sábado, 17 de octubre de 2009

Miseria de la secularización



¿Europa vive?
Miseria de la secularización

Edwin Vílchez
Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima

Libertad, individualidad, subjetividad. Son valores muy apreciados actualmente. ¿Quién no desea elegir su futuro? ¿Quién no desea ser valorado como único, distinto a los demás? ¿Quién no quisiera que se lo escuche y que se respete su opinión? Los valores modernos parecen a veces los únicos valores. Estos son los valores de la política de la secularización. Aparentemente un gobierno secular, no religioso, es el modelo que nos brinda un sistema óptimo para todo esto. ¿Qué pasaría si la Iglesia gobernase? La Iglesia está interesada en propagar la verdad. ¿No es la verdad un valor conflictivo con la libertad, por ejemplo? Por su esencia evangelizadora, ¿no excluiría o trataría de propagar la buena llama de su fe? ¿Y si eso pasara, ¿no sería a costa de extinguir las pretensiones de los demás a la verdad, a "su" verdad? En nombre de tolerar la diferencia, una sociedad liberal es una sociedad secular, sin religión, y por lo mismo, sin verdad. Los liberales pretenden que el secularismo nos da las reglas para una convivencia pacífica de las religiones (ateísmo, cristianismo, sectas de todo tipo). El secularismo, el mundo liberal, al basarse en que negaría la verdad. En consecuencia, favorecería la libertad de conciencia.

Ahora, la persona religiosa, la persona que profesa una verdad puede preguntarse: ¿es el secularismo ateísmo? Un gobierno secular, ¿es un gobierno no religioso?
La política de imparcialidad religiosa que antes hemos descrito, sería ideal para coordinar la convivencia de credos y para le respeto de los derechos. ¿Está cumpliendo su función? En esencia, el secularismo tiene como fin la vida tolerante y plural. Para ello es una entidad política distinta e independiente institucionalmente de la religión y puede tomar ciertas actitudes hacia la religión, desde la coexistencia cultural hasta la simple y llana prohibición, lo que se camufla con la expresión "Estado laico". Habría que saber qué actitud prima, si la más amable o la más hostil Un hombre de fe debe plantearse esa pregunta, pues el Estado laico o secularizado quiere coexistir con él. Pues buen. Actualmente la frase "políticamente correcta" utilizada es algo así como ésta: "no hay lugar para la religión en la República que queremos (…) lo cual no impide la libertad de conciencia" (Campaña electoral francesa). El creyente se pregunta con justicia: ¿No deja entrever esta corrección política una actitud intolerante, excluyente y despectiva hacia la religión? Nuestars sospechas son legítimas.

Nuestros temores y nuestras sospechas se orientan hacia la esencia del secularismo. La actitud intolerante, llamémosla así, reflejada en la frase anteriormente citada, muestra también la seguridad de cumplir la función del secularismo: "lo cual no impide la libertad de conciencia". El secularismo en esta fórmula limita la religión hasta la conciencia privada, de tal forma que se asemeja a la posición que hace penalizable fumar en sitios públicos. Pero si hemos entendido bien, este secularismo es una contradicción en sí mismo. ¿No impone una verdad el liberal? El secularizado, ¿no preyende evangelizarnos en la no religión? Excluir la religión del ámbito público es ya imponer una verdad, la verdad de que no existe la verdad religiosa. Decir acto seguido que el secularismo no impide la libertad de conciencia es sencillamente una contradicción. Libertad de conciencia es dar espacio a las personas para una educación madura, y permitirle que reconociendo la amplitud de pensamiento, la persona elija la que le corresponde, responsablemente con su vida, en relación con los demás y con la verdad. Negarle la religión, es negarle una de las más grandes y profundas corrientes de pensamiento. La historia y el papel actual de la Iglesia en Europa lo comprueban.

La principal falla social del secularismo es su falta de sentido de la realidad. Si el secularismo menosprecia la importancia social y política de la religión en su Estado, su política no tendría sostén. Lo más terrible es que este sinsentido se plasma a partir de una verdad metafísica nada evidente: que el nihilismo es verdadero. En efecto, la concepción secular del Estado presupone un relativismo de la verdad como fundamento del pensamiento: "Ninguna verdad es absoluta". Pero, ¿no observa el secularista laicista que está estableciendo así una verdad absoluta, el que no la haya? En realidad el secularista comparte una creencia metafísica acerca de comprensión del mundo, la no verad o también el "nihilismo". Pero el nihilismo, la no-verdad como metafísica significa ya plantear todo un modo de vivir, una religión en sentido amplio, una ideología.



En la práctica las consecuencias del nihilismo secular son graves: 1. En este relativismo epistémico, los conceptos morales clave son negados, Las ideas de persona, libertad y derecho fluyen en el dominio de la palabra y la propaganda propias del mundo de la "libertad". Reconociendo lo perfectible que son estos conceptos no se puede jugar con lo concreto y esencial de estos, la persona y su dignidad en si mismas, la persona de carne y hueso, con sentimientos y pensamiento, digna de respeto. Este efecto es el más temporalmente cercano, la oleada de política anti vida del mundo nihilista es un claro ejemplo. Millones de personas mueren antes de nacer por definición de los que sí nacieron. El aborto parece la verdad central que el secularismo ofrece ante la humanidad. 2. La creencia metafísica de los secularistas haría que las personas tendieran a absolutizar sus verdades privadas, haría que se acrecentara la indiferencia, la intolerancia, y finalmente, la violencia. Si mi verdad es la verdad ¿por qué habría de tolerar al otro? Ése es el mundo del nihilismo y el secularismo liberales. El aumento de violencia en Europa es evidente. 3. Si la política es relativa, como piensa el nihilista-secularista, el legislador estará influido por el grupo de poder, aceptará un sector determinado, así jamás habrá justicia social, ni bien común. Si cada una tiene su verdad reinará la ley del más fuerte. Este panorama político crea una inestabilidad y se ve reflejado en el desánimo y estancamiento europeo.



No podemos terminar esta reflexión sin hacer un diagnóstico de la secularización, de cómo superar el mal del nihilismo. En nuestro concepto, el Estado secular necesita sustentarse en ciertos valores, y estos valores necesitan de la religión. En realidad, el nihilismo no puede ser fuente de valores.

1. Por su origen: Históricamente los valores seculares, independiente (institucionalmente) de la religión, como el derecho natural, son fruto de la maduración histórica de la razón de sociedades religiosas. Los valores de individualidad y subjetividad agustinos, por ejemplo, han sido la base del “Siglo de la razón" para la creación de este nuevo mundo secular. Esta nueva conciencia es fruto de un proceso de racionalización, del que podemos decir en su favor que el respeto de la persona por su dignidad propia puede ser tomado un gran logro (si nos hacemos de la vista gorda sobre las bases nihilistas de esa dignidad). Ahora, ¿no es esa idea valiosa dentro de una fe religiosa? Fuera de la religión es discutible que esa idea pueda llevarse a la práctica.

2. Por su supervivencia. La religión es el gran purificador de la persona humana, espiritual o puramente moral. Un gobierno de personas inmorales es una bomba de tiempo. Una mayoría irresponsable arrastra lento o rápidamente hacía una autodestrucción. Una minoría instruida tarde o temprano será aplastada por el peso en sus hombros de mala mayoría.

Un gobierno que rechaza las religiones, para educar en valores puede optar por:
A) Una “religión civil” que pretenda la justicia para todos, con una aceptación no clara de la divinidad.
B) Un relativismo moral, que cae en hedonismo, por su propio peso.
C) Una educación mora-racional responsable Kantiana.

En A) podemos ubicar a EE UU. En este caso la religión civil resulta la menos religiosa posible. Una sociedad así, con una admirable historia constitucional (sin cambios), un alto sentido democrático, al parecer, por ser lo menos religiosa posible, cae en la contradicción. Es de política democrática pero intenta imponer su ideología, incluso con expresiones fundamentalistas. Dice defender lo valores conciudadanos, el derecho a la libertad religiosa y política pero es uno de los primeros en atacar la religión de otros pueblos y de impulsar la virtual eliminación de la vida religiosa en el planeta. El caso de B) es de aquella nación que intenta sobrevivir con una filosofía relativista. Si lo moral es relativo, la educación moral también lo sería. Una educación en donde el niño no tenga nada seguro para tener una dirección, una conciencia integrada, traerá a consecuencia un sentido de respeto débil. Es un clima de educación muy inestable, cómo entrenar para ser un buen velocista sin saber si habrá campeonato, sin saber si me hará bien ser velocista y, para colmo, entrenar en arena movediza. Un adulto puede tener ideas claras (en verdad lo esperamos), pero un niño en ese clima no las tendrá. Al no tener nada claro, el hedonismo es lo más claro, pues es placer inmediato. Si se abandona la exigencia en un facilismo, solo queda el relativismo moral y, por consiguiente el hedonismo, que se degrada a un secularismo intolerante, que finalmente llevaría al conflicto entre naciones, como ya se vio anteriormente.
En la situación descrita por C, tendríamos una política de valores racionales, "no religiosos". Es una posibilidad: el derecho natural es un claro ejemplo. Estos valores, en una política madura, tienen que reconocer su dependencia de la religión, por origen o supervivencia. La madurez de una concepción del mundo sin necesidad de un dios personal, alcanzaría también una madurez en el respeto a otros pensamientos, respeto a las religiones. Si esta moral no respetase y aceptase a las religiones tendría una grave herida, que paulatinamente haría que se enferme todo el cuerpo. La vivencia del deber kantiano debe ser fuerte para que sobreviva este pensamiento, y el no respetó a la libertad de credo sería una grave herida que ocasionaría la muerte, so se puede vivir en contradicción. En último término, sin embargo, no hay esperanza para una moral que no se base en valores religiosos. El derecho natural fue inventado y practicadoi no por sociedades kantianas modernas, sino por las sociedades clásicas tradicionales, que créían que había un trasfondo de orden en el universo.

11 comentarios:

Héctor Chocano dijo...

Hola Edwin,

Eres muy iconoclasta, pero al final te pliegas a un sitema kantiano-tolerante, no cuadra después de haber rajado tanto del nihilismo. De todos modos tu trabajo, que es de estudiante, está bien logrado. No coincidimos, pero me gusta el tono, eso sobre todo.

Sldos.

Víctor Samuel Rivera dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Víctor Samuel Rivera dijo...

Estimado Edwin;

Te felicito por tu texto. Quizá deberías desarrollar más la idea de a qué te refieres por un "derecho natural". Creo que la idea ha quedado inconclusa o que se aparta del aspecto principal de tu texto, que según capto es argumentar que no es posible en el largo plazo una sociedad moral fuera de los esquemas religiosos. Las sociedades no religiosas no parecen ser estables. Me resulta complicado cuestionar tu tesis, pero habrías ganado mucho, tal vez, empeñándote con el estilo.

El ejemplo de los Estados Unidos merece comentario aparte. Los Estados Unidos son una excepción, posiblemente única, de un Estado que se ha construido sobre el modelo de una sociedad nihilista y que es, a la vez, una sociedad viable, esto es, que funciona en la realidad. El ejemplo, pues, no ayuda mucho para el objetivo que ha sido propuesto.

Un abrazo,

VSR

Anónimo dijo...

Parece que a algunos les molesta que en este blog se les de cabida a opiniones de estudiantes y reponden de manera furibunda e intolerante en otros blogs, que supuestamente funjen de tolerantes.
Historicamente han sido las sociedades liberales las que han dado espacio a la práctica indiscrimninada del aborto.
¿por qué les molesta tanto las opiniones divergentes a gente que se hace llamar católicos liberales?
Si es que eso es posible.

Anonimo III dijo...

Si no toleras las ideas, entonces no toleras a las personas. ¿Qué diálogo tolerante se va a buscar con un tono vocinglero de predicador resentido?
Y tú, ilustre sabe Dios que, te parece un examen muy maduro referirte al trabajo de un estudiante como "raquítica escaramuza de manual". Así te ganaras sólo el aplauso de los chupamedias que te siguen pero nunca el respeto de los jovenes que queremos aprender.
Aprendan de La Coalición que, aunque no esté de acuerdo con nuestras posturas kantianas, nos sabe tratar como personas y nos respeta a todos.

El español dijo...

Señores de La Coalición, gracias por ponerse del lado de la vida, No al aborto en España! No al crimen legal! Siempre del lado de la vida, siempre!

Los villarrealinos dijo...

no estamos en contra de que los autores escriban como sea, pues el mundo de los blogs es abierto, pero este texto tiene fallas ortográficas, problemas de composición, no está a la altura del estandar de La Coalición y debe sacarse.

Víctor Samuel Rivera dijo...

Estimado Villarrealinos;

Prometo revisar el texto para comprobar los aludidos defectos de forma.

Al español:

Me has inspirado para colgar algo en mi propio blog. Es sencillamente lamentable el grado de inconsciencia al que nos conducen las sociedades liberales. Sobre todo porque la legalización de acciones profundamente inmorales va de la mano con una retórica de "derechos" absolutos, que aparentemente serían la quintaesencia humana. O sea: la esencia humana de los "derechos" usada para legalizar lo que es el aborto; pura "eugenesia", deshacerse del ser humano costoso económicamente. Los "derechos" al final son pura economía. Bien pensaba Heidegger del humanismo: el humanismo es la otra cara, la cara moral de la manipulación del ser y de su olvido.

VSR

Anónimo dijo...

Hola VSR;

¿Podrías definirme una sociedad nihilista y
darme un ejemplo?

saludos,


Marcelo

Anónimo dijo...

todo está un toque caotico en su estilo tan polemico y no veo nada malo en que un joven de sus aportaciones al debate, lo peor es no debatir o ser como borreguitos.

Ricardo Milla dijo...

Estimado Edwin:

Te felicito por tu artículo; está muy bueno. Me alegra saber que aún hay luminarias en mi alma mater.

Dices bien: "El aborto parece la verdad central que el secularismo ofrece ante la humanidad." Esta es una de esas verdades eternas que tanto asustan a algunos posmodernos. Verdad es que el nihilismo nos ha llevado a un torbellino de sin-sentido en el cual del ser ya no queda (casi) nada, y es este mundo en el que vivimos, en el que experimentamos el cumplimiento de la metafísica moderna, es decir, la modernidad en sí. Estamos como instalados en un mundo en que la tecnología en su vertiente informática, i.e., la telemática, que nos arrastra, disloca y violenta. En ese contexto tu artículo denuncia mucho de lo que sería el mundo sin Dios visto desde la proclama nietzscheana del "Dios ha muerto".

La violencia de los progresados (como me gusta llamarlo) se manifiesta en la imposición de la "libertad" por medio de las armas y la tecnología a los que están en la periferia del globo y los que están en el otro globo: el vientre de las mujeres, los niños no-natos. La violencia, por lo tanto, es a todo nivel. El nihilismo nos abruma. Pero, en lo que yo pienso, estamos en uns época que nos abre una posibilidad distinta (nueva) de existencia en la cual hay una pequeña luz que nos puede llevar más allá del nihilismo.

No hay mayor delito que matar a un inocente.

Buen artículo reitero.

Saludos,
Ricardo Milla.

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