domingo, 26 de junio de 2016

Gianni Vattimo: Sobre los "Cuadernos Negros" de Martin Heidegger (video)


Se publica aquí por disposición, desde Turín, de Gianni Vattimo personalmente.


I Coloquio multidisciplinario: Yachay. Saberes andinos amazónicos



Se realizó en la Universidad Nacional de San Marcos entre el 21 y el 26 de junio de 2015 con gran éxito y asistencia cálida y masiva.








jueves, 26 de mayo de 2016

Talleres de pensamiento peruano en el siglo XX

Talleres de pensamiento peruano en el siglo XX

Universidad Nacional Mayor de San Marcos

- José Carlos Mariátegui (a cargo del Dr. Victor Mazzi)
- José de la Riva-Agüero (a cargo del Dr. Víctor Samuel Rivera)
- Augusto Salazar Bondy (a cargo del Lic. Augusto del Valle).

Los talleres se realizarán de 4 a 6 pm.

Organiza: Grupo Zulen

domingo, 13 de marzo de 2016

Conferencias magistrales en San Marcos (día lunes)


Una frase de Giorgio Agamben













jueves, 11 de febrero de 2016

Seminario sobre Karl Marx (UNMSM, Lima)


Seminario sobre Walter Benjamin (UNMSM, Lima)


jueves, 4 de febrero de 2016

Huellas de la oscuridad/ Seminario de hermenéutica/ Víctor Samuel Rivera/ Instituto Raúl Porras Barrenechea


sábado, 30 de enero de 2016

II Summer International Relations Program / USIL (Lima)


miércoles, 27 de enero de 2016

Repensando a Thomas Kuhn (Taller/ UNMSM/ Lima)


lunes, 18 de enero de 2016

Relato oficial XV Congreso Nacional de Filosofía Universidad Nacional del Altiplano (parte IV y última)




Relato oficial
XV Congreso Nacional de Filosofía

Universidad Nacional del Altiplano (parte IV y última)

“Conflictos culturales. Actualidad y perspectivas”

26 – 30 de octubre / 2015


Dr. Víctor Samuel Rivera
Universidad Nacional Federico Villarreal
Miembro de la Sociedad Peruana de Filosofía


En la atmósfera de lo raro, extraordinario y grandioso, la Dra. Delgado recibió de las autoridades de la Universidad Nacional del Altiplano el grado de Doctor Honoris Causa. La familia Chacaltana, notoria casa histórica del pueblo aymara, complementó de modo espontáneo ese honor con una ofrenda inesperada a la Dra. Delgado. Le fue entregada una imagen de la Virgen de la Candelaria de Puno que, como es bien sabido, es representativa de la cultura del Altiplano. Entre sollozos, se entregó copia de la imagen también para honrar a Fidel Castro, revolucionario icónico y mandatario por décadas de Cuba; Castro, ese líder histórico de la revolución americana contra el poder imperial del liberalismo metafísico, que Cuba tan bien ha conocido luego de 50 años de opresión política y económica de los Estados Unidos. Claudio Chipana fue objeto de un reconocimiento especial por sus aportes en el Congreso. Sentidas y tiernas palabras de gratitud de parte de los organizadores y las autoridades de la Universidad debían haber cerrado el evento, pero había en Puno una secreta llamada, entre la admiración y el temor, que extendió las actividades hasta el día siguiente, en que se hizo visita de Sullustani, localidad famosa del Altiplano peruano por hallarse allí las chullpas o lugares de entierro del mismo nombre, moles de piedra que desafían, como lo hace el filósofo, la finitud. Y el final, el final que hace sentido y cierra, a la vez que es apertura, fue la cuarta y última tertulia, la tertulia del viernes.

Este relato no termina en Sullustani, sino en la tertulia, la última tertulia de este congreso, que se llevó a cabo esa noche cerca de las instalaciones de la universidad, esta vez con el resabio de todos los alcoholes, el canto andino gozoso, la discusión circunstancial, pero honesta, los proyectos de planes y reformas que se dejan al azar y que todo entusiasta como lo era cada uno de quienes allí estuvimos tiene luego del vino, aunque también del pisco, y la cerveza y ocultos rones, que más de uno tenía encaletado en la chaqueta. La tertulia, en este congreso, ha terminado siendo el lugar privilegiado, allí donde, en prioridad sobre todas las cosas, yació con el hombre la verdad. Este documento, cuya versión original fue leída por su autor en el Acto de clausura del viernes 30, debe concluir con una doble declaración de gratitud. La primera con los organizadores del evento, cuya labor y cuidado han sido la constante durante estos días de fiesta filosófica, y la segunda, con todos aquellos profesores y alumnos de filosofía, sin restar el digno lugar que los investigadores independientes han aportado, sobre todo al tema de lo andino; todos, organizadores, conferencistas, ponentes y asistentes, han sido honestos y laboriosos, dialogantes y comprometidos, pues han dado testimonio, para sí mismos, pero también para la comunidad que representaron estos días de noviembre de 2015, de la vocación profunda de la filosofía. De forma misteriosa, hay algo que la llama desde la historia social y política para forjar, como los filósofos suelen hacer, un destino de la humanidad, ese destino que la historia le ha asignado. Muchas veces el vino, el pisco de Moquegua, nuestra plebeya cerveza, indica al filósofo sobre algo más allá.


Relato oficial XV Congreso Nacional de Filosofía Universidad Nacional del Altiplano (parte III)




Relato oficial
XV Congreso Nacional de Filosofía
Universidad Nacional del Altiplano (parte III)

“Conflictos culturales. Actualidad y perspectivas”

26 – 30 de octubre / 2015


Dr. Víctor Samuel Rivera
Universidad Nacional Federico Villarreal
Miembro de la Sociedad Peruana de Filosofía


Las sesiones plenarias del mediodía del miércoles deben ser recordadas con especial aprecio, ya que fueron, ambas, expresiones de un profundo sentimiento de atención y cuidado del otro. La primera estuvo a cargo del Magister Julio Olórtegui, profesor de la Universidad de la Amazonía, quien abordó el tema central del congreso; su estrategia fue tratar el tema de los conflictos culturales a partir de la experiencia en la Amazonía peruana: el conflicto entre la racionalidad instrumental moderna, avalada por los media, los empresarios transnacionales, la élite intelectual y el Estado frente a la concepción que los pueblos originarios tienen del bosque y la tierra. Olórtegui fue sucedido por el Dr. Marcial Abanto, de la Universidad Nacional de Cajamarca cuya disertación, dedicada a la filosofía política, expuso las diferentes corrientes epistemológicas vigentes en la politología actual y concluyó con propuestas éticas para la integración de las poblaciones marginadas; la retórica de la exposición del Dr. Abanto conmovió a los asistentes.

La tarde de la jornada del miércoles 28 tuvo varios momentos representativos que debe recordarse. Sin interés en orden de importancia comenzaremos con la ponencia de Claudio Chipana, sanmarquino residente hace ya dos décadas en Londres, quien sobresalió en la sesión simultánea de filosofía de la cultura en una grave y seria ponencia sobre multiculturalismo, en que se sirvió de su experiencia en Europa. Fue precedido por Luisa Torres, estudiante de San Marcos, quien llamó mucho la atención con la provocadora tesis de defensa del esquema de reivindicación del Estado nacional; esto debe subrayarse, pues la posición sobre la nacionalidad en el XV Congreso se orientó de manera preferente al reconocimiento legal de la diversidad cultural; Torres iba pues, a contracorriente en el congreso, aunque no sea ése el caso en el orden internacional, donde las posiciones no hegemónicas coinciden con ella. Luis Torres enfrentó con audacia una larga disputa y aceptó la solicitud de permanecer en la sala junto a Chipana. En orden a la popularidad, la ponencia de día correspondió a Severo Gamarra, de la Universidad de San Marcos, cuya ponencia sobre ética y filosofía política ocupó los tres horarios disponibles de la simultánea, contando todo el tiempo con un lleno total y una extensa y nutrida discusión. Es correcto mencionar la ponencia política de Felipe Andrés Lázaro, “Lucha de clases y ética criminal”, que gozó también del interés de alumnos, profesores y varios plenaristas.





La parte académica de la tarde del miércoles 28 concluyó con la extraordinaria exposición del Dr. Zenón Depaz, cuyo poncho de rallas opacó todos los demás atuendo notables, con excepción de su sombrero norteño. Depaz, notable profesor de la Universidad Nacional de San Marcos y reconocido hermeneuta, hizo un trabajo de gran originalidad, que en lo futuro podría abrir un camino de pensamiento para la filosofía en el Perú. Desde la hermenéutica filosófica, Depaz hizo una traducción ontológica del famoso libro de Gamaliel Churata El pez de oro, al que pasó del lenguaje mítico y literario a un registro profundamente filosófico; su exposición generó legítimos comentarios de Héctor Escarza y Víctor Samuel Rivera, que coincidieron en asignar o reconocer el valor de la obra de Churata, puneño por adopción y andino por pensamiento, en quien se observó una perspectiva ontológica andina a través de la cual elaborar los conflictos culturales en general y, por supuesto, los de la propia región. Posiblemente, para el recuerdo de muchos, la exposición hermenéutica de la obra de Churata por Zenón Depaz será el más representativo discurso académico del XV Congreso.

La noche del miércoles 28 fue cerrada con una conmovedora reunión entre académicos, exalumnos, alumnos y organizadores del evento en el local del auditorio. Era la segunda tertulia. Luego de un breve paréntesis, Héctor Escarza convocó a todos los participantes del congreso a una nueva tertulia, que se celebraría en el mismo lugar que las sesiones plenarias. En cierto sentido, se trató de uno de los más conmovedores momentos del congreso, pues, como en la noche del martes, varios plenaristas y profesores destacados de la Amazonía, Ica, Trujillo, Lima, Ayacucho y, por supuesto, Cuzco, Lima y Puno, evaluaron con sus propios alumnos la trayectoria, falencias y logros del evento y sus proyecciones. Hicieron también algo que, siendo inédito en los congresos de filosofía, ratifica la voluntad profundamente humana que mueve y motiva a la filosofía en general. Confraternizaron… y cantaron en voz alta. La música de Cuzco. La música de Huaraz. La música de Junín, de Huamanga, de Ica, l música de los Barrios Altos de Lima, alegría, auténtica philía que Luis Enrique Alvizuri y Héctor Escarza remataron con canciones de humor, el himno a la cucaracha, la canción del migrante. Una noche feliz, una sopa blanca de Puno a las 12 de la noche.

El jueves 29 tuvo, sin lugar a dudas, una mañana intensa. Alejandro Ríos, de San Marcos, quizá contra la corriente predominante en la actualidad, defendió desde el sicoanálisis las posiciones racionalistas y neokantianas en política, con gran polémica de sus compañeros sanmarquinos, y del Magíster y sacerdote Hermógenes Coral, así como de Víctor Samuel Rivera, que se detuvo largo rato a dialogar para convencer a Ríos de que los diálogos tienen límites. Pero la estrella de esta mañana fue la ponencia del antropólogo de Puno Oscar Bueno quien, en un lleno total del aula correspondiente, tuvo larga polémica con Fidel Gutiérrez, Zenón Depaz, Claudio Chipana y Luis Albizuri, entre otros, sobre la cosmovisión andina. Hay que “reconocer la capacidad transformadora del pensamiento andino”, cerró muy serio Oscar Bueno. Esa mañana concluyó con las dos sesiones plenarias del mediodía. El Dr. Víctor Samuel Rivera hizo la ponencia “Charlie hebdo. El evento del fin del nihilismo cumplido”, una ontología hermenéutica de la violencia y los cambios sociales, donde augura el fin del mundo metafísico del nihilismo y una oportunidad para la recuperación de las identidades y el reconocimiento histórico más allá de las exigencias del nihilismo y el liberalismo metafísico. Luego de dura discusión con Claudio Chipana, se pasó la brillante exposición plenaria del Dr. Víctor Baltodano, de la Universidad Nacional de Trujillo, que motivó una extensa discusión con la asamblea. En la sesión de la tarde destacó la iniciativa del Grupo de Investigación Pedro Zulen, que presentó publicaciones recientes que pretenden recuperar el pensamiento de Augusto Salazar Bondy. Víctor Mazzi reeditó un lleno completo, esta vez con la presentación del libro Incas y filósofos, con gran acogida entre los asistentes.



El jueves 29 tuvo un cierre muy significativo con la presencia en la sesión plenaria del Dr. José Lora Cam, representando al Centro Cultural ALFIL, de Arequipa. Lora Cam, conocido filósofo regional de tendencia marxista, volcó su larga experiencia vital para recuperar, en claro contraste con la tendencia y el interés general de la asamblea, la hegemonía de posiciones racionalistas y cientificistas propias del marxismo, lo que motivó un intenso debate que se prolongó, con la intensidad que caracteriza al Dr. Lora Cam, mucho más allá de los límites horarios. Su argumentación, largamente sujeta a debate, planteó el tema general del tipo de argumentación que se considera razonable en los congresos profesionales. En cualquier caso, sin duda, hay que ver la parte positiva del debate. En filosofía, nunca nada está demás ni sobra y todo debate, por difícil y arduo que pudiera resultar, puede al final ser instructivo y enriquecedor, en este caso, respecto de la auto-representación que la comunidad académica tiene de su propia responsabilidad, tanto ante los problemas que desea abordar, como ante la legitimidad de qué es un argumento razonable y qué no lo es. El debate al respecto prosiguió en la ya institucionalizada tertulia de la noche, subrayando allí Carlos Mora, Claudio Chipana y Víctor Samuel Rivera, entre otros, la necesidad de precisar las fronteras de la filosofía y reafirmando la necesidad, que es histórica y social, de entrar en diálogo y afirmar la identidad de lo andino como medio de reflexión humana. La tertulia de esa noche desembocó en un documento histórico, la Declaración de Puno, en la cual sus adherentes expresan su punto de vista sobre la responsabilidad moral y los compromisos a largo plazo del pensar andino, peruano y latinoamericano.

La jornada de la mañana del viernes 30, en el auditorio principal, fue un ejemplo manifiesto de la seriedad y el valor de la filosofía académica para la compresión y elaboración social de los conflictos sociales y culturales, y estuvo a cargo del Dr. Fidel Tubino, conocido profesor de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Con herramientas tomadas de filósofos como Michel Foucault, entre otros consagrados de la tradición universal, Tubino acercó la filosofía a los problemas de la vida social concreta, en una argumentación seria, situada en su propia experiencia de diálogo intercultural con los pueblos originarios de la Amazonía peruana. Cerró la sesión con la elección por la Asamblea de la sede para el XVI Congreso Nacional de Filosofía, algo bastante agitada y, no cabe menos decir, disputada. Luego de un genuino debate académico que enaltece el esfuerzo de los organizadores del congreso, se resolvió que la sede del XVI Congreso Nacional de Filosofía, en elección según las normas establecidas, por mayoría de tres cuartos de los votos de la asamblea, recayera sobre la Universidad San Cristóbal de Huamanga.

La tarde del viernes 30, como suelen ser las paradojas de la vida del filósofo, fue a la vez fresca y agitada. Un ardiente sol de media tarde –ante el que nada se oculta-: un desafío para los nervios a la vez que un placer para la sutileza. Las polémicas suscitadas por el discurso de Lora Cam no cesaban en los corrillos de plazas y bares, en bancas, en cafeterías, en círculos asegurados de privacidad al interior de un auto, previendo que Lora Cam pudiera, transgrediendo las leyes inmutables de la naturaleza material, interrumpir allí desde la nada.  Poco antes del cierre, las tensiones se concentraron en la cafetería. Mientras Lucio Gutiérrez y Héctor Escarza concertaban los preparativos del programa de cierre, Fidel Tubino, Claudio Chipana, Carlos Mora, María Esther Llamoja, Víctor Samuel Rivera, el Padre Hermógenes Coral, Enrique Alvizuri y otros varios colegas de Trujillo, Amazonas y Puno continuaban filosofando en un congreso interminable; se sucedían el conflicto y su relación con la modernidad; la evaluación del multiculturalismo como política de Estado para administrar conflictos; temáticas ambientales, relacionadas al carácter instrumental de la filosofía hegemónica, en especial en sus categorías antropológicas y morales; recuperación de categorías ancestrales y religiosas para enfrentar el mundo de la tecnología, hostil tanto al hombre como a la naturaleza: las urgencias conceptuales para pensar el presente desde el mundo andino y el Perú. Vino entonces la versión inicial de este relato, escuchada con la sonrisa cómplice de la Asamblea entera. Como todas las narraciones, es un decir que retrae la memoria, acerca el recuerdo a la vez que omite y olvida, como Heidegger ha recordado es de la esencia de la verdad; olvidar para mejor recordar, dado como es el recuerdo, no otra cosa que la afirmación de un destino.

Alisa Delgado Tornés sorprendió después a muchos, al disertar en una sesión extraordinaria a las 4:30 de la tarde, que se había reservado de sorpresa. La profesora de Cuba confirmó el compromiso de su disertación inaugural. Escrito en este relato en nuestro propio lenguaje, hay que decir que la Dra. Delgado confirmó que el genuino discurso filosófico recoge, se encarga y cuida de lo mejor de aquello que nos llama, que el filósofo descubre en el Ser, esto es, en los acontecimientos históricos y sociales bajo cuyo péndulo es posible tanto la libertad del hombre como su integración en el todo más grande que lo abarca y bajo su sentido se instala. Un aplauso sordo y unánime sacudió el Ande, en nombre de la tierra y los derechos históricos de los pueblos, con los que el filósofo se halla ser pensamiento y profecía. Acto seguido una ceremonia grandiosa y unos detalles que sería imperdonable omitir

viernes, 8 de enero de 2016

Entrevista a Gianni Vattimo por su 80 cumpleaños (it)

Para ir a la entrevista con Piergiorgio Paterlini por el 80 aniversario de Gianni Vattimo, aplastar la imagen del filósofo.

lunes, 28 de diciembre de 2015

Relato oficial XV Congreso Nacional de Filosofía Universidad Nacional del Altiplano (parte II)



Relato oficial
XV Congreso Nacional de Filosofía
Universidad Nacional del Altiplano (parte II)

“Conflictos culturales. Actualidad y perspectivas”

26 – 30 de octubre / 2015


Dr. Víctor Samuel Rivera
Universidad Nacional Federico Villarreal
Miembro de la Sociedad Peruana de Filosofía

La mañana de 27 de octubre fue también un momento destacado para la juventud en filosofía. De un lado está Josellyn Alata Palacios, alumna de San Marcos; debe anotarse de Alata que no sólo hizo una de las presentaciones más documentadas e interesantes en las sesiones simultáneas de filosofía de la cultura de todo el congreso, sino que fue la piedra en el zapato de varias de las demás; como el tábano de Sócrates, fue una de las más polémicas y agudas disputadoras, cuyas preguntas atormentaron a más de uno en los temas más diversos; su postura crítica frente al racionalismo filosófico y la Revolución Francesa, así como sus polémicas en defensa d la religión y el pensamiento simbólico dejaron perplejo a más de uno. De otro lado, tanto por su calidad académica como por la pertinencia de su argumentación, debe nombrarse a Gabriel Moreno, egresado de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, de Lima, quien expuso en una de las mesas de ética una estupenda ponencia sobre Ernesto Laclau, conocido teórico argentino de la izquierda radical. Estas sesiones simultáneas fueron sucedidas por dos notorias plenarias. La primera correspondió a la Dra. Soledad Escalante, Directora de la Escuela de Filosofía de la Universidad Ruiz de Montoya; con toda certeza, se trató de una de las conferencias más comentadas entre el público y una de las más documentadas y serias narraciones filosóficas del XV Congreso. A una extensa y erudita exposición de la filosofía de la decolonialidad, siguió una apuesta final por el diálogo, de un diálogo que la propia Escalante tuvo que reconocer en tensión con el conflicto. La exposición de la Dra. Escalante fue seguida por la conferencia magistral del Dr. Luis Salluca, de la Universidad Nacional de San Agustín, de Arequipa, cuyo reflexivo discurso fue seguido de un merecido homenaje y un largo aplauso.

Aunque fue una constante a lo largo del congreso entero el interés de los asistentes por la mesa de pensamiento y filosofía andina, la tarde del martes 27 fue testigo de un inusitado éxito de la pedagogía. El profesor José Miguel Gutiérrez Carpio, de la Universidad de San Agustín de Arequipa, generó un extenso debate sobre el rol normativo de la enseñanza de las humanidades, que se extendió en el tiempo tanto como el debate de una sesión plenaria, si no es que más. La mesa de Filosofía, ateísmo y religión no fue precisamente la más concurrida del XV Congreso, pero causó bastante expectativa esa misma tarde el encuentro, por lo demás digno de todo interés, de un místico y un escéptico racionalista que, al parecer, tenían mucho que decirse uno al otro. Expuso primero el Padre Hermógenes Coral, de la Universidad Privada San Pedro, en Huaraz. El Padre Hermógenes, entusiasta de la experiencia divina y las ventajas de la religión tanto para la vida social como para la integración del hombre con su entorno, se encontró con el más temido anticlerical de la comunidad filosófica peruana, Abraham Paz y Miño, quien propuso la invalidez de las pruebas de que Dios existe. Paz y Miño debió enfrentar una cierta resistencia del auditorio, en especial de un par de estudiantes de la Universidad de San Agustín, así como de la Universidad Nacional Federico Villarreal, quienes abrieron un debate que se extendería incluso hasta la calle y la noche, y el día siguiente. Discusiones teológicas que alguna vez fueron el centro de la angustia en los pétreos conventos de los Andes regaron las calles de la cosmopolita Puno de ladrillo y cemento.

En filosofía andina merece mención especial ese martes 27 la mención de Luis Enrique Albizuri, quien expuso en su peculiar manera lo que llamó su “malestar ante la mentalidad racional”. Como se sabe, Albizuri es miembro notorio de la Sociedad de Filosofía Andina (Sifandina), aunque se presentó como investigador independiente. La sesión magistral de la tarde correspondió al Dr. Alfonso Jaguande, del Instituto de Filosofía que funciona en la Universidad Ricardo Palma, de Lima y que cuenta con la presidencia nominal del Dr. Francisco Miroquesada Cantuarias, el filósofo vivo más representativo del Perú en la actualidad. Jaguande, materialista e iconoclasta. Su tono enérgico y dominante recordó a los asistentes que la verdadera filosofía no es amor a la sabiduría, sino a la verdad, que Jaguande sostuvo se expresa en las obras de Carlos Marx, Charles Darwin y el publicista anticlerical peruano del siglo XIX Manuel González Prada. “Los verdaderos filósofos no aman la sabiduría, sino la verdad y, por eso –decía Jaguande- en los inicios los filósofos no se llamaban a sí mismos como lo hacemos nosotros, sino “aletheios”, es decir, los que saben la verdad”. Su discurso, quizá algo polémico históricamente hablando, y que dejó sorprendida  buena parte de la asistencia por su audacia, sería recogido al día siguiente. Hizo explícito uso del nombre “aletheio” para referirse al filósofo  el plenarista Dr. Marcial Abanto y la misma historia sería aludida favorablemente, como un logro en la desconstrucción de la historia de la filosofía, por otros ponentes. Jaguande se despidió del XV Congreso dejando para la Biblioteca de la Universidad del Altiplano un ejemplar de El origen de las especies, de Darwin, así como otro de El Capital, de Marx, ejemplos de libros de autores aletheios. Ese martes hubo un inesperado cierre de la jornada en el auditorio que merece lugar aparte. Antes que filósofos, y porque lo somos precisamente, somos humanos. Y de humanidad se trata ahora.

Por primera vez en toda la experiencia de XV congresos de filosofía en el Perú, los organizadores propusieron, como una extensión de las actividades, un espacio para la amistad. Un buen número de asistentes hicieron un círculo de unas 50 sillas en el centro del local. Alumnos de diversas universidades, profesores pero, ante todo, los mismos plenaristas y los organizadores, hicieron un brindis, y luego un segundo, y un tercero, mientras, de manera imprevista, tras el tronar de un corcho más, surgió acalorado, el debate. Lo que por sensatez, o por timidez comprensible, permaneció en el silencio durante las plenarias, de pronto a todos quedó expuesto. La música del acordeón y la melodía andina completaron el panorama, mientras de los brindis iniciales con vino y cerveza se dio paso al pisco aligerado con agua gaseosa. El poder de la alegría sirvió esta vez a la filosofía. Y en la noche puneña, bajo esa luz mortecina de las calles estrechas y acogedoras de la ciudad de los Andes, se veía errantes después de la jornada a los grupos de filósofos prolongar la tertulia, esta vez con un tazón de sopa caliente.


El miércoles 28 la sesión matinal se vio sorprendida por un segundo lleno total en la mesa de gnoselogía, lógica y epistemología, esta vez con agolpada concurrencia de alumnos y profesores de la Universidad de San Agustín de Arequipa. Aunque Xavier León Borja de la Universidad Central del Ecuador hizo honor particular a la sesión simultánea sobre arte, debe recordarse al profesor Fidel Gutiérrez, de San Marcos, que en la simultánea dedicada a pedagogía dio una auténtica lección magistral. No debe sorprender a nadie si tuvo una larga disputa con el tábano del congreso, Josselyn Alata. Por supuesto, como era de esperarse, la mesa de filosofía andina concitó la mayor atención. Víctor Mazzi, de la Universidad de La Cantuta, hizo una extensa exposición, que dio lugar a una polémica que habría de seguirse en la sesión extraordinaria de la noche, entre la música del Ande y el pisco de la Costa: la segunda tertulia. Mazzi planteaba “buscar un esquema propio para conocernos a nosotros mismos”. Zenón Depaz, entre otros, polemizaron agudamente. Esta mañana debe destacarse la ponencia simultánea de Carmen Zavala, un trabajo de innegable calidad académica sobre El Político de Platón y que mostró el talento de una colega a quien se recuerda entrañablemente en la comunidad filosófica. Carmen Zavala, junto a José Maúrtua, serán recordados en su esfuerzo por crear espacios populares de filosofía a través de la institución Búho Rojo, de Lima. Ese esfuerzo lleva unas dos décadas y no hay estudiante o investigador serio en filosofía en el Perú que no haya visitado el Búho Rojo al menos alguna vez: El lugar donde los cafés filosofan y los filósofos son los amigos del pueblo.

Conmemoración por la gesta de Trujillo (1820)


sábado, 26 de diciembre de 2015

Relato oficial del XV Congreso Nacional de Filosofía (parte I)






Relato oficial
XV Congreso Nacional de Filosofía
Universidad Nacional del Altiplano (parte I)

“Conflictos culturales. Actualidad y perspectivas”

26 – 30 de octubre / 2015


Dr. Víctor Samuel Rivera
Universidad Nacional Federico Villarreal
Miembro de la Sociedad Peruana de Filosofía


A nadie escapa que los conflictos culturales son de interés especial en la actualidad filosófica. Por diversos motivos, políticos, económicos, e incluso éticos y religiosos, los conflictos han llegado a configurar el relieve cotidiano del mundo del hombre. En cierto sentido resulta inevitable que, como parte de ese relieve, la realidad filosófica de nuestro país encuentre ella misma su horizonte de interés, allí donde las realidades conflictivas cobran mayor intensidad en la experiencia humana que otras. Es un caso atípico en la historia del mundo y de la filosofía, que ha sido tan generosa en su interés por la eternidad, la permanencia, la estabilidad política o la continuidad histórica y económica. Este relieve de conflictualidad afecta de manera especial al Perú, incorporado como está en la dinámica de encuentro virtualmente universal entre los intereses económicos y los intereses que los grupos locales, las tradiciones culturales y las diversas cosmovisiones étnicas y religiosas suelen oponerle. El carácter universal del relieve conflictivo conoce también oposiciones en el plano filosófico. La universalidad, que no sin motivo puede ser asociada a la dinámica del mercado y la economía, conoce sus filósofos. Las comunidades originarias, los pueblos ancestrales, los desamparados del “progreso”, y la “civilización”, las religiones y las culturas amenazadas por la universalidad conocen también los suyos. Todos en el relieve del mundo tienen sus filósofos. Desde el primer día del congreso Luis Enrique Alvizuri observó una peculiaridad de la representación congresal: de manera notoria, el segmento de la comunidad filosófica que se hallaba congregado en Puno podía extrañar a los representantes de la universalidad. Ellos fueron representados por su total ausencia. Esta ausencia marcó de modo esencial el desarrollo del sentido y el lenguaje del evento, cuyo acento recayó así en la identidad, la cultura y, quizá en grado aún mayor, en el tema del pensamiento andino. Esto mostró, de manera involuntaria, como suele suceder con la verdad, cuál es la experiencia peruana del conflicto y, de esa manera, también la pauta que deberá regir la reflexión filosófica futura en el Perú.

Anotado lo anterior, debe decirse que un congreso convocado para pensar filosóficamente el conflicto ha resultado ser, por la naturaleza misma de la gravedad y el interés que el tema convoca en tiempos recientes, y por la dimensión de presencia y ausencia que la realidad del evento mismo ha significado, el eje de diálogo que constituyó el XV Congreso Nacional de Filosofía. De manera particular, este relieve de ausentes y presentes correspondió a un horizonte común de interés, incluso más allá de lo que los actores mismos pudieron prever: En este caso, el diálogo sobre el conflicto convocado se ha situado claramente en el horizonte de lo andino y la necesidad de su articulación discursiva, con las discrepancias que todo diálogo genuino supone y donde unos y otros tuvieron acogida, empatía y, debe decirse, amistad.

El Congreso se abrió el lunes con la exposición magistral de Héctor Escarza, uno de los principales organizadores del evento, representando a la Universidad Nacional del Altiplano, que marcó a la vez la pauta de una comunidad filosófica convocada para pensar el conflicto. Escarza expuso la naturaleza de los conflictos culturales como problema filosófico y su plena vigencia a través de la historia reciente, así como su relevancia en el contexto local, en Puno, el mundo andino y el Perú. En este último sentido, subrayó dos tópicos que iban a atravesar el conjunto del Congreso: el problema del hombre del Ande que demanda reconocimiento desde su exclusión y silenciamiento en el mundo político y social liberal, así como la dinámica de la búsqueda de identidad y el origen de la conflictividad que afecta a los marginados del mundo universal liberal. Debe subrayarse la sugerencia de Escarza de que la problemática del conflicto, y más aún en el mundo andino, implica la reivindicación de formas de acercamiento a la realidad alternativas al racionalismo occidental, en particular el rescate del mito como fuente de horizontes de sentido. Escarza sugirió una ruta donde la racionalidad y el mito demandan reconciliación en lugar de ruptura, como ha sido la tradición predominante de la interpretación social de la filosofía, sobre todo desde el siglo XVIII y la filosofía de las luces. Es parte de lo que podemos llamar aquí una tendencia a la rehabilitación de la oscuridad y el misterio, propia de la filosofía peruana en sus diversas expresiones. Su exposición fue seguida por la conferencia de la Dra. Alisa Delgado Tornés, de la Universidad de Oriente, Cuba, una genuina apelación a la autenticidad en el mundo histórico y el ejemplo que en ello aporta la heroica historia de su patria; la Dra. Delgado extendió su postura a la exigencia de integrar en la temática de los conflictos culturales una reflexión sobre la diversidad en América Latina y su potencial en la lucha histórica de nuestros pueblos por alcanzar la libertad. Ambas conferencias magistrales dieron lugar a una extensa discusión que se prolongó mucho más allá de lo previsto, mostrando tanto la riqueza de las perspectivas como la libertad de los participantes.

Luego de las primeras sesiones plenarias del día lunes siguió una sentida ceremonia de inauguración, en la que destacaron tanto las palabras del Rector de la Universidad del Altiplano como las palabras de acogida del Magister Lucio Vizcarra. La jornada cerró con un cálido brindis, seguido de una secuencia de danzas aymaras y quechuas cuya expresividad y alegría inspiró a los asistentes a continuar, a través de la cena en común, la práctica del encuentro y el diálogo como forma de vida en la que el filósofo se reconoce.

El martes 27 de octubre se dio el inicio de las sesiones simultáneas, que fueron 11 con tres panelistas en dos turnos cada día, entre ese día martes y el jueves 29; esto supone una necesaria selección de lo más significativo allí donde sería deseable recordar a todos y cada uno de los expositores pues, en filosofía, nadie sobra ni estorba. La mañana del 27 de octubre se disputaron la popularidad dos de las once mesas de debate; la mesa de pensamiento y filosofía andina, largamente siempre muy concurrida, si  no la más concurrida del evento, compartió esta fecha el afecto del público con la dedicada a gnoseología, lógica y epistemología. Todos sabemos cuánto de antagonismo hay en esta curiosa disputa de popularidad, pues ambas mesas representan formas de presentar y significar la filosofía altamente diversas. Los responsables del éxito de la epistemología fueron primero Carlos Urrutia, de la Universidad de San Marcos, y luego Carlos Rojas Medina, de la Universidad Alas Peruanas. A las 10: 30 de la mañana el aula uno estaba tan abarrotada de público que mucha gente siguió los debates parada, en el piso o en el pasillo, hasta llegar a la zona externa al pabellón. En filosofía andina destacó la polémica suscitada por la ponencia de David Lupaca, de la Universidad Nacional del Altiplano quien, bajo la premisa de que “no hay filosofía sin metas” exigió llevar la reflexión sobre el pensamiento andino a la práctica. Participaron en el animado debate Héctor Escarza, Luis Enrique Alvizuri y Zenón Depaz, entre otros. Carlos Mora, conocido profesor de la Universidad de San Marcos hizo la propuesta esa mañana, en una de las mesas de filosofía de la cultura, de fundar un Estado plural como medio de rescatar la diversidad cultural de nuestros pueblos. Hizo uso abundante a este respecto de las reflexiones del filósofo mexicano Luis Villoro. Era el inicio de una participación intensa que habría de extenderse hasta el final del congreso y que es necesario reconocer.


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