jueves, 13 de diciembre de 2012

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El Nihilismo (parte V/ final)



El Nihilismo (parte V)
Resumen del libro "El Nihilismo" de Franco Volpi para uso de estudiantes

Alejandro Molina

Capítulo XIV
Nihilismo, posthistorie, fin de la historia
Nietzsche ha previsto el resultado al que arriba la moderna comprensión científica de la historia. Prisionero de la mentalidad historicista, el hombre vaga como un turista ocioso en el jardín de la historia, pasando revista a todas las bellezas y las curiosidades que éste ofrece a la vista, pero se vuelve él mismo incapaz de acción histórica: se comporta como un observador destacado, indiferente a la tradición y la utopía, en conformidad con aquel tout comprendre que es, al mismo tiempo, un tout pardonner, y que lo priva de la fuerza de decidir, en decir, de actuar.
Relativismo y escepticismo, pesimismo y nihilismo, son momentos del camino que lleva hacia el agotamiento de la historia, entendida como decurso lineal y progresivo de los destinos magníficos.  Para confirmar este proceso hacen su aparición reflexiones y convicciones crepusculares que incrementan la sensación de que se ha llegado a un estado final irreversible. Se teoriza expresamente sobre la idea de un “fin de la historia” y de una posthistoire.  ¿Qué se entiende por posthistoire? Depende de la idea de historia que se pretende haber dejado atrás.  En el debate actual la expresión ha sido introducida y usada en función de un diagnóstico crítico del presente: se quiere indicar la salida de la historia entendida como progreso lineal y la entrada en una dimensión donde eso que era historia –evolución, desarrollo, progreso según el curso e imparable e irreversible del tiempo- ha sido puesto fuera de juego por el estancamiento al que los sucesos históricos han llegado.
Capítulo XV
Técnica y nihilismo
Juntamente con la difusa conciencia de que la técnica se ha convertido en uno de los elementos dominantes de nuestra época, en el factor principal de globalización, ha emergido también la preocupación en torno de su verdadera naturaleza, su desarrollo y la posibilidad de controlar su dinámica.  En el ámbito filosófico se ha conformado alrededor de ella un campo de reflexión bien definido: la filosofía de la técnica.
La asociación entre la ciencia y el progreso humano ya no resulta tan evidente e inmediata como antes.  Se percibe que la tecnociencia esconde peligros, puesto que se está haciendo cada vez más manipuladora y va a afectar el esencialismo y el sustancialismo de la visión humanístico-cristiana tradicional del hombre.
La tecnociencia está transformando profundamente al hombre, en ausencia de una guía responsable y eficaz.  El hombre es más que nunca un animal precario.  Pero si su precariedad y su carácter único reclaman una especial vigilancia a fin de preservarlo, se plantea la pregunta. ¿a qué puede atenerse todavía el espíritu, hoy angustiado y desorientado?
Capítulo XVI
El nihilismo en Italia
Vattimo ha elegido la conciencia nihilista, así entendida como horizonte de su pensamiento, y no ha dudado en proclamarse apologista del nihilismo.  En tal programa, recibiendo a su manera la crítica y la superación de la metafísica teorizada por Nietzsche y Heidegger, Vattimo ha afirmado la exigencia de renunciar a las categorías fuertes de la tradición filosófica occidental y ha esbozado una “ontología débil” que pretende reconocer y aceptar el devenir en su facticidad, sin adjudicarle un sentido que lo trascienda y sin imponerle formas, categorías o esquemas interpretativos fuertes, que terminarían inevitablemente por inhibir el fluir.  En contra de ella, Vattimo propugna una actitud filosófica que no elimine ni intente topemente reconducir a la unidad la fragmentación de lo real, la irreducible diversidad de los juegos lingüísticos y las formas del saber, ni tampoco padecer todo esto como una circunstancia inevitable, sino que lo acepte como característica esencial y positiva del mundo contemporáneo.
       Capítulo XVII
¿Más allá del nihilismo?
El nihilismo significa mucho más que una corriente de pensamiento contemporáneo; su fantasma merodea doquier y se ha impregnado en la cultura occidental en todas sus manifestaciones, tanto la filosofía como la literatura, el arte, la política, y muchos más ámbitos que hacen parte del entorno natural de la persona humana.
La palabra “nihilismo” no pertenece ya a las élites académicas, sino que es manifestación de un malestar habitual en la cultura, causado por la racionalización de todo, y con ello la fragmentación y desencanto de nuestra imagen del mundo, lo que ha contribuido al olvido de los valores últimos, la corrosión de las creencias y la difusión del relativismo y el escepticismo.  Ni la música, ni el arte, ni la religión, ni la política ni la moral parecen dar respuesta a esta crisis.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

El Nihilismo (Parte IV)




El Nihilismo (Parte IV)
Resumen del libro "El Nihilismo" de Franco Volpi para uso de estudiantes



Capítulo X
El nihilismo europeo en la historia del ser: Heidegger y Nietzsche
Heidegger pone en claro la estructura ontoteológica de la metafísica –ilustrada también en el libro sobre Kant de 1929- y madura una conciencia cada vez más lúcida acerca del carácter todavía excesivamente metafísico de la “ontología fundamental” de Ser y Tiempo. Por consiguiente, cuanto más deja de lado los intentos de fundamentación perseguidos hasta entonces, tanto más, cambian los puntos de referencia escogidos en la historia de la filosofía occidental.  Cuando madura la idea de que la metafísica sólo puede ser superada librándola sí misma, sin querer ya cambiarle nada, Heidegger se vuelve entonces, sobre rodo, a las figuras del acabamiento de la metafísica, a saber: Nietzsche y los pensadores que representan una alternativa, sea premetafísica (los presocráticos) o bien postmetafísica (en cuanto a la muerte de Dios).

El problema de la negatividad llega así a ocupar una posición cada vez más importante en la reflexión de Heidegger. Para ponerlo en claro, se requeriría considerar los reiterado intentos que Heidegger emprende para pensar el ser en su sustraerse y rehusarse, y examinar la centralidad de las determinaciones Entzug y Verweigerung, que se hacen fundamentales en el intento por tematizar la estructura del ser.

Capítulo XI
Más allá de la línea del nihilismo: Jünger versus Heidegger
Objeto de la contienda entre Ernst Jünger y Martin Heidegger en la década de los 50 es la “línea” del nihilismo.  Ella indica el punto de inflexión al cual la edad contemporánea parece haber llegado, la divisoria de aguas que marca el advenimiento de la consunción de lo antigua, sin que aún se entrevea el surgir de lo nuevo, el mágico “meridiano cero”, pasado el cual no valen más los viejos instrumentos de navegación, y el espíritu, sometido a una aceleración tecnológica cada vez más veloz, se muestra desorientado.

Lo decisivo es entender dónde se encuentra la línea.  Para Jünger la línea no es el punto final, el término más allá del cual cesa el nihilismo.  Ella se sitúa más bien dentro del nihilismo mismo y le señala su punto medio. En ese contexto la metafísica es entendida no como una disciplina de la filosofía sino como “claro” del ser mismo, es decir, como el modo de abrirse y retirarse del ser en relación con el hombre, que ha caracterizado la historia occidental.  En el curso de las diversas épocas el hombre experimenta, una y otra vez, el ente que se le presenta delante de una determinada manera: como algo generado por la naturaleza o como artefacto, como creación divina, como realidad extensa, como objeto, como materia susceptible de experimentación y de investigación científica.  La metafísica es el modo fundamental de comprender el ser del ente propio del hombre occidental.  Lo que caracteriza el acaecer de la metafísica es el “presentarse” del ente de una cierta manera, con un cierto “ser”, al hombre que lo comprende.

Capítulo XII
Nihilismo, existencialismo, gnosis
No hay duda de que la obra de Heidegger proporciona una contribución fundamental para el análisis del nihilismo europeo. Ella trae a la luz, sin embargo, en sus resultados últimos una paradoja singular, que es al mismo tiempo la paradoja de una parte significativa del pensamiento contemporáneo. Se trata del hecho de que en ella parece tocarse y convivir dos extremo incompatibles: un nihilismo radical, por un lado, y el abandono a la visión inspirada, si no al misticismo, por el otro.

Para Sartre, la libertad consciente, el “para sí”, que expone al hombre a la inevitable incumbencia de un continuo proyectarse, no es una libertad abstracta, sino que está siempre caída en una situación, lanzada en una condición, inserta en el mundo de las cosas, del “en-si”, la existencia es conciencia y libertad que transciende al mundo, pero que no puede transcenderlo sino refiriéndose a él continuamente. Entonces, en cuanto la existencia es cuerpo, se vuelve cosa entre cosas, contingencia absurda entre contingencias.


El Nihilismo (Parte III)



El Nihilismo (Parte III)
Resumen del libro "El Nihilismo" de Franco Volpi para uso de estudiantes

Capítulo VII
Nihilismo y decadencia en Nietzsche
Advertido como problema capital, llega a ser el eje temático entorno del cual gira su última, extenuante búsqueda. Decisiva para la constitución del horizonte del pensamiento dentro del cual Nietzsche maduró su sensibilidad para el problema fue la lectura juvenil de Schopenhauer y de algunos exponentes de la escuela del pesimismo, en particular Eduard von Hartmann, Julius Bahnsen y Philipp Mainländer.

Nietzsche considera el pesimismo schopenhaueriano, y el desvelo en la Nada que alimenta, como una forma de “nihilismo pasivo”, es decir, como un debilitamiento del poder del espíritu.  La muerte de Dios, imagen que simboliza la venida a menos de los valores tradicionales, se convierte en hilo conductor para interpretar la historia occidental como decadencia y suministrar un diagnóstico crítico del presente. Desde el descubrimiento de Bourget y Dostoievsky en adelante, Nietzsche interpretará cada vez más netamente este proceso histórico en términos de “nihilismo”.  Nihilismo: falta la respuesta al “¿para qué?”; ¿qué significa nihilismo? Que los valores supremos se desvalorizaron. (Nietzsche, 1988: XII, 350).

Según Nietzsche, el proceso de desvalorización de los valores es el rasgo más profundo que caracteriza el desarrollo de la historia del pensamiento europeo, que es, por consiguiente, la historia de una decadencia: el acto originario de tal decadencia está ya presente en la fundación de la doctrina de los dos mundos en la obra de Sócrates y Platón, vale decir, en la postulación de un mundo ideal, trascendente, en sí, que en cuanto mundo verdadero está puesto por encima del mundo sensible, considerado, en cambio, como mundo aparente.
El nihilismo que se impone como un “estado psicológico” y que orienta el proceso de desvalorización y disolución de los supremos valores tradicionales es, sin embargo, un nihilismo incompleto.  En él se inicia la destrucción de los viejos valores, pero los nuevos que aparecen van a ocupar el mismo puesto de los precedentes, es decir, conservan un carácter suprasensible, ideal.  En el nihilismo incompleto la distinción entre mundo verdadero y mundo aparente no desaparece del todo, y se mantiene todavía operante una fe. Para derribar lo antiguo se debe todavía creer en algo, en un ideal; se tiene todavía una “necesidad de verdad”.  En la fenomenología que Nietzsche presenta, el nihilismo incompleto se manifiesta en diversos ámbitos y formas.

Capítulo VIII
Nihilismo, relativismo y desencantamiento en la “cultura de la crisis”

El desborde nihilista se dio, sobre todo, cuando las influencias del pensamiento nietzscheano confluyeron con los resultados relativistas del historicismo.  Esto ocurre, en particular, en el seno de la así llamada “filosofía de la vida” y en la serie de críticas de la civilización que ocurren en los primeros tiempos del novecientos.  Partiendo de la convicción de que existe un radical e insuprimible antagonismo entre lo dionisíaco y lo apolíneo, entre la vida y el espíritu, se dio expresión a una difusa desconfianza en las exigencias de síntesis de la razón y a un correspondiente apelación a la otra dimensión, la de la “vida”.  La vida, según se afirmaba, debía ser cultivada en su nivel originario, en sus caracteres propios, y no según las modalidades teóricas tradicionales que, objetivándola, la reificaban.

Capítulo IX
El nihilismo estético-literario
Thomas Mann reconocía que Nietzsche había visto con justeza lo que había indicado en la tensión entre lo dionisíaco y lo apolíneo, entre el instinto y la razón, entre la vida y el espíritu, la fuente de las enfermedades de la civilización.  Yendo más allá de Nietzsche, es decir, más allá del “trágico destino” que él había representado, se trataba de reconstruir la razón sobre nuevas bases y de conquista un nuevo y más profundo concepto de humanitas, capaz de satisfacer las exigencias a la vida por la cual Nietzsche había dado rienda suelta.

Ante la desorientación y el vacío causados por el nihilismo, Benn reacciona, siguiendo las huellas de Nietzsche, con la fuerza de la creatividad artística, con la metafísica de la expresión y de la forma. El arte es la actitud capaz de corresponder al impulso de la fuerza dionisíaca de la vida, expresar su perenne fluir y su ineludible perspectividad. Ello porque el arte produce la forma, esto es, el escorzo creativo que penetra la realidad del devenir mejor que cuanto pueda hacer el concepto metafísico de verdad.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Dinastía real en Camboya (video)

sábado, 1 de diciembre de 2012

El Nihilismo (parte II)


El Nihilismo (parte II)
Resumen del librode Franco Volpi para uso de estudiantes
Alejandro Molina
Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima

Capítulo IV
El nihilismo en sentido social y político y su procedencia francesa
Este concepto se encuentra también en la obra de Franz von Baader, quien retoma el concepto de nihilismo de la cultura francesa, que significa, grosso modo, disolución de las “sagradas verdades” es decir, con la destrucción de los ordenamientos y de las reglas tradicionales en su función de principio de la cohesión social.  La causa de tal nihilismo es la individualizada en el ejercicio incontrolado de la racionalidad de la ciencia.  Nihilismo y oscurantismo, considerados respectivamente como consecuencia del uso muy libre o muy inhibido de la razón, son ambos severamente estigmatizados como síntomas de degeneración y disgregación de la vida religiosa, social y civil.
Por otro lado, en la cultura de la Revolución el apelativo de “nihilista” había sido usado para designar a la multitud de aquellos que no estaba “ni a favor ni en contra de la Revolución”.
Capítulo V
El nihilismo sin fundamentos de Max Stirner
Su obra capital El único y su propiedad es la expresión más rabiosa y corrosiva del radicalismo de izquierda, nacido como reacción al hegelianismo.  Propugnando las razones de una revuelta anárquico-libertaria llevada al extremo, Stirner se arroja contra toda tentativa de asignar a la vida del individuo un sentido que la trascienda y que pretenda representar sus exigencias, necesidades, derechos e incluso su imagen.  El nihilismo que se obtiene a partir de aquí no se basa sobre una afirmación filosófica de la nada, sino que es simplemente la negación y el rechazo de todo fundamento que trascienda la existencia originaria e irrepetible del individuo.
Capítulo VI
Nihilismo, anarquismo, populismo en el pensamiento ruso
Los teóricos del nihilismo ruso se empeñaron en una revuelta antirromántica y antimetafísica de los “hijos contra los padres”, rechazando la autoridad y el orden existentes y atacando especialmente los valores de la religión, de la metafísica y de la estética tradicionales, consideradas como “nulidad”, como ilusiones destinadas a disolverse.  El movimiento nihilista ruso fue, a menudo, más dogmático y rebelde que crítico y escéptico, convencido como estaba del imperativo de negar a toda costa, del deber proceder de cualquier manera, no importa si entre ruinas y añicos.  Renegaba, pues, del pasado, condenaba el presente, pero sin la capacidad de abrirse a una configuración concreta y positiva del futuro.  Lo que exaltaba era el sentido de la individualidad, la frialdad utilitaria, no cínica ni indiferente, pero radical y coherente, en el propugnar la revuelta de la inteligencia contra el poder y la cultura dominante.
El nihilismo se abre de par en par, en toda su amplitud y su profundidad, en la obra Dostoievsky, que da cuerpo a intuiciones y motivos filosóficos que anticipan las experiencias decisivas del pensamiento del Novecientos.




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