lunes, 18 de noviembre de 2013

La hermenéutica en el Perú (Parte III): Wagner de Reyna, Salazar Bondy

La hermenéutica en el Perú (Parte III)
ALGUNOS PARADIGMAS HERMENÉUTICOS EN EL PANORAMA FILOSÓFICO PERUANO CONTEMPORÁNEO 

Francisco Arenas-Dolz
Universidad de Valencia

Et lux in tenebris lucet
Jn 1,5


1. ANTECEDENTES. HISTORIA ABREVIADA DE LA RECEPCIÓN DE LA HERMENÉUTICA EN EL PERÚ (PARTE II-IV:
ALBERTO WAGNER DE REYNA, AUGUSTO SALAZAR BONDY)

Alberto Wagner de Reyna (1915–2006)

A pesar de haberse dedicado más a la actividad diplomática que a la docencia, Alberto Wagner de Reyna (1915–2006) no es sólo un escritor prolífico, sino un hito de la recepción de Heidegger en el Perú. Es Alberto Wagner de Reyna quien lleva la lectura de Heidegger a Lima, después de haber estudiado en Friburgo con Heidegger. Por ello, hay que considerarlo como un gran divulgador de Heidegger en Perú. Antes Wagner de Reyna había estudiado en Berlín con Nicolai Hartmann. Al regresar al Perú obtuvo el grado de doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica del Perú en 1937 con una tesis sobre Heidegger, que se difundió en América Latina en forma de libro impreso en Argentina con el título La ontología fundamental de Heidegger. El libro se imprimió en Buenos Aires en 1939. En general, el pensamiento de Wagner de Reyna está muy ligado al primer Heidegger, el de 1927, cuya bibliografía era casi la única disponible hasta inicios de la década de los ochenta.

Los estudios y publicaciones del Heidegger posterior a 1927, que sólo tuvieron lugar después de su muerte (1976), cambiaron definitivamente el panorama histórico sobre él y, por tanto, caducaron la obra divulgatoria de Wagner, que hoy está olvidada, pese a contar con decenas de ensayos y varios libros . Además, el carácter extremadamente conservador de su interpretación de Heidegger lo alejó del público universitario local, influenciado desde fines de la Segunda Guerra Mundial por el humanismo marxista, la Escuela de Frankfurt y luego –sobre todo entre los católicos– por la atmósfera intelectual de la teología de la liberación. Así, los trabajos de Wagner no serían continuados, y aunque hubo alumnos de la Pontificia Universidad Católica del Perú que viajaron a Alemania, Bélgica o Francia para sus estudios de posgrado en filosofía, los resultados en términos académicos son escasos. Si bien el pensamiento de Heidegger había ingresado ya en la Pontificia Universidad Católica del Perú desde que Wagner de Reyna publicara su tesis a finales de los años treinta, y si bien la fenomenología comienza su trayectoria a inicios de los años cincuenta, no hay en el Perú una recepción de la hermenéutica.

Wagner de Reyna publicó artículos muy notorios en el ámbito hispanoamericano hasta bastante avanzado el siglo XX . Algunos de ellos eran referencia obligada para los estudiantes latinoamericanos interesados en Husserl, Heidegger, Jaspers y Sartre y la escolástica de su tiempo. Los estudios sobre existencialismo no son la prioridad de la obra de Wagner de Reyna, sino una agenda de recuperación del pensamiento clásico, por intermediación del cristianismo medieval, así como una reescritura del pensamiento filosófico del Perú en una historia completa, tarea que, finalmente, llevaría a cabo Augusto Salazar Bondy en trabajos impresos en 1962 y 1965.


Augusto Salazar Bondy  (1925–1974)

Estudió Filosofía en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos con los profesores Luis Felipe Alarco, Carlos Cueto Fernandini, Francisco Miroquesada, Walter Peñaloza, Manuel Argüelles y Mariano Iberico. Posteriormente estudió en el Colegio de México, donde asistió al seminario de historia del pensamiento hispanoamericano de José Gaos, próximo a la fenomenología, y también en la Universidad Nacional Autónoma de México, donde estudió con Leopoldo Zea. Prepara en México su tesis de Bachillerato sobre El saber, la naturaleza y Dios en el pensamiento de Hipólito Unanue. En México publicará La filosofía peruana del positivismo al bergsonismo, La filosofía contemporánea del Perú y La filosofía de Alejandro Deustua. De México se traslada a Francia para estudiar en la Escuela Normal Superior de París con Jean Wahl y Jean Hyppolite. En la Sorbona asiste al seminario de Gaston Bachelard. Se interesa en las ideas de Merleau–Ponty, Heidegger, Sartre y Camus. En 1952 Viaja por Italia, Suecia, Noruega y Dinamarca y asiste a clases en la Universidad de Munich. Finalmente, recibe el grado de doctor en filosofía con la tesis Ensayo sobre la distinción entre el ser irreal y el ser real, en la que recoge y reelabora las investigaciones de Husserl, Hartmann y Sartre. Este trabajo constituye un hito en el pensamiento peruano, hasta entonces aún sumido en la herencia del siglo XIX, en particular las filosofía de Wundt, Ribot y los sociólogos y psicólogos sociales franceses, que se interpretaban en la tradición peruana subrayando, bien su aspecto más positivista, bien su aspecto más voluntarista. Por estas razones, Salazar se convierte en uno de los más notables pensadores del Perú contemporáneo. Su obra y su vida muestran su permanente preocupación por construir un pensamiento auténtico, nutrido de la propia realidad peruana. A él le corresponde, entre otros, el mérito de haber renovado la reflexión filosófica peruana. Su sólida formación filosófica lo convirtió en uno de los más auténticos exponentes de las nuevas corrientes del pensamiento latinoamericano.

A Salazar se debe el impulso de la fenomenología y el existencialismo en el contexto peruano Por una parte, la recepción inicial de la fenomenología en el Perú, alrededor de la década de 1950, que está fuertemente marcada por las Ideas de Edmund Husserl, y los debates se centran en cuestiones de epistemología pura, abrió para esta disciplina un espacio de debate en la entonces recientemente fundada Sociedad Peruana de Filosofía (1941), que dio lugar a obras de ese tono en Wagner de Reyna  y Francisco Miroquesada (1918). Cobró tanta importancia que la fenomenología ha llegado a consagrarse prácticamente como la filosofía oficial de la Pontificia Universidad Católica del Perú, que le concede especial énfasis en su revista Areté. Es posiblemente la única área en que realmente destaca como producción filosófica esta universidad privada, que hasta bien entrados los años noventa fue un bastión del escolasticismo con autores menores como Jorge del Busto o Mario Alzamora Valdez. Sin embargo, la recepción de Heidegger hasta entonces allí fue casi nula, por las razones que ya he expuesto. Wagner, que era católico devoto, no menos que sus discípulos, no sólo escribió sobre Heidegger, sino que lo hizo también –y más– sobre San Agustín, Santo Tomás, Aristóteles y la neoescolástica. Por otra parte, en calidad de “existencialista” Sartre ingresa al Perú, traído por Salazar, donde goza aún de buena salud, pues la Universidad Nacional Mayor de San Marcos lo incluye aún en sus curricula.

La contribución filosófica más relevante de Salazar Bondy se da en el ámbito de la ética y la axiología. Fue uno de los ideólogos y gestores de la reforma educativa peruana, durante el gobierno militar de Velasco Alvarado. Para impulsar la reforma educativa, Salazar partía de la constatación que la educación ha estado orientada hasta ese momento a mantener el orden de cosas. Salazar contribuye al desarrollo de una actitud crítica, reivindicando una educación que contribuyera a descubrir la identidad nacional. La mayor parte de las obras de Salazar están dedicadas al análisis y discusión de la realidad peruana y de los procesos de dominación prevalecientes en el mundo contemporáneo. Salazar resalta que al convivir en un mismo espacio político, los diverso grupos que integran la sociedad peruana, desintegrada e inorgánica,  inevitablemente actúan unos sobre otros, se influyen unos a otros, sin que de esa red de influencias haya podido salir, sin embargo, un marco de referencia común. Ante esta situación, Salazar defiende una doctrina social humanista. En este sentido se le puede considerar un precursor de la filosofía de la liberación en el Perú. Fue un luchador tenaz en la defensa de sus ideas, plasmadas en sus ensayos y artículos periodísticos. Entre sus libros más significativos se pueden mencionar En torno a la educación, ¿Existe una filosofía en nuestra América, Bartolomé o de la liberación, Historia de las ideas en el Perú contemporáneo, La educación del hombre nuevo, Entre Escila y Caribdis, entre otras.

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