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martes, 10 de diciembre de 2013

La hermenéutica en el Perú (Parte IV): Francisco Miroquesada

La hermenéutica en el Perú (Parte IV)
Algunos paradigmas hermenéuticos en el panorama 
filosófico peruano contemporáneo[1] 



 1.  ANTECEDENTES. HISTORIA ABREVIADA 
DE LA RECEPCIÓN DE LA HERMENÉUTICA EN EL PERÚ
(Parte III-IV: Francisco Miroquesada)

Francisco Arenas-Dolz
Universidad de Valencia
 
Et lux in tenebris lucet [2]
Jn 1,5

Francisco Miroquesada (1918–)

Filósofo de la lógica, polifacético, editorialista de prensa, presidente durante años de la Sociedad Peruana de Filosofía, se desempeñó como profesor en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y la Universidad de Lima. Hoy es director del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la Universidad Ricardo Palma. Ha sido ministro de Educación (1963–1964), pero renunció al cargo al ser censurado por el Parlamento, compuesto en su mayoría por la coalición de los partidos APRA y Unión Nacional Odríista. Francisco Miroquesada fue el ideólogo del partido reformista Acción Popular. Para Miroquesada es fundamental la concepción de un humanismo situacional, postulado no en nombre de ideas, sino del reconocimiento de la condición de hombre del otro. En su cargo, realizó varias innovaciones, entre las que destaca la creación de una oficina dedicada a atender a los padres de familia y a los profesores. Aplicó, por primera vez, métodos de educación bilingüe en el Perú y consiguió incorporar un alto porcentaje de población escolar primaria al sistema educativo, así como desarrollar la planificación científica del sistema educativo peruano. Fue después embajador del Perú en Francia y delegado ante la Asamblea General de la Unesco y asesor del consejo editorial del periódico El Comercio. Miroquesada es miembro fundador y presidente en varias ocasiones de la Sociedad Peruana de Filosofía y miembro de número de la Academia Peruana de la Lengua (1971); en la actualidad es profesor emérito de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y la Universidad de Lima. Como director del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la Universidad de Lima y del Instituto de Estudios e Investigaciones Filosóficas de la Universidad Cayetano Heredia, se ha distinguido por introducir la lógica y las corrientes epistemológicas contemporáneas en el Perú. Sus lecturas de Heidegger fueron asistemáticas y, en cualquier caso, no acusan recibo más allá de El ser y el tiempo.

Miroquesada es posiblemente el más importante filósofo peruano del siglo XX, y uno de los interlocutores de Augusto Salazar Bondy, de quien tratamos en nuestro post anterior. Orientaría las discusiones fenomenológicas con Salazar hacia la lógica matemática, que cultivaba, aunque dejaría antes un volumen único en su género sobre la fenomenología[3]. Miroquesada ha tenido por sus principales actividades la filosofía y el periodismo. Es autor de varios libros y ensayos en materia filosófica. Ha publicado libros sobre diversos temas, como la lógica matemática, filosofía de la cultura y filosofía del derecho. En un trabajo de 1953, con el título «Outline of my philosophical position», publicado en Southern Philosopher 2, 1953, 1–5, Miroquesada ha delineado su posición filosófica: lo que diferencia la filosofía del siglo XX de la filosofía anterior, es la importancia que en aquella ha alcanzado la lógica y la epistemología. Gracias a estas disciplinas, se puede decir que hoy existe un aspecto de la filosofía que es verdaderamente científico. No obstante, seguimos hablando de filosofía, porque las proposiciones resultantes conciernen a cuestiones de principio y porque la filosofía es, precisa, ante todo, la ciencia de los primeros principios.

En Apuntes para una teoría de la razón (1963), Miroquesada ha afrontado la primera tarea, en donde, expone que el sistema de evidencias tradicionales de la razón ha caducado parcialmente. Sin embargo, hacer esta constatación: cree que esto no lleva simplemente a rechazar la razón, sino a la comprobación de que hay un proceso de depuración de las evidencias racionales a través del rigor de la formalización. Por esto, es fundamental plantear el problema de la relación entre conocimiento y lenguaje. El paso de los lenguajes vernáculos a los formalizados atestigua que el hombre pasa de una visión del mundo subjetiva genéricamente a una visión objetiva y universal, esto es, racional. Según Miroquesada, las tareas filosóficamente más importantes del presente son en el plano de la teoría la elaboración de un nuevo concepto de la razón y en la práctica el análisis de la situación y el destino del hombre, destino que no es Dios para el autor que por entonces se autodenominaba “ateísta nostálgico”; posteriormente, ha virado a este respecto a una suerte de panteísmo.

En su artículo «Metateoría y razón» (1968), Miroquesada ha llevado esta investigación un paso más allá, al distinguir dentro de la razón dos vertientes: una algo rítmica o mecánica y otra poética o creadora, que encuentra soluciones aunque no existan algoritmos que conduzcan a ellas. En otro trabajo, Sobre el concepto de razón (1975), el autor ha sostenido que la reflexión sobre la multiplicidad de las lógicas –intuicionista, polivalente, de la probabilidad, modal, lógicas heterodoxas– nos muestra coincidencias que prueban la existencia de principios racionales comunes a estos sistemas. Tales principios revelan una estructura racional profunda. La razón es un sistema de principios universales y necesarios. La razón se expande históricamente manteniendo su unidad dentro de una diversidad. En Humanismo y Revolución (1969) busca exponer la manera sistemática y asequible la ideología humanista y mostrar las posibilidades de formalización del análisis ideológico utilizando ciertos métodos desarrollados por el pensamiento filosófico contemporáneo. La ideología humanista se apoya en el principio de la autotelia –la afirmación kantiana de que todo hombre es un fin en sí mismo–, del que se derivan otros más. La revolución consiste en el cambio de estructuras, su meta es la desaparición de la violencia. Según Miroquesada, el humanismo permite fundamentar la revolución mejor que la filosofía dialéctica, ya que ésta no admite una confrontación con los hechos ni es coherente con los resultados de las ciencias naturales y sociales. Además de estos planteamientos, Miroquesada ha realizado otros muy importantes en el campo de la Lógica, la Historia de las ideas y la Lingüística. En Problemas fundamentales de lógica jurídica (1956), sostiene que la lógica jurídica es una especie de lógica aplicada que se basa sobre lo que el autor denomina “paralelismo normativo–proposicional”. Según este principio a toda norma corresponde una proposición verdadera –aunque la inversa no sea cierta–, lo que posibilita una aplicación directa de la lógica proposicional a la derivación normativa.

En Despertar y proyecto del filosofar latinoamericano (1974) nuestro autor sostiene que en el filosofar latinoamericano hay cuatro generaciones: la generación de los patriarcas o fundadores, la generación de los forjadores, una generación técnica y otra que es la provisionalmente última. Miroquesada habla de filosofar y no de filosofía latinoamericana. Este estudio trata de esclarecer cómo la tercera generación de la filosofía latinoamericana se dividió en dos grupos: uno regionalista y otro universalista. Finalmente, en sus tres artículos contenidos en Siete temas de Lingüística teórica y aplicada (1976), Miroquesada se refiere a la teoría lingüística como una teoría explicativa, a la diferencia entre los lenguajes científicos y políticos y al problema de la comunicación y la solución que le da el lenguaje.

Miroquesada fue ideólogo del partido centrista-reformista Acción Popular, procuró delinear la doctrina de este partido en La ideología de Acción Popular (1964) y en Manual ideológico. En su opinión, los principios que dicho partido toma del pasado son la tradición planificadora del Perú, la acción popular y la justicia agraria. En este sentido, es fundamental para Miroquesada, la concepción de un humanismo situacional, postulado no en nombre de ideas, sino del reconocimiento de la condición del hombre del otro. Esto ha llevado a Miroquesada en los últimos años a renunciar a Acción Popular y a desarrollar libremente su idea del humanismo, a la que quisiera ver sustentado los planteamientos de una nueva izquierda.




[1] El conjunto del estudio del que forma parte este post se inserta en el Proyecto de Investigación Científica GV06/145, financiado por la Conselleria d’Empresa, Universitat i Ciència de la Generalitat Valenciana; y en el Proyecto de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico HUM2004–06633–CO2/FISO, financiado por el Ministerio de Educación y Ciencia y con Fondos FEDER de la Unión Europea.
[2] Divisa de la Pontificia Universidad Católica del Perú.
[3] Miroquesada, Francisco, Sentido del movimiento fenomenológico, Lima, Sociedad Peruana de Filosofía, 1941.

lunes, 18 de noviembre de 2013

La hermenéutica en el Perú (Parte III): Wagner de Reyna, Salazar Bondy

La hermenéutica en el Perú (Parte III)
ALGUNOS PARADIGMAS HERMENÉUTICOS EN EL PANORAMA FILOSÓFICO PERUANO CONTEMPORÁNEO 

Francisco Arenas-Dolz
Universidad de Valencia

Et lux in tenebris lucet
Jn 1,5


1. ANTECEDENTES. HISTORIA ABREVIADA DE LA RECEPCIÓN DE LA HERMENÉUTICA EN EL PERÚ (PARTE II-IV:
ALBERTO WAGNER DE REYNA, AUGUSTO SALAZAR BONDY)

Alberto Wagner de Reyna (1915–2006)

A pesar de haberse dedicado más a la actividad diplomática que a la docencia, Alberto Wagner de Reyna (1915–2006) no es sólo un escritor prolífico, sino un hito de la recepción de Heidegger en el Perú. Es Alberto Wagner de Reyna quien lleva la lectura de Heidegger a Lima, después de haber estudiado en Friburgo con Heidegger. Por ello, hay que considerarlo como un gran divulgador de Heidegger en Perú. Antes Wagner de Reyna había estudiado en Berlín con Nicolai Hartmann. Al regresar al Perú obtuvo el grado de doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica del Perú en 1937 con una tesis sobre Heidegger, que se difundió en América Latina en forma de libro impreso en Argentina con el título La ontología fundamental de Heidegger. El libro se imprimió en Buenos Aires en 1939. En general, el pensamiento de Wagner de Reyna está muy ligado al primer Heidegger, el de 1927, cuya bibliografía era casi la única disponible hasta inicios de la década de los ochenta.

Los estudios y publicaciones del Heidegger posterior a 1927, que sólo tuvieron lugar después de su muerte (1976), cambiaron definitivamente el panorama histórico sobre él y, por tanto, caducaron la obra divulgatoria de Wagner, que hoy está olvidada, pese a contar con decenas de ensayos y varios libros . Además, el carácter extremadamente conservador de su interpretación de Heidegger lo alejó del público universitario local, influenciado desde fines de la Segunda Guerra Mundial por el humanismo marxista, la Escuela de Frankfurt y luego –sobre todo entre los católicos– por la atmósfera intelectual de la teología de la liberación. Así, los trabajos de Wagner no serían continuados, y aunque hubo alumnos de la Pontificia Universidad Católica del Perú que viajaron a Alemania, Bélgica o Francia para sus estudios de posgrado en filosofía, los resultados en términos académicos son escasos. Si bien el pensamiento de Heidegger había ingresado ya en la Pontificia Universidad Católica del Perú desde que Wagner de Reyna publicara su tesis a finales de los años treinta, y si bien la fenomenología comienza su trayectoria a inicios de los años cincuenta, no hay en el Perú una recepción de la hermenéutica.

Wagner de Reyna publicó artículos muy notorios en el ámbito hispanoamericano hasta bastante avanzado el siglo XX . Algunos de ellos eran referencia obligada para los estudiantes latinoamericanos interesados en Husserl, Heidegger, Jaspers y Sartre y la escolástica de su tiempo. Los estudios sobre existencialismo no son la prioridad de la obra de Wagner de Reyna, sino una agenda de recuperación del pensamiento clásico, por intermediación del cristianismo medieval, así como una reescritura del pensamiento filosófico del Perú en una historia completa, tarea que, finalmente, llevaría a cabo Augusto Salazar Bondy en trabajos impresos en 1962 y 1965.


Augusto Salazar Bondy  (1925–1974)

Estudió Filosofía en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos con los profesores Luis Felipe Alarco, Carlos Cueto Fernandini, Francisco Miroquesada, Walter Peñaloza, Manuel Argüelles y Mariano Iberico. Posteriormente estudió en el Colegio de México, donde asistió al seminario de historia del pensamiento hispanoamericano de José Gaos, próximo a la fenomenología, y también en la Universidad Nacional Autónoma de México, donde estudió con Leopoldo Zea. Prepara en México su tesis de Bachillerato sobre El saber, la naturaleza y Dios en el pensamiento de Hipólito Unanue. En México publicará La filosofía peruana del positivismo al bergsonismo, La filosofía contemporánea del Perú y La filosofía de Alejandro Deustua. De México se traslada a Francia para estudiar en la Escuela Normal Superior de París con Jean Wahl y Jean Hyppolite. En la Sorbona asiste al seminario de Gaston Bachelard. Se interesa en las ideas de Merleau–Ponty, Heidegger, Sartre y Camus. En 1952 Viaja por Italia, Suecia, Noruega y Dinamarca y asiste a clases en la Universidad de Munich. Finalmente, recibe el grado de doctor en filosofía con la tesis Ensayo sobre la distinción entre el ser irreal y el ser real, en la que recoge y reelabora las investigaciones de Husserl, Hartmann y Sartre. Este trabajo constituye un hito en el pensamiento peruano, hasta entonces aún sumido en la herencia del siglo XIX, en particular las filosofía de Wundt, Ribot y los sociólogos y psicólogos sociales franceses, que se interpretaban en la tradición peruana subrayando, bien su aspecto más positivista, bien su aspecto más voluntarista. Por estas razones, Salazar se convierte en uno de los más notables pensadores del Perú contemporáneo. Su obra y su vida muestran su permanente preocupación por construir un pensamiento auténtico, nutrido de la propia realidad peruana. A él le corresponde, entre otros, el mérito de haber renovado la reflexión filosófica peruana. Su sólida formación filosófica lo convirtió en uno de los más auténticos exponentes de las nuevas corrientes del pensamiento latinoamericano.

A Salazar se debe el impulso de la fenomenología y el existencialismo en el contexto peruano Por una parte, la recepción inicial de la fenomenología en el Perú, alrededor de la década de 1950, que está fuertemente marcada por las Ideas de Edmund Husserl, y los debates se centran en cuestiones de epistemología pura, abrió para esta disciplina un espacio de debate en la entonces recientemente fundada Sociedad Peruana de Filosofía (1941), que dio lugar a obras de ese tono en Wagner de Reyna  y Francisco Miroquesada (1918). Cobró tanta importancia que la fenomenología ha llegado a consagrarse prácticamente como la filosofía oficial de la Pontificia Universidad Católica del Perú, que le concede especial énfasis en su revista Areté. Es posiblemente la única área en que realmente destaca como producción filosófica esta universidad privada, que hasta bien entrados los años noventa fue un bastión del escolasticismo con autores menores como Jorge del Busto o Mario Alzamora Valdez. Sin embargo, la recepción de Heidegger hasta entonces allí fue casi nula, por las razones que ya he expuesto. Wagner, que era católico devoto, no menos que sus discípulos, no sólo escribió sobre Heidegger, sino que lo hizo también –y más– sobre San Agustín, Santo Tomás, Aristóteles y la neoescolástica. Por otra parte, en calidad de “existencialista” Sartre ingresa al Perú, traído por Salazar, donde goza aún de buena salud, pues la Universidad Nacional Mayor de San Marcos lo incluye aún en sus curricula.

La contribución filosófica más relevante de Salazar Bondy se da en el ámbito de la ética y la axiología. Fue uno de los ideólogos y gestores de la reforma educativa peruana, durante el gobierno militar de Velasco Alvarado. Para impulsar la reforma educativa, Salazar partía de la constatación que la educación ha estado orientada hasta ese momento a mantener el orden de cosas. Salazar contribuye al desarrollo de una actitud crítica, reivindicando una educación que contribuyera a descubrir la identidad nacional. La mayor parte de las obras de Salazar están dedicadas al análisis y discusión de la realidad peruana y de los procesos de dominación prevalecientes en el mundo contemporáneo. Salazar resalta que al convivir en un mismo espacio político, los diverso grupos que integran la sociedad peruana, desintegrada e inorgánica,  inevitablemente actúan unos sobre otros, se influyen unos a otros, sin que de esa red de influencias haya podido salir, sin embargo, un marco de referencia común. Ante esta situación, Salazar defiende una doctrina social humanista. En este sentido se le puede considerar un precursor de la filosofía de la liberación en el Perú. Fue un luchador tenaz en la defensa de sus ideas, plasmadas en sus ensayos y artículos periodísticos. Entre sus libros más significativos se pueden mencionar En torno a la educación, ¿Existe una filosofía en nuestra América, Bartolomé o de la liberación, Historia de las ideas en el Perú contemporáneo, La educación del hombre nuevo, Entre Escila y Caribdis, entre otras.

sábado, 26 de octubre de 2013

La hermenéutica en el Perú (Parte II)

La hermenéutica en el Perú (Parte II)
Algunos paradigmas hermenéuticos
 en el panorama filosófico 
 peruano contemporáneo 
1. Historia abreviada de la recepción de la hermenéutica en el Perú (Parte I-III: Deustua, Iberico, Russo) 

Francisco Arenas—Dolz
Universidad de Valencia
 Et lux in tenebris lucet Jn 1,5

Alejandro Deustua 

Este profesor sanmarquino fue director del movimiento filosófico peruano durante las tres primeras décadas del siglo XX. Conservador espiritualista de la escuela de Rudolf Eucken, fue catedrático de filosofía, literatura general y estética en la Universidad de San Marcos de Lima. Con él se introdujeron autores de la tradición alemana, francesa e italiana, Widelband y Dilthey, Bergson y Croce, en época bastante temprana, junto a Georg Simmel. La importancia de Deustua en este estudio radica en que él fue el primero en encabezar la reacción contra el positivismo que imperaba en la enseñanza universitaria peruana hacia fines del siglo XIX y lo que en el Perú se denomina “la Generación del 900”. En este sentido, encabeza en Perú la polémica sobre el estatuto epistemológico de las ciencias del espíritu, adelantándose medio siglo a la comprensión que de este asunto nos ofrece Hans-Georg Gadamer en Verdad y Método.

El pensamiento de Deustua supone no sólo una crítica al intelectualismo y al positivismo, posiciones filosóficas dominantes en su tiempo, sino también una oposición a la ideología política, sustentada por la mayoría de los positivistas peruanos. Para Deustua el esfuerzo educativo del Estado debe orientarse a la construcción de una nueva clase dirigente educada y pensante. Esto pasa, según él, por la recuperación de una educación universitaria de calidad, pues ella es la base y el principio de toda educación nacional, orientada a formar una verdadera clase dirigente peruana. Deustua ejerció notable influencia en la filosofía peruana de la primera mitad del siglo XX e introdujo en los círculos cultos peruanos el neoidealismo europeo de principios de siglo. Esta orientación, completamente nueva en aquellos momentos, se encuentra plasmada en sus libros de estética. Entre sus obras destacan: El problema de la educación, Informe sobre la enseñanza, Apuntes sobre enseñanza secundaria, El problema universitario, La teoría de los valores y Cultura política. Fue galardonado con las condecoraciones de Isabel La Católica en el grado de Comendador, en España, y con el Premio Roma, otorgado por la Real Academia de Italia (1939).

Mariano Iberico (1893–1974)
En continuidad con la labor intelectual de Deustua se encuentra asociada otra figura, la de Mariano Iberico Rodríguez, el más grande esteta que haya tenido el Perú, autor de La Aparición (La Aparición, ensayo sobre el ser y el aparecer, Lima, Santa María, 1950), su obra maestra, amén de decenas de libros y artículos, entre los cuales resalta su temprana colección de ensayos El nuevo absoluto (El nuevo absoluto, Lima, Minerva, 1926). Con él se introduce definitivamente la filosofía de Bergson en la academia. Fue sin duda un autor original e incomprendido, metafórico de estilo y de una religiosidad de corte ontológico.


José Antonio Russo (1917–1997)
José Antonio Russo Delgado, se formó en la Pontificia Universidad Católica del Perú y luego en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde obtuvo su doctorado en filosofía en 1948; después pasó a la Universidad Nacional Autónoma de México, donde tuvo oportunidad no sólo de graduarse como abogado, sino también de asistir a las clases de José Gaos. Fue profesor de Psicología General, Metafísica, Ontología, Griego, Filosofía Antigua y Filosofía Moderna. Alejado del Perú por razones políticas, fue profesor en la Universidad San Carlos de Guatemala y traductor oficial en la sede de las Naciones Unidas (Nueva York, 1953–1956) hasta que se reincorporó, en 1956, a la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde ocupó cargos importantes e impartió docencia de manera ininterrumpida a lo largo de más de treinta años, hasta su jubilación. Su producción intelectual está dedicada a pensadores como Nietzsche, Heidegger, Krishnamurti y especialmente al estudio de los presocráticos, que lo consagraron como el mayor helenista de la filosofía peruana y latinoamericana del siglo XX. Políglota, erudito, profundo conocedor de la filosofía occidental, así como del pensamiento oriental, pilares sobre los que desarrolló su sentido crítico y gran vocación universalista, antes que un sistema teórico. Como filósofo se preocupó por el ser y por la autenticidad del ser, que expresó de forma radical en sus obras y en su vida.



[1] El conjunto del estudio del que forma parte este post se inserta en el Proyecto de Investigación Científica GV06/145, financiado por la Conselleria d’Empresa, Universitat i Ciència de la Generalitat Valenciana; y en el Proyecto de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico HUM2004–06633–CO2/FISO, financiado por el Ministerio de Educación y Ciencia y con Fondos FEDER de la Unión Europea.
[2] Divisa de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

domingo, 7 de agosto de 2011

Nihilismo y hermenéutica "de izquierdas"

Víctor Samuel Rivera
Miembro de la Sociedad Peruana de Filosofía

Tomado de DasHumanKapital, entrevista de Davide de Palma a Víctor Samuel Rivera del 26 de julio de 2011

Davide de Palma: profesor, usted dice que cree en la hermenéutica crítica y analógica. ¿Puede explicar en qué consiste?

Nihilismo y hermenéutica "de izquierdas"
Víctor Samuel Rivera: La hermenéutica es, ante todo, un lenguaje filosófico, es una manera de acercarse a la realidad. El público amplio requiere saber que la hermenéutica es un lenguaje que se ha desprendido de la concepción que Martin Heidegger tenía de la filosofía. Es una evolución, un desarrollo que tiene su origen en la fenomenología, que es el punto de partida de Heidegger. En este sentido, otorga como medio de reflexión un valor muy importante a la experiencia humana, y en especial a la experiencia histórica. No es mera historia, sino la historia como búsqueda de sentido en un horizonte comprometido con la condición finita del ser humano, que es el que tiene la historia como una experiencia. Yo me he acercado a Heidegger desde este ángulo: la hermenéutica como un lenguaje que permite ver el mundo, en especial el mundo histórico, de una cierta manera filosófica. En la historia se da que las cosas cambian; la hermenéutica es el lenguaje cuyo sentido es la comprensión de esos cambios como algo que podemos llamar “acontecimientos primeros”, es decir, fundantes, que fundan y dan origen en un sentido metafísico.

En principio, la hermenéutica se define con el programa de Hans-Georg Gadamer en Verdad y Método [Wahrheit und Methode, 1960], que parece sugerir un retorno a ciertos planteamientos generales del pensamiento filosófico occidental. Es así como ha tenido su desarrollo una rama de algo que los interesados en estos temas llamamos “las derechas” en hermenéutica, que representan Jean Grondin o Ramón Rodríguez, en España. La dimensión histórica del pensamiento en la que Heidegger había enfatizado adquiere en esta hermenéutica “de derechas” un extraño horizonte de eternidad; en esto prolonga uno de los más lamentables lastres de la fenomenología, que es situar el lenguaje filosófico en un rango análogo al de una ciencia natural, una especie de “ciencia natural” de la naturaleza humana. Esta hermenéutica sirve de propedéutica para una metafísica. Pero no es la hermenéutica que a mí me interesa. Por ello secundo el programa alternativo, la hermenéutica “de izquierdas”, encabezada por Gianni Vattimo, que tiene una versión que él denomina “nihilista” de la hermenéutica. Por oposición a la versión anterior, la hermenéutica de Vattimo insiste y exagera la dimensión histórica del pensamiento filosófico, que adquiere su “fondo” –por decirlo de alguna manera- en la concepción metafísica de la era, del evo histórico en que la hermenéutica misma se encuentra situada. Su horizonte es el fin de la metafísica. Ese “fin” es un diagnóstico histórico-social, no es un postulado ni una utopía. Es una constatación fáctica de la experiencia humana. En este específico sentido, el “nihilismo” de la hermenéutica llamada “nihilista” no es una aspiración o un ideal moral, sino el reconocimiento de los efectos de una etapa de la historia humana occidental. Estos efectos, a mi juicio, son catastróficos. En esto, adopto la versión apocalíptica del nihilismo y esto mismo ha sido mi puerta de acceso a la teología política.



En hermenéutica los interesados en ella hacemos de facto una sociedad académica, unos ciertos lazos de solidaridad. Esta solidaridad no es ideológica ni política –a pesar de la opinión de varios de mis más caros amigos-, sino que es lo que Teresa Oñate llama una phylía, una amistad en algo común, algo común que es tan difuso como rico, que es el lenguaje hermenéutico. Dentro de la hermenéutica “de izquierdas”, un sector se hace llamar “crítico”, cual es el caso de Jesús Connill Sancho y Francisco Arenas-Dolz. Toman “crítico” en sentido kantiano; corrigen de alguna manera los ingredientes “nihilistas” con una dosis de racionalismo. En México Mauricio Beuchot ha desarrollado una tendencia autónoma de la filosofía hermenéutica que él denomina “analógica”. En gran medida recupera el camino de la hermenéutica como una filosofía del lenguaje, dentro de lo cual ha reivindicado la analogía como forma de pensamiento, lo cual es en sí mismo un proyecto altamente imaginativo y fructífero. Yo personalmente no cultivo el camino de Beuchot, conozco poco de su abundantísima obra escrita y soy extremadamente escéptico en lo que respecta a todo parentesco entre la hermenéutica filosófica y el kantismo. Es conocido que Wahrheit und Methode fue impreso en polémica contra la versión liberal de la Ilustración y no veo nada, ni en Heidegger ni en Vattimo que pueda permitir un acercamiento holgado entre el lenguaje de la hermenéutica y los presupuestos absolutistas del criticismo. Digo sin embargo que me asocio a la “hermenéutica crítica y analógica”; eso se debe a que me sitúo en la vertiente “de izquierdas” de la hermenéutica en general. Por cierto: eso no significa que considere que la distinción entre izquierda y derecha tenga mucha relevancia en sí misma para mí. Yo leo a Joseph de Maistre y lo encuentro muy interesante.

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