lunes, 18 de enero de 2016

Relato oficial XV Congreso Nacional de Filosofía Universidad Nacional del Altiplano (parte III)




Relato oficial
XV Congreso Nacional de Filosofía
Universidad Nacional del Altiplano (parte III)

“Conflictos culturales. Actualidad y perspectivas”

26 – 30 de octubre / 2015


Dr. Víctor Samuel Rivera
Universidad Nacional Federico Villarreal
Miembro de la Sociedad Peruana de Filosofía


Las sesiones plenarias del mediodía del miércoles deben ser recordadas con especial aprecio, ya que fueron, ambas, expresiones de un profundo sentimiento de atención y cuidado del otro. La primera estuvo a cargo del Magister Julio Olórtegui, profesor de la Universidad de la Amazonía, quien abordó el tema central del congreso; su estrategia fue tratar el tema de los conflictos culturales a partir de la experiencia en la Amazonía peruana: el conflicto entre la racionalidad instrumental moderna, avalada por los media, los empresarios transnacionales, la élite intelectual y el Estado frente a la concepción que los pueblos originarios tienen del bosque y la tierra. Olórtegui fue sucedido por el Dr. Marcial Abanto, de la Universidad Nacional de Cajamarca cuya disertación, dedicada a la filosofía política, expuso las diferentes corrientes epistemológicas vigentes en la politología actual y concluyó con propuestas éticas para la integración de las poblaciones marginadas; la retórica de la exposición del Dr. Abanto conmovió a los asistentes.

La tarde de la jornada del miércoles 28 tuvo varios momentos representativos que debe recordarse. Sin interés en orden de importancia comenzaremos con la ponencia de Claudio Chipana, sanmarquino residente hace ya dos décadas en Londres, quien sobresalió en la sesión simultánea de filosofía de la cultura en una grave y seria ponencia sobre multiculturalismo, en que se sirvió de su experiencia en Europa. Fue precedido por Luisa Torres, estudiante de San Marcos, quien llamó mucho la atención con la provocadora tesis de defensa del esquema de reivindicación del Estado nacional; esto debe subrayarse, pues la posición sobre la nacionalidad en el XV Congreso se orientó de manera preferente al reconocimiento legal de la diversidad cultural; Torres iba pues, a contracorriente en el congreso, aunque no sea ése el caso en el orden internacional, donde las posiciones no hegemónicas coinciden con ella. Luis Torres enfrentó con audacia una larga disputa y aceptó la solicitud de permanecer en la sala junto a Chipana. En orden a la popularidad, la ponencia de día correspondió a Severo Gamarra, de la Universidad de San Marcos, cuya ponencia sobre ética y filosofía política ocupó los tres horarios disponibles de la simultánea, contando todo el tiempo con un lleno total y una extensa y nutrida discusión. Es correcto mencionar la ponencia política de Felipe Andrés Lázaro, “Lucha de clases y ética criminal”, que gozó también del interés de alumnos, profesores y varios plenaristas.





La parte académica de la tarde del miércoles 28 concluyó con la extraordinaria exposición del Dr. Zenón Depaz, cuyo poncho de rallas opacó todos los demás atuendo notables, con excepción de su sombrero norteño. Depaz, notable profesor de la Universidad Nacional de San Marcos y reconocido hermeneuta, hizo un trabajo de gran originalidad, que en lo futuro podría abrir un camino de pensamiento para la filosofía en el Perú. Desde la hermenéutica filosófica, Depaz hizo una traducción ontológica del famoso libro de Gamaliel Churata El pez de oro, al que pasó del lenguaje mítico y literario a un registro profundamente filosófico; su exposición generó legítimos comentarios de Héctor Escarza y Víctor Samuel Rivera, que coincidieron en asignar o reconocer el valor de la obra de Churata, puneño por adopción y andino por pensamiento, en quien se observó una perspectiva ontológica andina a través de la cual elaborar los conflictos culturales en general y, por supuesto, los de la propia región. Posiblemente, para el recuerdo de muchos, la exposición hermenéutica de la obra de Churata por Zenón Depaz será el más representativo discurso académico del XV Congreso.

La noche del miércoles 28 fue cerrada con una conmovedora reunión entre académicos, exalumnos, alumnos y organizadores del evento en el local del auditorio. Era la segunda tertulia. Luego de un breve paréntesis, Héctor Escarza convocó a todos los participantes del congreso a una nueva tertulia, que se celebraría en el mismo lugar que las sesiones plenarias. En cierto sentido, se trató de uno de los más conmovedores momentos del congreso, pues, como en la noche del martes, varios plenaristas y profesores destacados de la Amazonía, Ica, Trujillo, Lima, Ayacucho y, por supuesto, Cuzco, Lima y Puno, evaluaron con sus propios alumnos la trayectoria, falencias y logros del evento y sus proyecciones. Hicieron también algo que, siendo inédito en los congresos de filosofía, ratifica la voluntad profundamente humana que mueve y motiva a la filosofía en general. Confraternizaron… y cantaron en voz alta. La música de Cuzco. La música de Huaraz. La música de Junín, de Huamanga, de Ica, l música de los Barrios Altos de Lima, alegría, auténtica philía que Luis Enrique Alvizuri y Héctor Escarza remataron con canciones de humor, el himno a la cucaracha, la canción del migrante. Una noche feliz, una sopa blanca de Puno a las 12 de la noche.

El jueves 29 tuvo, sin lugar a dudas, una mañana intensa. Alejandro Ríos, de San Marcos, quizá contra la corriente predominante en la actualidad, defendió desde el sicoanálisis las posiciones racionalistas y neokantianas en política, con gran polémica de sus compañeros sanmarquinos, y del Magíster y sacerdote Hermógenes Coral, así como de Víctor Samuel Rivera, que se detuvo largo rato a dialogar para convencer a Ríos de que los diálogos tienen límites. Pero la estrella de esta mañana fue la ponencia del antropólogo de Puno Oscar Bueno quien, en un lleno total del aula correspondiente, tuvo larga polémica con Fidel Gutiérrez, Zenón Depaz, Claudio Chipana y Luis Albizuri, entre otros, sobre la cosmovisión andina. Hay que “reconocer la capacidad transformadora del pensamiento andino”, cerró muy serio Oscar Bueno. Esa mañana concluyó con las dos sesiones plenarias del mediodía. El Dr. Víctor Samuel Rivera hizo la ponencia “Charlie hebdo. El evento del fin del nihilismo cumplido”, una ontología hermenéutica de la violencia y los cambios sociales, donde augura el fin del mundo metafísico del nihilismo y una oportunidad para la recuperación de las identidades y el reconocimiento histórico más allá de las exigencias del nihilismo y el liberalismo metafísico. Luego de dura discusión con Claudio Chipana, se pasó la brillante exposición plenaria del Dr. Víctor Baltodano, de la Universidad Nacional de Trujillo, que motivó una extensa discusión con la asamblea. En la sesión de la tarde destacó la iniciativa del Grupo de Investigación Pedro Zulen, que presentó publicaciones recientes que pretenden recuperar el pensamiento de Augusto Salazar Bondy. Víctor Mazzi reeditó un lleno completo, esta vez con la presentación del libro Incas y filósofos, con gran acogida entre los asistentes.



El jueves 29 tuvo un cierre muy significativo con la presencia en la sesión plenaria del Dr. José Lora Cam, representando al Centro Cultural ALFIL, de Arequipa. Lora Cam, conocido filósofo regional de tendencia marxista, volcó su larga experiencia vital para recuperar, en claro contraste con la tendencia y el interés general de la asamblea, la hegemonía de posiciones racionalistas y cientificistas propias del marxismo, lo que motivó un intenso debate que se prolongó, con la intensidad que caracteriza al Dr. Lora Cam, mucho más allá de los límites horarios. Su argumentación, largamente sujeta a debate, planteó el tema general del tipo de argumentación que se considera razonable en los congresos profesionales. En cualquier caso, sin duda, hay que ver la parte positiva del debate. En filosofía, nunca nada está demás ni sobra y todo debate, por difícil y arduo que pudiera resultar, puede al final ser instructivo y enriquecedor, en este caso, respecto de la auto-representación que la comunidad académica tiene de su propia responsabilidad, tanto ante los problemas que desea abordar, como ante la legitimidad de qué es un argumento razonable y qué no lo es. El debate al respecto prosiguió en la ya institucionalizada tertulia de la noche, subrayando allí Carlos Mora, Claudio Chipana y Víctor Samuel Rivera, entre otros, la necesidad de precisar las fronteras de la filosofía y reafirmando la necesidad, que es histórica y social, de entrar en diálogo y afirmar la identidad de lo andino como medio de reflexión humana. La tertulia de esa noche desembocó en un documento histórico, la Declaración de Puno, en la cual sus adherentes expresan su punto de vista sobre la responsabilidad moral y los compromisos a largo plazo del pensar andino, peruano y latinoamericano.

La jornada de la mañana del viernes 30, en el auditorio principal, fue un ejemplo manifiesto de la seriedad y el valor de la filosofía académica para la compresión y elaboración social de los conflictos sociales y culturales, y estuvo a cargo del Dr. Fidel Tubino, conocido profesor de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Con herramientas tomadas de filósofos como Michel Foucault, entre otros consagrados de la tradición universal, Tubino acercó la filosofía a los problemas de la vida social concreta, en una argumentación seria, situada en su propia experiencia de diálogo intercultural con los pueblos originarios de la Amazonía peruana. Cerró la sesión con la elección por la Asamblea de la sede para el XVI Congreso Nacional de Filosofía, algo bastante agitada y, no cabe menos decir, disputada. Luego de un genuino debate académico que enaltece el esfuerzo de los organizadores del congreso, se resolvió que la sede del XVI Congreso Nacional de Filosofía, en elección según las normas establecidas, por mayoría de tres cuartos de los votos de la asamblea, recayera sobre la Universidad San Cristóbal de Huamanga.

La tarde del viernes 30, como suelen ser las paradojas de la vida del filósofo, fue a la vez fresca y agitada. Un ardiente sol de media tarde –ante el que nada se oculta-: un desafío para los nervios a la vez que un placer para la sutileza. Las polémicas suscitadas por el discurso de Lora Cam no cesaban en los corrillos de plazas y bares, en bancas, en cafeterías, en círculos asegurados de privacidad al interior de un auto, previendo que Lora Cam pudiera, transgrediendo las leyes inmutables de la naturaleza material, interrumpir allí desde la nada.  Poco antes del cierre, las tensiones se concentraron en la cafetería. Mientras Lucio Gutiérrez y Héctor Escarza concertaban los preparativos del programa de cierre, Fidel Tubino, Claudio Chipana, Carlos Mora, María Esther Llamoja, Víctor Samuel Rivera, el Padre Hermógenes Coral, Enrique Alvizuri y otros varios colegas de Trujillo, Amazonas y Puno continuaban filosofando en un congreso interminable; se sucedían el conflicto y su relación con la modernidad; la evaluación del multiculturalismo como política de Estado para administrar conflictos; temáticas ambientales, relacionadas al carácter instrumental de la filosofía hegemónica, en especial en sus categorías antropológicas y morales; recuperación de categorías ancestrales y religiosas para enfrentar el mundo de la tecnología, hostil tanto al hombre como a la naturaleza: las urgencias conceptuales para pensar el presente desde el mundo andino y el Perú. Vino entonces la versión inicial de este relato, escuchada con la sonrisa cómplice de la Asamblea entera. Como todas las narraciones, es un decir que retrae la memoria, acerca el recuerdo a la vez que omite y olvida, como Heidegger ha recordado es de la esencia de la verdad; olvidar para mejor recordar, dado como es el recuerdo, no otra cosa que la afirmación de un destino.

Alisa Delgado Tornés sorprendió después a muchos, al disertar en una sesión extraordinaria a las 4:30 de la tarde, que se había reservado de sorpresa. La profesora de Cuba confirmó el compromiso de su disertación inaugural. Escrito en este relato en nuestro propio lenguaje, hay que decir que la Dra. Delgado confirmó que el genuino discurso filosófico recoge, se encarga y cuida de lo mejor de aquello que nos llama, que el filósofo descubre en el Ser, esto es, en los acontecimientos históricos y sociales bajo cuyo péndulo es posible tanto la libertad del hombre como su integración en el todo más grande que lo abarca y bajo su sentido se instala. Un aplauso sordo y unánime sacudió el Ande, en nombre de la tierra y los derechos históricos de los pueblos, con los que el filósofo se halla ser pensamiento y profecía. Acto seguido una ceremonia grandiosa y unos detalles que sería imperdonable omitir

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