sábado, 11 de junio de 2011

El mundo como acto de interpretación



El mundo como acto de interpretación (Parte II de III)

LA INSCRIPCIÓN COMO CONDICIÓN DE POSIBILIDAD
DE TODO ACTO HERMENÉUTICO


Una lectura reconstructiva de la relación hecho-sentido a partir de la “Introducción al «Origen de la Geometría de Husserl» de Jacques Derrida”


Jimmy Hernández Marcelo
Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima

A partir de lo expuesto surge la interrogante sobre el despertar del sentido de la historia. ¿Acaso la historia no tiene sentido? Porque hablar de un despertar si la historia es lo que es, lo que ha llegado a nosotros. Pero como hemos mostrado, cuando se hace historia se cree que se tiene acceso directo al hecho sin pasar por la tradición que nos ha trasmitido y conservado el sentido del hecho. Lo que ha sucedido es que una miopía histórica ha hecho que se oculte el sentido e importe sólo los datos empíricos que se nos presentan sin tener en cuenta que éstos ya poseen una carga tradicional que ha hecho posible que lleguen hasta nosotros como tales. De este modo, se nos ha ocultado el sentido y se han hecho ficciones sobre la presencia de la pureza hecho ante nuestra conciencia sin tomar en cuenta los actos hermenéuticos que influyen en el proceso de reactivación del sentido del hecho.
Llegados a este punto, debemos hacer una tercera distinción. Esta se refiere a la distinción entre el ser del hecho y el aparecer del hecho. Y aquí surge una disputa entre la ontología de la facticidad y la fenomenología de la facticidad. ¿De quién depende el sentido del hecho? ¿El aparecer del ser es el ser en cuanto tal o es sólo un sentido del ser? Y si es sólo un sentido del ser ¿Dónde, pues queda el sentido del ser en cuanto tal? El sentido del ser en cuanto tal llega a nosotros gracias al aparecer del ser. Se pasa, entonces, de una fenomenología del hecho a una ontología del hecho. El modo como llegamos a saber cual es el ser del hecho es gracias al sentido del hecho que nos ha proporcionado la aparición del hecho. Según la descripción del sentido a través de los conceptos de sentido original originante y sentido original originado.

Si lo que afirmamos es correcto, el que recibe la presencia del hecho, al univerzalizar dicha experiencia del sentido, la eleva al nivel de la intersubjetividad comunitaria. Esta elevación al fuero de la comunidad es también un acto hermenéutico que da origen al sentido tal y lo conocemos a través de la tradición. Esta reactivación del sentido se da ad modum recipientis, y por eso se vuelve interpretativa (hermenéutica). Gracias a esto, en el nivel de la intersubjetividad, podemos identificar reactivación con interpretación. Y, sólo así, se constituye la conciencia de historicidad, y a partir de ella, toda historia como una consecuencia de un acto hermenéutico.

Trataremos, en la medida de lo posible, de hacer una descripción de todo el proceso que se desarrolla para que el sentido del hecho llegue hasta nosotros. En primer lugar, se produce el acto creador originario en el que se da la unidad indisoluble de hecho y sentido. Este acto produce el hecho y el sentido, pero en el interior del acto no hay distinción de hecho y de sentido, solo cuando el acto ha pasado y dejado su huella en el mundo podemos hacer la diferencia entre hecho y sentido. Pues lo que el acto originador produce es la inscripción en el mundo como hecho y como sentido del hecho.

A partir de las trazas dejadas por este acto, se presenta ante nosotros el hecho, que como dijimos, sólo aparece una sola vez. Se produce, entonces, la primera adquisición producto del encuentro con el hecho. Lo que se adquiere del hecho es su sentido, y de este modo el sentido realiza la entrada del sentido del hecho en la historia. Sin embargo, no basta para su realización como sentido. Hace falta que se desprenda de sus amarras que lo retienen en el suelo empírico de la historia misma. Parece irónico que para que el sentido entre en la historia deba desprenderse de sus marcas individuales que lo sujetan al suelo histórico. No obstante, sólo la subjetividad comunitaria puede producir el sistema histórico de la verdad y responder por él totalmente. Esta comunidad debe ser el lugar de todas las subjetividades egológicas actuales o posibles, pasadas, presentes o futuras, conocidas o desconocidas.

Continuará...

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