Mostrando entradas con la etiqueta Franco Volpi. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Franco Volpi. Mostrar todas las entradas

miércoles, 12 de diciembre de 2012

El Nihilismo (Parte IV)




El Nihilismo (Parte IV)
Resumen del libro "El Nihilismo" de Franco Volpi para uso de estudiantes



Capítulo X
El nihilismo europeo en la historia del ser: Heidegger y Nietzsche
Heidegger pone en claro la estructura ontoteológica de la metafísica –ilustrada también en el libro sobre Kant de 1929- y madura una conciencia cada vez más lúcida acerca del carácter todavía excesivamente metafísico de la “ontología fundamental” de Ser y Tiempo. Por consiguiente, cuanto más deja de lado los intentos de fundamentación perseguidos hasta entonces, tanto más, cambian los puntos de referencia escogidos en la historia de la filosofía occidental.  Cuando madura la idea de que la metafísica sólo puede ser superada librándola sí misma, sin querer ya cambiarle nada, Heidegger se vuelve entonces, sobre rodo, a las figuras del acabamiento de la metafísica, a saber: Nietzsche y los pensadores que representan una alternativa, sea premetafísica (los presocráticos) o bien postmetafísica (en cuanto a la muerte de Dios).

El problema de la negatividad llega así a ocupar una posición cada vez más importante en la reflexión de Heidegger. Para ponerlo en claro, se requeriría considerar los reiterado intentos que Heidegger emprende para pensar el ser en su sustraerse y rehusarse, y examinar la centralidad de las determinaciones Entzug y Verweigerung, que se hacen fundamentales en el intento por tematizar la estructura del ser.

Capítulo XI
Más allá de la línea del nihilismo: Jünger versus Heidegger
Objeto de la contienda entre Ernst Jünger y Martin Heidegger en la década de los 50 es la “línea” del nihilismo.  Ella indica el punto de inflexión al cual la edad contemporánea parece haber llegado, la divisoria de aguas que marca el advenimiento de la consunción de lo antigua, sin que aún se entrevea el surgir de lo nuevo, el mágico “meridiano cero”, pasado el cual no valen más los viejos instrumentos de navegación, y el espíritu, sometido a una aceleración tecnológica cada vez más veloz, se muestra desorientado.

Lo decisivo es entender dónde se encuentra la línea.  Para Jünger la línea no es el punto final, el término más allá del cual cesa el nihilismo.  Ella se sitúa más bien dentro del nihilismo mismo y le señala su punto medio. En ese contexto la metafísica es entendida no como una disciplina de la filosofía sino como “claro” del ser mismo, es decir, como el modo de abrirse y retirarse del ser en relación con el hombre, que ha caracterizado la historia occidental.  En el curso de las diversas épocas el hombre experimenta, una y otra vez, el ente que se le presenta delante de una determinada manera: como algo generado por la naturaleza o como artefacto, como creación divina, como realidad extensa, como objeto, como materia susceptible de experimentación y de investigación científica.  La metafísica es el modo fundamental de comprender el ser del ente propio del hombre occidental.  Lo que caracteriza el acaecer de la metafísica es el “presentarse” del ente de una cierta manera, con un cierto “ser”, al hombre que lo comprende.

Capítulo XII
Nihilismo, existencialismo, gnosis
No hay duda de que la obra de Heidegger proporciona una contribución fundamental para el análisis del nihilismo europeo. Ella trae a la luz, sin embargo, en sus resultados últimos una paradoja singular, que es al mismo tiempo la paradoja de una parte significativa del pensamiento contemporáneo. Se trata del hecho de que en ella parece tocarse y convivir dos extremo incompatibles: un nihilismo radical, por un lado, y el abandono a la visión inspirada, si no al misticismo, por el otro.

Para Sartre, la libertad consciente, el “para sí”, que expone al hombre a la inevitable incumbencia de un continuo proyectarse, no es una libertad abstracta, sino que está siempre caída en una situación, lanzada en una condición, inserta en el mundo de las cosas, del “en-si”, la existencia es conciencia y libertad que transciende al mundo, pero que no puede transcenderlo sino refiriéndose a él continuamente. Entonces, en cuanto la existencia es cuerpo, se vuelve cosa entre cosas, contingencia absurda entre contingencias.


El Nihilismo (Parte III)



El Nihilismo (Parte III)
Resumen del libro "El Nihilismo" de Franco Volpi para uso de estudiantes

Capítulo VII
Nihilismo y decadencia en Nietzsche
Advertido como problema capital, llega a ser el eje temático entorno del cual gira su última, extenuante búsqueda. Decisiva para la constitución del horizonte del pensamiento dentro del cual Nietzsche maduró su sensibilidad para el problema fue la lectura juvenil de Schopenhauer y de algunos exponentes de la escuela del pesimismo, en particular Eduard von Hartmann, Julius Bahnsen y Philipp Mainländer.

Nietzsche considera el pesimismo schopenhaueriano, y el desvelo en la Nada que alimenta, como una forma de “nihilismo pasivo”, es decir, como un debilitamiento del poder del espíritu.  La muerte de Dios, imagen que simboliza la venida a menos de los valores tradicionales, se convierte en hilo conductor para interpretar la historia occidental como decadencia y suministrar un diagnóstico crítico del presente. Desde el descubrimiento de Bourget y Dostoievsky en adelante, Nietzsche interpretará cada vez más netamente este proceso histórico en términos de “nihilismo”.  Nihilismo: falta la respuesta al “¿para qué?”; ¿qué significa nihilismo? Que los valores supremos se desvalorizaron. (Nietzsche, 1988: XII, 350).

Según Nietzsche, el proceso de desvalorización de los valores es el rasgo más profundo que caracteriza el desarrollo de la historia del pensamiento europeo, que es, por consiguiente, la historia de una decadencia: el acto originario de tal decadencia está ya presente en la fundación de la doctrina de los dos mundos en la obra de Sócrates y Platón, vale decir, en la postulación de un mundo ideal, trascendente, en sí, que en cuanto mundo verdadero está puesto por encima del mundo sensible, considerado, en cambio, como mundo aparente.
El nihilismo que se impone como un “estado psicológico” y que orienta el proceso de desvalorización y disolución de los supremos valores tradicionales es, sin embargo, un nihilismo incompleto.  En él se inicia la destrucción de los viejos valores, pero los nuevos que aparecen van a ocupar el mismo puesto de los precedentes, es decir, conservan un carácter suprasensible, ideal.  En el nihilismo incompleto la distinción entre mundo verdadero y mundo aparente no desaparece del todo, y se mantiene todavía operante una fe. Para derribar lo antiguo se debe todavía creer en algo, en un ideal; se tiene todavía una “necesidad de verdad”.  En la fenomenología que Nietzsche presenta, el nihilismo incompleto se manifiesta en diversos ámbitos y formas.

Capítulo VIII
Nihilismo, relativismo y desencantamiento en la “cultura de la crisis”

El desborde nihilista se dio, sobre todo, cuando las influencias del pensamiento nietzscheano confluyeron con los resultados relativistas del historicismo.  Esto ocurre, en particular, en el seno de la así llamada “filosofía de la vida” y en la serie de críticas de la civilización que ocurren en los primeros tiempos del novecientos.  Partiendo de la convicción de que existe un radical e insuprimible antagonismo entre lo dionisíaco y lo apolíneo, entre la vida y el espíritu, se dio expresión a una difusa desconfianza en las exigencias de síntesis de la razón y a un correspondiente apelación a la otra dimensión, la de la “vida”.  La vida, según se afirmaba, debía ser cultivada en su nivel originario, en sus caracteres propios, y no según las modalidades teóricas tradicionales que, objetivándola, la reificaban.

Capítulo IX
El nihilismo estético-literario
Thomas Mann reconocía que Nietzsche había visto con justeza lo que había indicado en la tensión entre lo dionisíaco y lo apolíneo, entre el instinto y la razón, entre la vida y el espíritu, la fuente de las enfermedades de la civilización.  Yendo más allá de Nietzsche, es decir, más allá del “trágico destino” que él había representado, se trataba de reconstruir la razón sobre nuevas bases y de conquista un nuevo y más profundo concepto de humanitas, capaz de satisfacer las exigencias a la vida por la cual Nietzsche había dado rienda suelta.

Ante la desorientación y el vacío causados por el nihilismo, Benn reacciona, siguiendo las huellas de Nietzsche, con la fuerza de la creatividad artística, con la metafísica de la expresión y de la forma. El arte es la actitud capaz de corresponder al impulso de la fuerza dionisíaca de la vida, expresar su perenne fluir y su ineludible perspectividad. Ello porque el arte produce la forma, esto es, el escorzo creativo que penetra la realidad del devenir mejor que cuanto pueda hacer el concepto metafísico de verdad.

sábado, 1 de diciembre de 2012

El Nihilismo (parte II)


El Nihilismo (parte II)
Resumen del librode Franco Volpi para uso de estudiantes
Alejandro Molina
Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima

Capítulo IV
El nihilismo en sentido social y político y su procedencia francesa
Este concepto se encuentra también en la obra de Franz von Baader, quien retoma el concepto de nihilismo de la cultura francesa, que significa, grosso modo, disolución de las “sagradas verdades” es decir, con la destrucción de los ordenamientos y de las reglas tradicionales en su función de principio de la cohesión social.  La causa de tal nihilismo es la individualizada en el ejercicio incontrolado de la racionalidad de la ciencia.  Nihilismo y oscurantismo, considerados respectivamente como consecuencia del uso muy libre o muy inhibido de la razón, son ambos severamente estigmatizados como síntomas de degeneración y disgregación de la vida religiosa, social y civil.
Por otro lado, en la cultura de la Revolución el apelativo de “nihilista” había sido usado para designar a la multitud de aquellos que no estaba “ni a favor ni en contra de la Revolución”.
Capítulo V
El nihilismo sin fundamentos de Max Stirner
Su obra capital El único y su propiedad es la expresión más rabiosa y corrosiva del radicalismo de izquierda, nacido como reacción al hegelianismo.  Propugnando las razones de una revuelta anárquico-libertaria llevada al extremo, Stirner se arroja contra toda tentativa de asignar a la vida del individuo un sentido que la trascienda y que pretenda representar sus exigencias, necesidades, derechos e incluso su imagen.  El nihilismo que se obtiene a partir de aquí no se basa sobre una afirmación filosófica de la nada, sino que es simplemente la negación y el rechazo de todo fundamento que trascienda la existencia originaria e irrepetible del individuo.
Capítulo VI
Nihilismo, anarquismo, populismo en el pensamiento ruso
Los teóricos del nihilismo ruso se empeñaron en una revuelta antirromántica y antimetafísica de los “hijos contra los padres”, rechazando la autoridad y el orden existentes y atacando especialmente los valores de la religión, de la metafísica y de la estética tradicionales, consideradas como “nulidad”, como ilusiones destinadas a disolverse.  El movimiento nihilista ruso fue, a menudo, más dogmático y rebelde que crítico y escéptico, convencido como estaba del imperativo de negar a toda costa, del deber proceder de cualquier manera, no importa si entre ruinas y añicos.  Renegaba, pues, del pasado, condenaba el presente, pero sin la capacidad de abrirse a una configuración concreta y positiva del futuro.  Lo que exaltaba era el sentido de la individualidad, la frialdad utilitaria, no cínica ni indiferente, pero radical y coherente, en el propugnar la revuelta de la inteligencia contra el poder y la cultura dominante.
El nihilismo se abre de par en par, en toda su amplitud y su profundidad, en la obra Dostoievsky, que da cuerpo a intuiciones y motivos filosóficos que anticipan las experiencias decisivas del pensamiento del Novecientos.




domingo, 4 de noviembre de 2012

El Nihilismo (parte I) Resumen del libro de Franco Volpi para uso de estudiantes de filosofía



El Nihilismo (parte I)
Resumen del libro de Franco Volpi para uso de estudiantes de filosofía
Franco Volpi: El Nihilismo, Biblos [Trad. Cristina I. del Rosso y Alejandro G. Vigo], Buenos Aires 2005.
Alejandro Molina
Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima




Capítulo I
“Itinerarium mentis in nihilum”
Hacia una historia del concepto y del problema

El nihilismo aparece entre el 700 y el 800 como fruto de las controversias que dieron origen al idealismo alemán, pero sólo es hacia la segunda mitad del s. XIX donde este llega a ser motivo de discusión filosófica.  El nihilismo se expresa rápidamente de diferentes maneras: la literatura, la música, la pintura, la poesía y la narrativa, y fundamentalmente se dirige a comunicar la experiencia de lo negativo, y asumir sus consecuencias.  Nietzsche define al nihilismo: «falta el fin, falta la respuesta al “¿para qué?”, ¿qué significa nihilismo? Que los valores supremos se desvalorizaron».  Por todo esto, el nihilismo será la desorientación que produce el fracaso de las referencias tradicionales; de los valores o ideas que representaban la respuesta al “¿Para qué?”.

Capítulo II
Tugeniev y su presunta paternidad

Turgeniev afirma haber acuñado el término nihilismo, al referirse a un personaje de una novela suya como “nihilista” debido a su negación de los valores y del orden social.  Dicho personaje, Yevgeny Bazarov, relata cómo no es sólo destruir lo viejo, sino ser un “nuevo héroe”, negando y pisoteando los valores y creencias tradicionales, sin preocuparse por la destrucción y el vacío que esto deje.  Dice Bazarov: « El nihilista es un hombre que no se inclina ante ninguna autoridad, que no da fe a ningún principio, cualquiera sea el respeto de que tal principio esté rodeado».  Esto refleja bien el espíritu de la sociedad rusa de ese momento, y el sentimiento que ya se percibía en toda Europa.

Capítulo III
Nihilismo, romanticismo, idealismo

El término aparece en el Gualterio de Hugo de San Víctor, en el cual se utiliza la palabra ‘nihilismo’ para denominar a los herejes que creían que la humanidad de Cristo era sólo un accidente.  Este es el ‘nihilismo’ de Pedro Lombardo, que ocasionó la condena del Papa Alejandro III en el año de 1177.  La forma “nihilismus” aparece por primera vez en 1733 en el título del tratado de Fridrich Lebrecht Goetz “De nonismo et nihilismo in theologia”, en el cual se define nihilismo como la convicción de que todo es nada. 

Este concepto ha venido evolucionando hasta nuestros tiempos modernos, en los cuales el hombre cree que ya no puede habitar en el “cosmos” antiguo y medieval, y busca desarraigarse de esa infinitud que lo inquieta.  El hombre buscará entonces proyectar su ser hacia lo desconocido, en lo que cree que todo le está permitido… En el s. XVII vimos nacer al idealismo, al cual se oponían el realismo y el dogmatismo, y donde el término “nihilismo” se empleaba para caracterizar la operación filosófica mediante la cual el idealismo intenta “anular” en la reflexión el objeto del sentido común, con el fin de mostrar cómo él, en verdad, no es otra cosa que el producto de una actividad invisible e inadvertida del sujeto.

Nihilismo significará entonces la destrucción filosófica de todo presupuesto, así como la destrucción también de las evidencias y certezas del sentido común como parte de la especulación idealista.  A los románticos se les designa como los “nihilistas poéticos”, puesto que ven sólo el arte y no la naturaleza, están embriagados en las experiencias de su ‘yo’.
Autores como Schelling o Hegel hacen también uso de este término para reivindicar la necesidad del nihilismo trascendental como procedimiento metódico de la filosofía.  Hegel, por su parte, critica un poco esta visión, y propone un nihilismo que lleve a la “muerte de Dios”, al “ateísmo”, buscando que así ya no haya ningún impedimento para que el espíritu se pueda considerar libre.

El nihilista aparece pues aquí como el “librepensador” que derrumba todo presupuesto, todo prejuicio, toda condición ya dada.  Es también quien demuele todo valor tradicional y que parece encaminarse hacia la más completa anarquía.

lunes, 6 de febrero de 2012

El nihilismo como nuestra única chance (Unas ideas de Vattimo)



El nihilismo como la única chance

Víctor Samuel Rivera
Ricardo Milla

Una de las características más saltantes de la interpretación que hace Vattimo de la hermenéutica es su vínculo con el nihilismo. Esta posición fue desarrollada en su libro El fin de la modernidad (1985). Por desgracia las anotaciones que hace Vattimo respecto al tema del nihilismo se reducen allí a unas escasas notas de referencias que podríamos considerar heteróclitas. En escasas ocho páginas Vattimo cita en un solo coro de coincidencia Dialéctica negativa de Theodor Adorno, el Tractatus Logicus-Philosophicus de Ludwig Wittgenstein, la filosofía analítica contemporánea, fuentes postmarxistas no precisadas, El ser y la nada de Jean Paul Sartre, El crepúsculo de los ídolos de Friedrich Nietzsche y las fuentes ya notadas antes de Gadamer y Heidegger. Con estas referencias vagas y de disímil origen parece ser bastante difícil precisar qué es lo que Vattimo quiere significar con la palabra “nihilismo”. Hay, sin embargo, algunas pistas tanto al principio como al final del pequeño ensayo que estamos citando. Vattimo emplea palabras enfáticas en torno a la idea de nihilismo. Sostiene en tono dramático que “el nihilismo es nuestra única chance”; llegando al final a afirmar que “el nihilismo se manifiesta como nuestra chance”. En esta segunda ocasión subraya el carácter dramático de la expresión nihilismo asociándola con la idea de la muerte y del rol que este concepto juega en la analítica existencial de Sein und Zeit. Así como la muerte es la posibilidad más propia del Dasein del mismo modo el nihilismo se interpreta como “nuestra” chance, esto es, nuestra posibilidad más propia.

Para comenzar, la expresión “nihilismo” es usada en El fin de la modernidad para referirse a una realidad histórico social que Vattimo expresa con el término heideggeriano Gestell. Define el Gestell como “la universal imposición y provocación del mundo técnico”. Si consideramos el nihilismo como una experiencia histórica que se define por su carácter universal (“global”), entonces podemos prescindir de la variopinta referencia bibliográfica de Vattimo, en la medida en que esos conceptos referenciales son menos claros que esta expresión Gestell. En este contexto el Gestell es una experiencia del mundo que es la misma o en la que tiene lugar la hermenéutica. La hermenéutica adquiere predominio como discurso filosófico precisamente porque es el lenguaje del Gestell, de esto podemos deducir que la hermenéutica es nihilista porque no tiene otra opción, porque está encerrada en el nihilismo, porque es el lenguaje en que el nihilismo se expresaría. Hay una doble aproximación a esta identidad entre nihilismo y hermenéutica. Por un lado, El fin de la modernidad es una referencia al estado social de la sociedad global altamente tecnologizada, con lo cual seguimos la línea de interpretar la hermenéutica en términos de acontecimientos sociales, que es un aspecto que Vattimo parece haber tomado de La condición posmoderna de J-F Lyotard. De otro, seguimos las sugerencias del sexto ensayo de la Ética de la interpretación que se titula “La crisis de la subjetividad. De Nietzsche a Heidegger”. En este último texto hay un autentico desarrollo de la noción de nihilismo en base al concepto de Gestell de Heidegger y está enmarcado como un fenómeno interno a la historia de la filosofía, algo que Vattimo llama comúnmente con el término Geschick, esto es, destino o envío histórico.

¿Por qué el nihilismo es “nuestra única chance”? En la versión sociológica sobre la hermenéutica y el nihilismo que ofrece El fin de la modernidad la argumentación central estriba en atribuir esa situación a “fracasos prácticos”; éstos se caracterizan por ser hechos factuales . Se trata pues de problemas prácticos y cuestiones factuales propias de un contexto global de cultura altamente tecnologizada. Vattimo sostiene que las agendas políticas significadas por las heteróclitas fuentes citadas por él han caducado porque en este contexto particular toda “normal ideal” ha perdido su “significación” . Para el lector interesado en temas relativos a Vattimo resulta sencillo reconocer en esto la caracterización de la posmodernidad en Lyotard como el fin de los metarrelatos. Vattimo, sin embargo, prefiere aludir a Nietzsche y sostiene que estos fracasos factuales deben ser denominados “nihilismo consumado” , esto es, la realización completa e ineludible de la pérdida del valor o de los valores, la pérdida del drama, de la tragedia en la vida humana. Esto sería consecuencia de las ventajas que el mundo altamente tecnologizado reportaría al hombre de la calle. Hay que entender pues que el nihilismo consumado encierra la misma idea que el fin de los metarrelatos de Lyotard.

Dejando de lado la deuda con Lyotard, Vattimo hace depender su interpretación del nihilismo de modo expreso de la herencia conjunta de Nietzsche y Heidegger. Este último punto lo desarrolla en el ensayo número seis de Ética de la interpretación. El nihilismo ha sido descrito por Nietzsche y por Heidegger como aquel proceso por el cual “del ser ya no queda casi nada” o como aquella situación por la cual “el hombre abandona el centro para dirigirse a la X” . Se trata en general del fenómeno de la pérdida del sentido en las sociedades modernas.

Resulta aquí conveniente señalar el estudio de Franco Volpi en torno al nihilismo. Volpi ha subrayado el carácter histórico de la noción de nihilismo y su contexto en la historia social y literaria del siglo XIX, al que perteneció Nietzsche, y que está vinculado con fenómenos sociales característicos como la democratización de los lenguajes sociales y el desarrollo tecnológico acelerado. Al parecer, siguiendo las sugerencias de Volpi, el nihilismo tendría un origen en lenguajes relacionados con el cosmopolitismo y la democracia como un fenómeno general de homogenización de las conductas y las valoraciones humanas; estaría relacionado por ello también con una pérdida con el sentido de la distinción. Volpi da partida de nacimiento en Nietzsche al tema del nihilismo en la obra del novelista y crítico francés Paul Bourget (1852-1935). En Bourget se relacionaría con una temática más general que la democratización como una decadencia, una decadencia que desemboca en una disolución de las distinciones so ciales. Bourget interpreta que esta disolución es un desafío para la conciencia de los artistas y el ideal social de originalidad que estos representan. Estas ideas generales pasan a Nietzsche y, por esta vía, llega a Heidegger. Franco Volpi ha desarrollado estas últimas ideas en un ensayo histórico sobre Heidegger como lector de Nietzsche. En gran medida el análisis de Volpi se centra en el ensayo de Heidegger “La frase de Nietszche ‘Dios ha muerto’” que, como se sabe, es uno de los ensayos más destacados del libro Holzwege. Es también uno de los preferidos de Vattimo.

Si las coordenadas que hemos seguido para establecer el vínculo entre Nietzsche y Heidegger son correctas, se desprende una consecuencia importante para nuestra reflexión y es que Vattimo habría heredado estos rasgos más generales acerca del nihilismo. Se los habría atribuido a la hermenéutica hasta en cierto sentido convertirlo en la interpretación de la hermenéutica. La hermenéutica no sería una forma de lenguaje sino la forma más propia del lenguaje del Gestell por lo tanto también del lenguaje propio de un mundo tecnológico democratizado. Este mundo estaría signado por el problema de la distintividad y la originalidad. Es el mundo donde lo nuevo, lo diverso, el cambio, se ha hecho ininterpretable, donde, por lo tanto, no hay lugar para que nada ocurra. En este mundo no podría haber nada nuevo. El nihilismo como la negación de los valores tiene un enganche con el concepto heideggeriano de Gestell. Sin ánimo de una mayor exhaustividad podemos señalar que la idea de que el nihilismo se relaciona con el Gestell procede del propio Heidegger. En tanto mensaje histórico, esta idea se integraría en el pensamiento de Vattimo en la metáfora de la hermenéutica como intercambio postal. En esta metáfora el nihilismo se convierte en el contenido de un mensaje que nos ha sido remitido por el destino. Ciertamente también esta metáfora podría ser remitida al propio Heidegger, quien sin embargo no la ha desarrollado. En la Carta sobre el humanismo Heidegger expresa la idea de que el nihilismo tiene su destino (Geschick) en la época tecnológica (Gestell) . La razón de ser del nihilismo, o cómo podríamos decir su objetivo, es darse a conocer en el mundo de la tecnología. Como Volpi señala, podemos dar por un hecho indiscutido un vínculo esencial entre nihilismo y mundo tecnológico.

Coalición Global

Visitantes

Colaboradores de La Coalición. Con diversidad de enfoques y posiciones

  • Carlos Pairetti - Universidad del Rosario
  • Daniel Mariano Leiro - Universidad de Buenos Aires
  • David Villena - UNMSM
  • Davide de Palma - Università di Bari
  • Dick Tonsmann - FTPCL y UNMSM
  • Eduardo Hernando Nieto - Pontificia Universidad Católica del Perú
  • Enmanuel Taub - Conicet/Argentina
  • Gianni Vattimo - Universidad de Turín
  • Gilles Guigues - Université de Provence
  • Hernán Borisonik - Sao Paulo
  • Ildefonso Murillo - Universidad Pontificia de Salamanca
  • Jack Watkins - University of Notre Dame
  • Jimmy Hernandez Marcelo - Facultad de Teologia Pontificia y Civil de Lima
  • Juan Villamón Pro - Universidad Ricardo Palma
  • Lucia Pinto - Universidad de Buenos Aires
  • Luis Fernando Fernández - Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín
  • Martín Santiváñez - Universidad de Navarra
  • Piero Venturelli - Bolonia
  • Raffaela Giovagnoli - Università di Roma Tor Vergata
  • Ramiro Pablo Álvarez - Córdoba, Argentina
  • Raúl Haro - Universidad de Lima
  • Santiago Zabala - Universidad de Columbia
  • Víctor Samuel Rivera - Universidad Nacional Federico Villareal
Powered By Blogger
Peru Blogs