de mi actividad filosófica. Mi tortuga hubiera sido más poderosa.

1. Lo de los "comentarios cantinflescos" es un insulto, no cabe duda. Don José no ha leído nada mío, o no sabe leer. Tal vez ni siquiera sepa pensar.

2. Dice don José más adelante que "Casi nunca sus aseveraciones tienen contenido lógico y asidero real". Disculpa José, pero si buscas en Dialnet, que es la indexadora en castellano más prestigiosa, y escribes mi nombre en el buscador, verás que la comunidad académica internacional y tú difieren bastante de criterio. ¿O es que no has leído nada mío? No, José. Si existes, no piensas. Pero si piensas, no existes, he aquí tu problema.

3. Dice José que VSR "defiende dos modelos que no son católicos". Soy católico, pero también soy filósofo. "Los países liberales" que citas son modelos de cualquier cosa menos de religión. Francia es un Estado antirreligioso ("laico" dicen ellos); España es apenas un país no confesional. Pero o tú o no eres católico, o no eres filósofo. O no existes, o piensas, pero no existes. Yo creo que existes, pero que no piensas.

Volviendo al punto. No parece un razonamiento muy enterado del mundo. Aconsejo ver los noticieros de la BBC y leer más sobre realidad internacional. Pero tú de realidad entiendes tanto como de pensamiento, don José. Ay, si existieras!

4. Otra perla: "debates trasnochados y lecturas incorrectas". Evidentemente José no está nada enterado de cuáles son los debates en filosofía política este año. Ya que vengo de la Feria del Libro de Buenos Aires: Hay que darse un paseo por la librería al menos una vez en la vida.

5. Escribe injurioso don José: "no entiendo cómo usted siendo un conocedor de Descartes, va hasta otro país sólo para presentar una absurda danza y alegoría a una reina". ¡"Una absurda danza"! Me ha invitado el Centro de Investigaciones Filosóficas de la UBA ha hacerlo con el paper por delante. Los especialistas que estuvieron presentes y habían leído mi charla no compartirían esa opinión. Uno era experto en "la reina".

O sea, don José, ya sabemos quién "está preso de locura", pues tú piensas o existes, o no existes o no piensas. Yo creo que piensas pero no entiendes y que, para colmo, no existes.

VSR

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Ricardo Milla dijo...

Como miembro de La Coalición, actuando con prudencia, he moderado un comentario que no es alturado y mancha nuestro trabajo. Le pediría a esa persona que si desea comentar de nuevo que lo haga con hidalguía.

Ricardo Milla.

Víctor Samuel Rivera dijo...

Hola.

Como administrador, recibo los comentarios y he leído el que Ricardo ha censurado, donde el firmante dice ser Miguel Mejía.

Lo siento por la censura, pero si quieres decir que mis ideas son ilógicas, o cantinflescas, debes demostrarlo. Éste es un portal de filosofía y aquí se hace filosofía, buena o mala.

Somos tolerantes, pero no por eso estamos obligados a soportar ultrajes verbales. El que tenga ideas, que las exponga. Consta que personas de las más variadas ideologías tienen cabida y respeto aquí, por lo que se ha respetado también el anonimato y se ha evitado el filtro de moderación. Pero nadie tiene derecho de insultar a nadie aquí, y menos como blogger anónimo.

Un abrazo.

YO, SI OPINO dijo...

Vattimo tiene frescura que enseña. Y leyendo los comentarios encontré lo siguiente: "Francia es un Estado antirreligioso ("laico" dicen ellos); España es apenas un país no confesional." Conceptos que no los considero exactos. Sería bueno una mayor explicación al respecto.

Héctor Chocano dijo...

Yo creo que el profesor Rivera indica datos conocidos. Francia es "Estado laico" pues la religión está separada del Estado, con tendencia a oponer Estado versus religión, un ejemplo es la prohibición de los símbolos de identidad religiosa en los colegios, como el velo islámico. España es Estado no confesional. Es una fórmula en que la Iglesia y el Estado están separados, algo propio de un Estado liberal.

WarCraft dijo...

Interesante la entrevista a Vattimo del Blog. Pero es un libro "El pensamiento de los debiles"? Si es así ¿en dónde se puede encontrar? O si no, ¿en qué libro se puede leer su propuesta del escuchar al ser?

Víctor Samuel Rivera dijo...

Estimado Warcraft;

1. No existe el libro que indicas. En realidad hay referencia a "Ecce Comu" (2006/2008), una colección de ensayos de prensa que defiende la alianza entre religión (de izquierda) y comunismo (no materialista). Yo suscribo algo de eso, aunque me opongo a la idea de separar izquierda de derecha y no encuentro motivos para querer ser de izquierda.

Dejemos la izquierda para los liberales.

2. Hay ahí un enlace deliberado con la nueva política latinoamericana antiliberal, que a sus ojos (y a los míos) es el evento, el evento de la insurgencia contra el pensamiento único y el nihilismo liberales.

3. De Vattimo puedes leer "Ecce Comu" (2008), "Nihilismo y emancipación" y la autogiografía "Non essere Dio", coescrita con PierGiorgio Paterlini.

Daniel Leiro va a imprimir en Argentina una colección de filosofía política sobre Vattimo en los próximos meses, en la que se incluye la interpretación mía desde el nuevo pensamiento religioso de los pobres.


VSR

Anónimo dijo...

¿El nuevo pensamiento religioso de los pobres tendría algo que ver con la teología latinoamericana de la liberación?

El Aeropagita dijo...

He leído Ecce Comu. Es un libro barato, accesible. A mí me parece que intenta recoger los temas de teología social latinoamericana, en clave de liberación, adaptando ideas básicas sobre dominación, identidad indígena, etc. etc. con una parafernalia católica. Lo que más llama la atención es que cuestiona las perspectivas más burguesas de la teología actual (sobre todo el individualismo antropológico de DD HH) por una visión comunitarista que Vattimo dice "comunista". Sería bueno contar con una reseña actualizada de Ecce Comu al alcance de nosotros.

Dick Tonsmann dijo...

Comentando las respuestas de Vattimo:

Me parece que sería necesario distinguir entre el carácter existencial y el carácter histórico para el uso del concepto de 'verdad'. Esta distinción permitiría quizás aceptar que existencialmente estemos siempre frente a Dios como el primer hombre y, al mismo tiempo, comprender el carácter histórico de la salvación.
En segundo lugar, la búsqueda de una verdad consensuada parece ser que sólo tendría sentido si compartimos la lectura de la ontología de la actualidad que disuelve la objetividad hacia la espiritualización. Pero parece que el rasgo de nuestro tiempo es el consenso del materialismo. (además no se ntiende por qué más técnica sería más espiritualismo y no mas bien, más pragmatismo y cosificación)
Por otro lado, suena bien eso de cambiar el pensamiento débil por el pensamiento de los débiles, que implica escuchar "el silencio de los vencidos". 'Escucha', en todo caso, a la que habría que añadir el 'habla': "ser voz de los que no tienen voz".
Finalmente, las menciones a Lula y Chavez pueden hacer pensar que están ambos en el mismo lado del camino. Lo cual no es necesariamente cierto. Se comprende que desde la perspectiva de intentar ser contrapeso del Imperio se pueda hablar de ellos como parte d eun bloque junto con la Cuba castrista (aunque no sé que tanta fuerza pueda tener este dinosaurio régimen). Pero no son los mismos modelos de Izquierda o de socialismo, no sólo por el estilo sino por el marco institucional interno a partir del cual se pretenden desarrollar políticas de antiglobalización.
Quizás una conciencia madura latinoamericana sea quizás otro fantasma.

Un saludo

Víctor Samuel Rivera dijo...

Estimado Dick;

Comparto gratamente tus observaciones sobre la idea de "verdad". Hay algunos puntos sobre los que valdría precisiones, sin enbargo.

1. En la hermenéutica el consenso es un epifenómeno de la verdad. La verdad precede o es acompañada del consenso, el consenso es "segundo" ontológicamente hablando, frente a la verdad, que es "primera". Podemos hablar de una "Prima veritas" o "prote alétheia". En cualquier caso, el consenso no es fundante de la verdad.

2. Esto se ve en mis observaciones al libro "Tras el consenso" de Miguel Giusti, que parte de la idea de un consenso presupuesto como criterio de verdad. En la hermenéutica el consenso es precedido por la experiencia histórica. Hace unos años el "consenso" se parecía sospechosamente al "consenso de Washington". La verdad de ese consenso la ha expresado bien la secuencia histórica de la década Bush.

3. Me encanta tu precisión sobre la escucha y el habla de los débiles. El problema es que los débiles no hablan en el modelo del consenso -de donde están excluidos- sino desde actos de fuerza, en que literalmente insurgen contra el consenso.

4. Entre los débiles hay que incluir al Papa y a Castro. Los débiles son "débiles" en función del pensamiento fuerte del nihilismo liberal de izquierda, un punto importante.

Un abrazo.

Daniel Salas dijo...

Siguiendo el último razonamiento de Rivera, entre los débiles también habría que contar a los nazis o a los senderistas, ya que ellos también luchan contra el consenso. Absurdo, pues. Los que están equivocados no son débiles, simplemente están equivocados. En fin, las contradicciones de los metapolíticos son inagotables.

Víctor Samuel Rivera dijo...

Hola Daniel;

En "El fin de la Modernidad" hay una idea básica de Vattimo tomada de Gehlen sobre la "historia de los vencidos". Hay una historia principal, la historia oficial, y hay historias "derrotadas", otras historias, las que no se cuentan o las cuenta la corrección política. En cierto sentido es normal que así sea siempre (es un trascedental hermenéutico). Siempre hay vencedores y vencidos. Pero en el contexto del fin de la modernidad la historia oficial es la historia de la violencia metafísica, que es principalmente la historia liberal, y sólo secundariamente las otras violencias modernas. Eso quiere decir que los enemigos del liberalismo, como el Papa, van en calidad de silenciados junto, por ejemplo, con los indígenas de la Amazonía o nuestra gente de los Andes. Y sí, también hay compañeros de ruta con feo rostro. No lo niego.

Hay una lectura de la modernidad como progreso del igualamiento humano y el descuido (el olvido y la supresión del otro) que es fundamental para comprender el carácter universal de la historia moderna, a diferencia de las demás historias de vencedores, que sólo lo eran en relación a una identidad concreta, que nunca era la identidad del mundo como un todo, como pasa con las ideologías liberales. Ese sentido de "historia como un todo" es lo que los hace los vencedores temibles por antonomasia.

Esto lo sugerían los primeros diagnosticadores de la democracia moderna, como Tocqueville o John Stuart Mill, ya desde el siglo XIX y no es invento de la metapolítica.

Aclaro que la identificación entre violencia y liberalismo como diagnóstico no hace nazi a nadie, aunque te concedo que la historia nazi es también una historia vencida. Es una larga historia, sin embargo, detenerme a refutar en detalle ese punto, pero debe quedar claro 1. aceptar que hay historias vencidas, que éstas deben oirse sobre la historia princial del pensamiento único y que 2. la historia de los vencedores (los liberales) es violenta de manera metafísica (o sea absoluta), de una manera que no lo es ninguna otra violencia, por fea que haya sido. 3. Esto no quiere decir que las pequeñas historias no puedan ser unas historias atroces. No tuvo que nacer Robespierre para que la maldad sea creada.

Un abrazo.

Daniel Salas dijo...

La idea de que hay una sola historia no es liberal, aunque es cierto que hay un fragmento hegemónico de la modernidad que la recogió. Hay que leer a los clásicos, como Procopio, en donde encontramos esta misma idea, hay que ir a los decretos de Justiniano, quien reformó a los armenos en su bárbara costumbre de no darles derecho a la herencia a las mujeres. Cito el decreto del emperador:

"Estas son costumbres bárbaras que observan hasta ahora, no siendo los únicos que actúan de esta cruel manera, porque hay otras razas que deshonran la naturaleza en la misma manera y perjudican al sexo femenino como si no hubiera sido creado por Dios y no hubieran tomado parte en la propagación de la raza humana, y, finalmente, como si fuera vil, despreciable y sin derecho a ningún honor".

"Por tanto, decreto por esta orden imperial que las leyes promulgadas en nuestro Imperio y que hacen referencia al derecho de la mujer a heredar propiedades sea cumplida en Armenia, y que no haya diferencia entre los sexos en este respecto..."

"En consecuencia, los armenios nunca más estarán sujetos a leyes diferentes de las del Imperio, y si ellos son nuestros súbditos, y si están bajo nuestro gobierno como otras gentes, y gozan de los beneficios conferidos por Nosotros, sus mujeres no podrán estar privadas de justicia..."

La idea no es nueva, a menos que sostengas anacrónicamente que Justiniano era también un liberal.

Varias veces he mencionado al Hostiense, una de las máximas autoridades del derecho canónico, y Hernando me ha respondido que no es necesario conocerlo para entender el pensamiento político de la edad media (no solamente sostuvo tal "barbaridad" --para ponernos a tono con Justiniano--, sino que lo comparó con leer periódicos amarillos). Pero la obra del obispo de Ostia es fundamental para comprender la idea de un solo imperio y es sobre la cual discuten Sepúlveda, Las Casas y Vitoria. Hay que conocer la historia antigua para poder hablar sobre la historia antigua, ¿no les parece?

Ricardo Milla dijo...

Estamos en un Mundo en el que todos los que no piensan según el Statu Quo -el pensamiento liberal, igualitario y democratico imperante- son excluidos, relegados, tachados y perseguidos. El pensamiento de los débiles no presupone necesariamente que todos sean buenos y deseen el bien de todos, pero la mayoría es así, todos los "perseguidos" y los "pobres" de este mundo deseamos el bien de toda la Humanidad con un discurso fundante y fundado en la verdad, la realidad y en los DDHH no-liberales.

Para mí Vattimo está eligiendo mal su bando, no creo que le vaya muy bien en la elecciones, pero le deseo todo lo mejor.

Saludos,
Ricardo.

Daniel Salas dijo...

Ricardo: ¿A ti te han tachado, excluido, relegado y perseguido? ¿Cuándo y dónde?

Yo también creo que en el mundo hay injusticia y opresión, justamente por ello creo que la salida es la igualdad y la libertad. Es el colmo que alguien que no cree en la igualdad ni en la libertad de los demás se reclame un perseguido político en una sociedad en la que se le permite creer en lo que quiera y practicar la religión que quiera. Lo que no se le permite a personas como estas es obstaculizar la libertad de los otros. A un racista o a un homófobo, por ejemplo, se le permite expresar su idiotez y nadie le obliga a juntarse con negros o gays. Sin embargo, no se le permite convertir su idiotez en política pública. ¿Eso es opresión?

Ricardo Milla dijo...

Daniel, yo creo en la igualdad y en la libertad, es tu ceguera ideológica la que hace que todos los que no estén de tu lado sean unos retrógradas. El problema es que entiendes muy poco de lo que se te dice. Incluso estoy seguro que luego de decirte esto seguirás insistiendo que los excluidos y metapolíticos creen en la desigualdad, que están contra la libertad y les gusta matar gente. Todo ese pensamiento cabe en la mente de quien no sabe distinguir nada cuando le hablan claro.

Cordiales saludos,
Ricardo.

Víctor Samuel Rivera dijo...

Hola Daniel;

Es una cuestión de hecho:
La idea de que hay una sola historia (versus la idea de que la historia es un acontecer múltiple)es esencial al liberalismo y son los liberales sus creadores. Es la secularización de la historia cristiana de la salvación, cosa que puedes leer con Karl Löwitt. Es verdad que otras formas de materialismo no liberal han adoptado esa idea de "la historia", como el marxismo por ejemplo, pero se trata de derivaciones del pensamiento económico liberal y que conciben la praxis humana económicamente. Súmale magia hegeliana, que es también liberal ("la historia de la humanidad como realización de la libertad", ¿no suena liberal?)

La historia como una totalidad es una noción que es pareja genéticamente con los ideales de la Revolución Francesa, saldo: cuatro millones de muertos. Estos ideales dieron luego lugar a la concepción positivista de la historia, que como todos sabemos, es también liberal desde el punto de vista normativo. Los grandes difusores de esa idea son -aparte de Compte- Tocqueville, Kant y Mill hijo, o sea, los liberales por antonomasia.

Sugiero moderación con las calificaciones personales a todos.
Un abrazo

Ricardo Milla dijo...

Bueno, tienes razón Víctor Samuel. Concuerdo con todo lo que dices.

Daniel Salas dijo...

Ricardo: Hice una pregunta muy concreta y no la has respondido.

Si crees el la libertad y la igualdad de la misma manera que yo, entonces, ¿en qué consiste la discrepancia?

Para juzgar lo que se dice en este blog, me baso en lo que sostienen Rivera y Hernando. En un debate con Gamio hace muchos años, Hernando claramente sostuvo la tesis de que la sociedad debía estructurarse siguiendo el orden de los estamentos, de manera que el hijo de un zapatero debía ser un zapatero. Por otro lado, Rivera muestra una gran admiración por la monarquía. En tu caso, sostienes, al igual que Tonsman, el privilegio de la Iglesia Católica sobre las demás. Dime, Ricardo, de qué manera esto significa igualdad. Quien postula que hay una tradición que debe prevalecer y quien postula que la sociedad debe organizarse jerárquicamente no cree en la igualdad. Y quien sostiene que solamente algunas religiones tienen derecho a expresarse no cree en la libertad, al menos no de la misma manera en que yo la entiendo. Tú mismo has sostenido que hay personas que pueden ser ejecutadas sin pasar por un debido proceso (no vas a negar ahora lo que sostuviste en tu blog sobre los asesinatos en la Cantuta). Ese es otro ejemplo que demuestra que no crees en la igualdad, ya que sostienes que hay ciertas personas que carecen de los derechos que atribuimos a las otras.

Yo tengo muy claro en lo que creo:

1. Estado secular.
2. Privilegio de la ciencia en la educación y en las políticas del Estado.
3. Derechos humanos.
4. Libertad política y religiosa.
5. Libertad de opción sexual.
6. Libre mercado interno y global.
7. Extinción del racismo y el sexismo.

Si de verdad te interesa que yo entienda bien tus ideas y en qué discrepamos, puedes señalar en qué punto no concuerdas conmigo y por qué. Dime además de qué manera una sociedad como la que yo describo te oprime y te impide ser libre.

Daniel Salas dijo...

Para VSR: No han visto ni van a ver en mis escritos o comentarios ni van a escuchar en mis conversaciones que yo sienta alguna simpatía por la Revolución Francesa o hechos de ese tipo. Pero tampoco van a ver simpatía o adhesión por la nefasta aristocracia. Habría que contar los muertos y las hambrunas causadas por monarcas y regímenes religiosos, como el de Irán en su brutal y sanguinaria guerra contra Iraq, que incluyó el sacrificio de niños. No tengo simpatía ni siquiera por el movimiento criollo independentista. No me identifico con la oligarquía peruana ni sus liberalismo excluyente y racista. No celebro siquiera el 28 de julio. No creo en la peruanidad ni en el culto a los incas. Mi forma de ver la cultura de la libertad no tiene nada que ver con lo que pasó sino con lo que debemos hacer ahora. Justamente porque debemos acabar con el racismo sembrado por los oligarcas, es necesario defender los derechos humanos y la ciudadanía; justamente porque hay que acabar con los privilegios de los pocos, creo necesario abrir el mercado a todos y acabar con el capitalismo prebendario de Alan García y justamente porque he visto segregación, discriminación, desprecio racial e insensibilidad, creo necesario acabar con los cardenales racistas y paternalistas. Son los que sueñan con la monarquía y la iglesia pre conciliar los que tienen que justificar como así aquellos tiempos de señores y siervos fue mejor que el que hoy estamos viviendo.

Yo he dado pruebas contundentes que demuestran que la idea de una sola historia universal no se origina en el liberalismo. Pero se me responde evadiendo la evidencia histórica. Quien de verdad crea en el antiguo régimen, debe aceptar todo lo que viene con él, incluyendo sus castas, sus pompas y sus esclavos, la miserable vida de los niños y de las mujeres pobres, sus pestes, así como la persecución de moriscos y judíos.

Uriel dijo...

Hola:

A mi parecer en los inicios el liberalismo, era de "izquierda" por llamarlo así. Tenía un fuerte conato "revolucionario" (depende tambien a que lo llamamos "revolucion" o "revolucionario"). Mas aun su similitud con el Marxismo, que es hija del liberalismo, tenían como referente el termino "progreso", aunque a mi no me agrada ese termino, prefiero hablar sobre " desarrollo sostenible" que evita los malentendidos semanticos del termino "progreso".

El liberalismo puede tener toda una carga ideologica-politica determinada, pero el cual mas se identifica es liberalismo=libertad. La cuestion es libertad en que, o de que (o libertad negativa y positiva). En su acepcion original es libertad de "algo" o "alguien". Se puede criticar al liberalismo pero casi es imposible criticar la palabra primigenia de libertad. La libertad es necesaria incluso entre los que critican la libertad, ya que los que lo critican necesitan de de la libertad para criticar. ¿Es posible criticar a la libertad sin libertad?. Por ello de ahí va la fundamentacion de los DDHH: ¿Es posible criticar a los DDHH sin DDHH?

P.D.: Creo que debí escribir esto aquí que en el anterior post.


Daniel Salas

Interesante lo que propones, y estoy de acuerdo en mucho de lo que dices. Pero tengo una inquietud en el punto 2:

2. Privilegio de la ciencia en la educación y en las políticas del Estado.

No crees que ese privilegio ha configurado sociedades tecnocraticas, y por ende al uso de la "razon instrumental" en los diferentes sistemas del "mundo de la vida" que crítica Habermas?. Esta bien que se privilegie la ciencia, pero y las humanidades? y las letras? Nusbbaum propone que se enseñe literatura a los ingenieros, como fuente de moral. No crees que ese privilegio puede llevar a un nuevo "Mundo Feliz?

Pero si manifiestas que en sociedades como el Perú se debería privilegiar las ciencias, porque lamentablemente no tenemos ingenieros cientificos etc, y ello nos ayudaría a salir del subdesarrollo, es correcto, pero no sólo ello, yo creo que se debería tambien privilegiar las letras y las humanidades en general, se debería tratarlos a ambos por igual, pero no garantiza no uno ni otro que tengamos sociedades estables y ordenadas. Y lo que es peor la situacion de las humanidades en latinoamerica como dice Sabato es un acto heroico. En fin.


Atte.

Daniel Salas dijo...

Uriel: sí, creo que cabe una precisión. Cuando me referí al privilegio de la ciencia, no lo hice en el sentido de oposición ciencia / humanidades. Me refería a que es el conocimiento científico en general lo que se debe enseñar y lo que debería servir de base para cualquier política. Si la ciencia contradice las enseñanzas de la religión o de las creencias populares, se debe privilegiar a la ciencia y dejar las otras creencias fuera del debate.

En la educación pública, por ejemplo, se manejan muchos conceptos anticuados y carentes de soporte científico, que llevan al maltrato infantil y a varias formas de discriminación. Asimismo, las políticas económicas y de salud pública deberían estar fundamentadas en el conocimiento, no en los intereses particulares.

Uriel dijo...

Hola Daniel Salas:


Es interesante. Pero encuentro un problema, cuando escribes: "Si la ciencia contradice las enseñanzas de la religión o de las creencias populares, se debe privilegiar a la ciencia y dejar las otras creencias fuera del debate." No crees que ello conllevaría a una especie de "dogmatismo de la ciencia", que se acerca mas a la religion de la ciencia de Comte, aunque no sea así precisamente. Por ejemplo, en el candente debate entre Darwin y la religion, las supocisiones de Darwin no implican que ello contradiga la religion catolica, y mas aun ello no dice que Dios no existe. Darwin no creo que haya dicho que Dios no existe o que se derive de su investigacion (en contra de Dawkins).Otra cosa es cuando se usa sus resultados para fundamentar una forma de descriminación, como el "darwinismo social", bueno eso es una mezcla muy deforme, y repulsiva, que viene de Aristoteles.

Pero si la ciencia contradice,se supone en un debate de "comunidad de cientificos",a las creencias populares, habría que aclarar cual sería el criterio para dejar de lado a los demas. ¿En que se basaría?.

No creo que se debería tener un modelo educativo y estatal exclusivamente "cientifico", en detrimento a otras cosmoviciones. Cada cultura tiene un pensamiento estructurado, y ello a mi aprecer tambien se debería incluir en la currícula escolar.

Tambien si el conocimiento cientifico se debería enseñar en los colegios (el cual estoy de acuerdo)porque sólo ello?.Una persona del ande diría:¿Porque no se enseña tambien mi sabiduría ancestral?¿Cual es la diferencia entre uno y el otro?. Igual diría un maestro machiguenga.

La educación publica tiene muchas taras, como ya dijo Leon Trahtemberg, el estado realiza una contraccion presupuestal que excluye la pluralidad y la diferencia. La educacion publica tambien tiene una "estructura militarista" heredera de Velazco.Lo que crítica Flores Galindo y lo muestra Jaris Mujica. Ante ello hay muchas propuestas pero ya vemos como actúa el estado. El estado es el primer productor en discriminacion educativa (ya sea en conocimientos y etnias culturales).

Sobre la libertad y la igualdad. Con la libertad podemos estar de acuerdo en que se debe aceptar (sino que alguien me explique como podemos crítica a la libertad sin librtad?). Pero la igualdad si es un problema, Tocqueville decía (y tambien Taylor), que la igualdad esconde las diferencias naturales, lo que Rawls criticaba, cuando propuso la "posicion original".

Aparte de todo esto, tambien viene el debate el termino "civilizacion", que es precisamente "civilizacion"?. Como medir y definir el termino?.Mas aun si se le define: ¿No sería la difinicion dada un barometro para medir toda cultura?.Y si una cultura no se amolda a dicha caracteristica,¿Se le podría tachar de "barbaros"?.¿No sería muy discriminante?

Son algunas preguntas, espero que alguien ayude a resolverlas.


Atte.

Ricardo Milla dijo...

Estimado Daniel:

1. No creo que alguien siendo hijo de zapatero siga necesariamente los pasos de su padre. Ahora, es innegable que si esa persona es educada en tal arte y trabajo lo haría muy bien si se dedicase a eso, y todo ello presupone que habría un gran orden en la sociedad. Lo espectacular del Antiguo Régimen es que las clases eran movibles, esto es, que los vasallos podían ser nobles y nobles caer al fondo de la sociedad, y ello era posible porque era una sociedad no basada en el dinero y la fama, sino en la virtud, el amor y el mérito, esto es, para usar terminología de MacIntyre: basada en bienes internos y de excelencia y no en bienes externos. Yo sé que manipulas a tu encanto la postura de Hernando, él no es una persona que creo que no hay movimiento de clases.

2. Yo creo que el privilegio lo debe tener la Iglesia Católica para los católicos y esto no significa que no puedan haber otras formas de religiosidad y eso ya te lo ha dejado bien en claro Tonsmann. En una sociedad cristiana que respeta la libertad de religión pueden convivir personas de distintas posturas religiosas, en tanto en cuanto no vayan en detrimento de la sociedad y el bien común. En ese sentido la Iglesia Católica ha promovido, desde la sede de Pedro, el respeto por la elección de las personas por el credo -si bien en momento de la Historia algunas personalidades eclesiales fueron contra sus principios, pero eso es por defecto del hombre, la parte, no del todo. Ahora, en ello y ante Dios las personas somos iguales, pero en el plano de lo ya dado no son iguales un musulmán, un judío y un cristiano y eso es evidente, pero como tú distorsionas todo lo que decimos me explicaré: no son iguales porque primero son de distintas religiones, segundo porque fueron criados de distinta manera y tercero porque viven su vida desde su particularidad en que la perciben y según su legado tradicional como razonadores prácticos independientes. Como ves no son iguales. No vale lo mismo un violador que un militar héroe. No valen igual. Eso lo apuntala muy bien Leo Strauss al indicar que la ciencia política positivista pretende desterrar del quehacer cognitivo humano el valor y los actos valorativos, y quien haga ello hace gala de su gran desconfianza en el ser humano, pues postula que nadie tiene la capacidad para decir que es valioso y que no, y si eso es así caemos en un relativismo totalitario y en nihilismo, cuestiones propias del liberalismo.

3. El derecho a la vida es inalienable. Los derechos positivos son los que pueden ser suspendidos. Los naturales no. Quitar la muerte no es el acto de la pena de muerte o la legítima defensa (o la protección del Estado y la población en momento de excepción), sino es la defensa misma de la vida, pero esto lamentablemente jamás lo entenderás, pues es evidente tu ceguera ideológica y sólo deseas vivir en tu país de las maravillas color rojo, azul y blancos, o sea, en las estrellas.

4. Como ves creo en la igualdad y en la libertad, pero no como virtudes y bienes teleológicos per se e in se, esto significa que el fin de la vida no es la libertad, pues esta es un medio simplemente y los medios no son más preciados que los fines, como enseña Aristóteles, y son medios en tanto nos permiten alcanzar las virtudes que sí son fines y los fines más exquisitos y deseados por todo ser racional-intelectual.

Ricardo Milla dijo...

5. Tengo en claro lo que creo:
I. Estado no secular, sino uno que promueva la vida espiritual sin imponerla, quiero decir, al contrario del Estado secular que impone su visión de que en la sociedad no debe haber ninguna muestra de religiosidad o de cuestiones relativas a la religión y en ello este Estado malvado atenta contra la libertad de religión.
II. Privilegio de una ética de virtudes basada en la propia tradición y en correlación interrelacional con otras, de la mano con una educación en matemáticas, ciencia no moderna ni positivista, y de inculcar el deseo por conocer más reconociendo las propias limitaciones.
III. Derechos humanos que respeten a las tradiciones y no liberales, sin pretensiones totalitarias universalistas.
IV. Libertad política y religiosa en un Estado no-secular y no-democrático.
V. Libertad sexual que va de la mano con una buena orientación psicológica (para que niños de 13 años no estén “perreando” en plena calle).
VI. Libre mercado no-capitalista, suponiendo que el dinero no es un fin supremo y no reduciendo la vida humana a ello, sino que entendiendo que es bien necesario e importante pero sólo ello: un medio.
VII. No racismo, no sexismo; postulación de la espiritualidad y del respeto mutuo basado en la solidaridad.

Estos son mis principios, si no te gustan, no tengo otros.

Saludos,
Ricardo.

Víctor Samuel Rivera dijo...

Hola Daniel.

Debo reconocer que el nivel de la argumentación es alturado yq ue la exposición de tus ideas no sólo es plausible, sino también bastante persuasiva. Sólo quiero recoger una idea básica de Strauss contra el recurso técnico a la ciencia para resolver o evaluar asuntos de interés ético:

La ciencia pretende la neutralidad respecto de los criterios del bien y del mal. Pretende la "verdad" neutral más allá de lo que llamas "intereses particulares". ¿En nombre de qué autoridad habla la ciencia? ¿En virtud de sí misma? Si es así, la ciencia sería también el patrón de la moralidad, pero todos sabemos que eso no es posible. Por el contrario, la ciencia requiere de un baremo moral para poder ser digna de confianza. Recurrimos por eso a ideas como "defender la libertad", "ser progresista", etc. Y esas ideas, ¿de dónde proceden? Si no proceden de la ciencia, proceden de la moral. Ergo, la moral antecede a la ciencia, con lo que volvemos al problema del principio. Me interesa saber si me equivoco.

Daniel Salas dijo...

Uriel: Las preguntas que haces son sumamente interesantes y complejas. Sé que hay un debate entre multiculturalidad e interculturalidad. Yo creo más en la segunda porque creo que el diálogo es posible y en la necesidad de darles a las personas el conocimiento y las posibilidades de tomar sus decisiones. Pero si la tradición contradice la ciencia, no veo otra salida que optar por la ciencia. Por ejemplo, para combatir la viruela, fue necesario destruir muchas creencias sobre esta enfermedad. En India, la consecuencia de la desaparición de la viruela fue, concomitantemente, la desaparición de la diosa de la viruela. Un cambio en la tradición, sin duda, pero no veo qué más se podría hacer cuando se trata de salvar vidas y de reducir el sufrimiento. Igualmente, las creencias populares sobre la homosexualidad contradicen la ciencia, ¿debemos mantener las creencias populares?

Es verdad, por otro lado, que en comunidades que han sufrido secularmente discriminación y desatención urge fomentar la autoestima y reivindicar la identidad. Por eso mismo no creo qne la educación centralizada. La educación debe responder al entorno y rescatar los valores de la vida comunitaria.

Daniel Salas dijo...

Ricardo: Las ideas expuestas por Hernando no me las he inventado. En todo caso, si cree algo distinto, tiene la posibilidad de aclararlo en este blog, ¿no es así? El hijo de un zapatero puede ser un buen zapatero pero también puede ser un excelente médico o puede ser el astrónomo que resuelva un gran problema para el futuro de la humanidad. Me opongo al estamentalismo precisamente porque entiendo la urgencia de responde a los múltiples problemas que nos asedian y cuyas respuestas pueden surgir de cualquier mente, y no solo de las clases privilegiadas. Una educación basada en la ciencia tiene la ventaja de dejar abierta la posibilidad de encontrar soluciones inesperadas para viejos o nuevos problemas.

Víctor Samuel Rivera dijo...

Hola Daniel;


Leo con retraso tu respuesta a mi comentario sobre la historia universal liberal y su entronque con la Revolución Francesa. Por ahora debo reservar mi respuesta detallada, al menos unas horas, pues atiendo mi blog. Me alegra, sin embargo, ver cómo la conversación nos acerca a lo que Gadamer llama "los efectos", esto es, a la evaluación final de los argumentos sobre la base de sus resultados (y no de sus proyectos o sus ilusiones). En muchos temas fundamentales estamos de acuerdo, por ejemplo, en el carácter cuestionable del democratismo totalitario de la Revolución Francesa.

Eduardo a veces exagera retóricamente, como creo que lo hacen también colegas liberales algunas veces. No hay que exagerar con el estamentalismo, pero eso es tema aparte. Intervendré después.


Un abrazo sincero.

VSR

JHCS dijo...

¡Hola a todos!

A Daniel Salas y a Ricardo Milla, ya que han expresado sus respectivos "credos", quisiera saber si pueden señalar alguna sociedad histórica ostensible, presente o pasada, que realicen o hayan realizado de manera total los altos estándares que sus credos implican.

De no poder identificar ostensiblemente en el teatro de la historia, ninguna realidad requerida, entonces propongo algunas rectificaciones, para empezar, deben cesar de hablar de sus credos en términos de "descripción", sino aceptar como lo que realmente son: teorizaciones con vocación de realización. Está claro además que ambos son nostálgicos de un orden social idealizado, en un caso por un orden aristocrático, y otro por un orden liberal, ninguno de los cuales es históricamente ostensible, por lo menos no de un modo mínimamente incuestionable.

Respecto al comentario de Ricardo, sobre las opciones de Vattimo, y usando de esa misma libertad, debo expresar mi adhesión y suscripción a las opciones de Vattimo.

Con respecto a uno de los comentarios de V.S.R, en la que se ve forzado a aceptar, como consecuencia lógica de su insuficiente interpretación de la inspiración de Vattimo, la compañía ingrata de feos rostros en la ruta de los silenciados y vencidos (nazis, etc), junto a "mejores rostros" como las del ¡¿papa?!, sin encontrar ningún otro criterio válido para discriminar o valorar, este variopinto panorama, es porque continúa pensándolo desde la lógica de la latencia permanente por la captura del poder, la victoria y el éxito, mientras Vattimo apunta mas bien a un descubrimiento de una dimensión mas auténtica de lo humano en el vencido que en el vencedor, en el fracaso que en el éxito, en la precariedad que en la abundancia, en los que morían martirizados que en los espectadores del circo romano. Una actitud que nos coloca en una sintonía mas fiel a la perspectiva cristiana, la cruz como medio de deificación, propuesta por Cristo en la dialéctica del grano que debe morir para dar fruto, como imagen de toda redención que hace posible la resurrección (como convergencia escatológica de lo eterno y lo temporal).

Atte.

http://jhcs-otromundoesundeber.blogspot.com

Víctor Samuel Rivera dijo...

Estimados lectores;

Voy a tomarme la libertad de transferir el último comentario, de JHS, al post más reciente. Esto con la finalidad de iniciar allí un debate que se vería opacado en una entrada pasada. Un acto modesto de mesquindad, pues tengo varios comentarios que hacer.

Un abrazo.

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