miércoles, 23 de marzo de 2011

Derrida: El circunciso (parte III)


Elías y la Alianza

La circuncisión, Elías y la Alianza están conectadas íntimamente. No es posible hablar de una o uno de ellos sin hacer alusión a los tres. En primer lugar, Elías fue un gran profeta, si no el más grande de los profetas de Israel, que según la tradición bíblica fue asunto al cielo en cuerpo y alma (2 Re 2, 11). De vez en cuando baja a la tierra para vigilar y acompañar al pueblo de Dios en su camino hacia la salvación. Además se le encarga la misión de asistir al pueblo de Israel en la brit milah, la circuncisión. Recordemos que había explicado anteriormente que en la sinagoga se separan dos asientos: uno para el padrino y otro para el profeta Elías.

El profeta Elías había condenado a los israelitas por su infidelidad a la Alianza hecha con Dios, desde ahora en adelante él velaría por la fidelidad a esta alianza y para ello debía presenciar el rito de la circuncisión en persona. Es el profeta más escatológico, y por eso mismo, el más esperado de todos. El profeta Malaquías había profetizado que Elías vendría antes que el Mesías para prepara su camino (Mal. 3, 23). Algunos israelitas en la fiesta de Pascua dejan una copa llena de vino y una ventana abierta con la esperanza de que Elías baje y entre en su casa por la ventana y celebre con ellos la liberación el pueblo.

Y qué tiene que ver todo esto con nuestro tema. Simplemente que Derrida tenía otro nombre aparte de Jacques, su otro nombre nunca escrito, y nunca inscrito era “Elías”. Este nombre estaba oculto, se refugiaba en la intimidad del hogar, de la familia. No podía salir al exterior de ninguna manera, ni escrita, ni inscrita. Era el nombre abstracto que le había llegado, que lo hacía el elegido, el querido, el responsable de una alianza que no le estaba permitido explicitar, ni comunicar. Era el guardián de nada. El guardián de su historia, de su pacto, de su compromiso y el de todos los judíos. Era una misión recibida, sin recibirla, ya que no había ninguna señal de aquella recepción. Por lo mismo, fue él mismo el que se eligió como el guardián de la alianza, y se atribuirá el apelativo de “el último judío”.
Elías a la vez es uno y otro, no sólo es el nombre del más grande profeta de Israel, también es el nombre del tío de Derrida, aquél que abandonó a su familia y de quien nadie más habló en casa. Es un desconocido, es un otro, es un marginado. Por eso, Elías es también el nombre de otro imprevisible al que se le debe guardar un lugar. No del que venimos hablando hasta ahora, sino otro Elías o Elías el otro, y sin embargo, Elías puede ser uno y otro a la vez, no se puede invocar la presencia de uno sin el riego de convocar también al otro. Es el parasitaje de un Elías, del otro que implica siempre el yo. Al hablar de Derrida o Derrida al hablar de sí convoca a todo aquel que no es él, invita al diálogo con todos los no-Derrida y en ellos se reconoce Derrida.

Con el apelativo de profeta describirá Rorty la personalidad de Heidegger y Derrida , aunque este título para él no presentará la misma acepción que según nuestro parecer presentaría la figura del profeta en Derrida. Por el contrario, para Rorty será causa de desestimación por carecer de universalidad en sus planteamientos y en sus métodos.

Siguiendo con la descripción de Elías, podemos decir que es el más escatológico de los profetas, y por los mismo, el más esperado de ellos, como lo hemos expuesto más arriba. Y Derrida afirma que el mundo nunca le ha perdonado que sea el escatológico más esperado , de esta manera él explícita su identificación con Elías y su ministerio. Su nombre y ministerio oculto, marginado, aborrecido y anhelado.
De esta manera Derrida surge en el mundo como un profeta que busca custodiar la fidelidad a una tradición que le es ajena, para él la alianza será siempre un edificio judío . Y la fidelidad a ese edificio será de alguna manera heterodoxa, es decir, no legítimo. Y el profeta de este género será un falso profeta, un profeta infiel a una tradición que debe defender. Y ¿qué pasa si dicha tradición no es fiel a la misma alianza que defiende?

Derrida se expresa de sí mismo como “el más auténtico de los profetas falsos”. Este apelativo podría darnos a entender que es un profeta infiel, un dimisionario de la alianza. Sin embargo, parece que nuestro amigo se ha mantenido más fiel que cualquier otro profeta. No tolera la alianza se que eleva hacia el cielo y cierras las puertas más que para el pueblo judío. A esa alianza es a la que es infiel. Sin embargo, la pureza a de la alianza a Dios, la fidelidad a Dios, nunca la ha perdido. Dios es una constante en su vida y que ha recibido a través de la misma diversos nombres . En el siguiente párrafo se expresa de manera clara fidelidad al Dios de la Alianza:

"… el tiempo cambiado de mi escritura, la grafía, por haber perdido su verticalidad interrumpida, casi en cada letra, para estar cada vez mejor ligado pero leerse cada vez peor desde hace casi veinte años, como mi religión .

En esta analogía entre religión y escritura, podemos extraer algunos puntos claves en tanto su fidelidad al Dios de la Alianza. En primer lugar está la verticalidad, es decir este edificio judío del que se hablaba anteriormente. Una verticalidad que separa, divide, aleja y margina. El paso de los años ha hecho que su cercanía con esta verticalidad se haga más ausente, es decir, comienza a alejarse cada vez más de este medio de marginación.

El segundo punto... lo seguiremos en otro post.

jueves, 17 de marzo de 2011

El compromiso del espíritu actual

Recomendados de La Coalición

El compromiso del espíritu actual

con Gianni Vattimo en Turín



Editor literario: Teresa Oñate

Colectivo de varios autores (España, Italia, Francia, Argentina, Perú) en torno a la "Lección de despedida" de Gianni Vattimo (2008), con énfasis en hermenéutica, nihilismo, secularización, posmodernidad e historia.

20,00 €

Lugar y fecha de edición: Cuenca 2010
Editorial: Alderaban Ediciones, S.L.
Páginas: 351
Encuadernación: Rústica
Medidas: 24 cm. Idioma: Español
ISBN(13): 9788495414779

Para más detalles hacer click aquí.

martes, 15 de marzo de 2011

Derrida, el circunciso (II parte)

Derrida, el circunciso (II parte)
La circuncisión

Jimmy Hernández Marcelo
Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima



Derrida se define a sí mismo como el circunciso, y para él esto significa ser cultivado, podado, cortado, purificado. Pero al mismo tiempo marcado en el cuerpo para siempre. No tiene recuerdo de aquel ritual de marcación, pero sí queda en su cuerpo la presencia perpetua de aquel momento. No se puede escapar de él, lo sigue donde quiera que va, lo atormenta y no le permite olvidar quién es y de dónde viene, y también hacia donde tiene que llegar. Por eso, la circuncisión es el hilo conductor de sus obras, porque es lo que lo hace escribir. Para aquellos que no sepan exactamente qué es la circuncisión, aunque creo que hoy en día casi todas las personas saben algo sobre ella, haremos una breve presentación sobre el tema. En la tradición religiosa y cultural de los hebreos o judíos se realiza una ceremonia de consagración del niño recién nacido. El Padre es el responsable de preparar la ceremonia, que debe realizarse por la mañana temprano y le precede una vigilia ritual consagrada a los rezos donde los padres pasan recibiendo las felicitaciones de sus amigos. El término hebreo para designar a la circuncisión es milah, pero la expresión completa es brit milah, donde brit significa “alianza”. En efecto, esta circuncisión se practica para recordar el pacto establecido entre Yahvé y Abraham, en el que éste sería hecho “padre de muchedumbre de gentes” (Gen. 17,4). En la ceremonia el niño tiene dos padrinos: un padrino y una madrina, como en el bautismo cristiano. A este respecto Derrida dirá que cuando en su familia, y ha de entenderse que también las familias judías de la zona, alguien debía circuncidarse llamaban al rito bautismo, para simular que se referían al rito cristiano y no al judío. Para el judío la circuncisión es única porque es cumplida con el cuerpo mismo, dejando la marca del pacto eterno con Dios sobre éste toda la vida. No cualquiera puede hacer la circuncisión. La persona que lleva a cabo el Brit es llamada “Mohel”. Es un maestro cirujano con experiencia especial en el ritual judío de la circuncisión. Para estar calificado como Mohel debe ser temeroso de Dios, un judío observante de la Torá, y conocedor de la gran cantidad de leyes judías y médicas correspondientes al Brit Miláh.

El ritual se realiza de esta manera: En la sinagoga existen dos asientos: uno para el padrino y otro para el profeta Elías con almohadones de seda. El padrino sienta al infante en sus rodillas y luego el circuncidante corta el prepucio con un cuchillo de acero diciendo: “Bendito seáis, Señor, que nos habéis ordenado la circuncisión”. Mezcla vino con la sangre del niño y lo bendice, a continuación le impone el nombre que los padres han designado para el niño. Luego pronunciado las palabras de Ezequiel: “Y yo dije: vivirás en tu sangre”, le moja los labios al niños con la mezcla de vino y sangre bendita. Esto también nos recuerda el sacramento de la Eucaristía de los cristianos, curiosamente también llamaban a la preparación en los ritos judíos “comunión” en la familia de Derrida . Seguidamente se recita el Salmo 128: “Bienaventurado el hombre que teme al Señor” .

Los detalles que se presentan en el proceso ritual en el que un recién nacido se convierte en judío, y por ende, en portador de la Alianza, son muy precisos y observados con extrema rigurosidad. Esto se debe a que se entiende, no como un proceso de pulcritud cultural, sino como un mandato divino, y como dicen los judíos, el mandamiento por excelencia. Así como en el cristianismo el bautismo marca en comienzo de la vida del cristiano, el nacimiento como hijo de Dios bajo la Nueva Alianza hecha por Jesucristo, en el judaísmo la circuncisión presenta la misma figura. Aunque ambos rituales tienen marcadas diferencias, la más significativa sería la marca o el signo que queda después del rito. En el cristianismo el sello es invisible, pues el niño queda marcado en el alma como hijos de Dios. No hay un signo visible de esta filiación, sin embargo está presente. Por el contrario, en el judaísmo el signo de la alianza es visible en el cuerpo, queda marcado el cuerpo. No sólo el circunciso puede ver la marca, sino todo el mundo distingue al circunciso, y precisamente esa es la intención: que todos reconozcan al circunciso. Todo esto gracias a la naturalización de un sello que se hace simbólico de un pacto imborrable.

Derrida se identifica con el nombre de “el circunciso”, y esto a qué se debe. Por qué Derrida se refiere a sí mismo como el “circunciso”. Y de la respuesta que daremos depende todo lo que desarrollaremos posteriormente con el tema que más le interesa: “la escritura”. Porque para Derrida la circuncisión es la escritura del cuerpo . Y todas sus obras lo único que tratan de hacer es explicar qué es la circuncisión.

En primer lugar, Derrida se enfrenta desde tierna edad a la dialéctica conflictiva de saber quién es él. Y que lo llevará a decir en sus años de madurez: “nunca sabré todo sobre mí”. El reconocimiento de sí mismo es fruto de una confesión sincera. Una confesión que abre al otro, se comunica al otro, porque quiere al otro. La confesión lleva en sí como conditio sine qua non la alteridad, la apertura. Porque “se confiesa siempre al otro”. La confesión es efusión de reconocimiento, sólo en el otro Derrida puede encontrarse a sí mismo. Al estilo de San Agustín, a quien suele llamar mi compatriota, a quien venera y admira , Derrida se nos confiesa como “el circunciso”, el inscrito en una tradición que lo identifica y lo somete.

Se re-conoce como un circunciso, porque es lo que ve, porque se lo han contado, porque es lo único de lo que sí tiene certeza que verdaderamente ocurrió, y además en él se ha cultivado, germinado. La misma circuncisión presenta una doble realidad, por un lado es cortar, separar, romper. La circuncisión corta no sólo el prepucio del recién nacido, sino además rompe con el mundo, separa en judíos y gentiles, no creyentes, infieles, enemigos de Dios, por eso son llamado incircuncisos, es decir, los que no han hecho alianza con Dios y por tanto, no pertenecen a su pueblo santo. Se entiende entonces que la circuncisión es un medio de marginación, de separación, de mantener fuera del contorno, fuera del alcance de la alianza. La alianza como en los rituales matrimoniales es circular, y los circuncisos son los que están dentro del circulo. Los incircuncisos están fuera

Mensaje del Rey de Libia en el exilio



Mensaje al pueblo de Libia de Su Alteza Real el Príncipe Mohamed, heredero legítimo del trono de Libia.

La Coalición agradece los materiales recibidos.

Himno del Reino de Lybia: Libya, Libya, Libya!

lunes, 14 de marzo de 2011

El discurso de lo cotidiano y el sentido común (novedad editorial)



Recomendados de La Coalición


El discurso de lo cotidiano y el sentido común
La teoría de las representaciones sociales
Wolfgang WAGNER y Nicky HAYES

Fátima FLORES PALACIOS (Ed.)

Prólogo de Serge Moscovici
Traducción al español: Eréndira Serrano Oswald. Revisión: Sonia Ursini


2011 416 pp. ISBN: 978-84-7658-985-4 PVP: 20 euros

Coedición con el Centro de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM-UNAM), Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH-UNAM) y Centro de Investigación y de Estudios del Instituto Politécnico Nacional (CINVESTAV)

El pensamiento y la conversación en el transcurrir de la vida diaria difieren de la forma en que se piensa y discurre en contextos más formales, aunque esta diferencia no siempre se toma en cuenta en la psicología social. Por tanto, se requiere de otro enfoque que tome a las mujeres y los hombres de la cotidianidad como actores principales y competentes, en lugar de sólo aludir a sus deficiencias cognitivas. Este libro versa sobre la teoría de las representaciones sociales que nos propone una solución al articular los procesos psicológicos colectivos e individuales.

El texto inicia con un análisis general del pensamiento cotidiano en la psicología, discutiendo luego las investigaciones de los sistemas sociopolíticos, culturales y de ciencia popularizada respecto al sentido común. La teoría se presenta a partir de los trabajos clásicos y contemporáneos de la construcción social del mundo, desde el nivel individual de las representaciones como metáforas, las imágenes y las estructuras cognitivas, hasta fenómenos colectivos tales como el diálogo, el discurso y los significados compartidos. El capítulo final del libro aborda los desarrollos epistemológicos y metodológicos del campo.

Es la primera obra en castellano que abarca e integra la teoría de las representaciones sociales de Serge Moscovici.


ÍNDICE

Agradecimientos. Prólogo, por Serge Moscovici. Psicologías latinas, por Fátima Flores Palacios. Introducción. 1. Vida cotidiana, conocimiento y racionalidad. 2. Introducción a las representaciones sociales. 3. La topografía de la mentalidad moderna. 4. La organización y la estructura de las representaciones sociales. 5. La dinámica de las representaciones sociales. 6. Discurso, transmisión y universo compartido. 7. Acción, objetivación y realidad social. 8. Aspectos epistemológicos de la teoría de la representación social. 9. Métodos en investigación de las representaciones sociales. Referencias bibliográficas.

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Wolfgang Wagner
. Doctor en Psicología Social, es profesor de Psicología Social y Economía en la Universidad de Linz. Ha sido profesor visitante en el Reino Unido, Francia, España y América Latina. Es fundador de Papers on Social Representations y autor de múltiples obras publicadas en diversos idiomas.

Nicky Hayes. Doctora en Psicología Social. Su campo de investigación se enfoca a las representaciones sociales y la identidad social en el contexto cotidiano y empresarial. Es reconocida autora de varias obras a nivel internacional.

Fátima Flores Palacios
. Doctora en Psicología Social. Investigadora en el área de representaciones sociales, género y salud, es autora de diversas publicaciones reconocidas en el ámbito internacional, entre ellas Psicología social y género (2001).

domingo, 13 de marzo de 2011

Montjoie Saint-Denis (Paris)


Montjoie Saint-Denis
Aviso de amigos franceses en La Coalición
Chers Amis,

L’histoire de France s’incarne dans un lieu symbolique, à nul autre pareil : la nécropole des rois de France, située à Saint-Denis.

Comme vous le savez, ce site remarquable est aujourd’hui gravement menacé. Devant l’indifférence des pouvoirs publics, vous avez répondu nombreux à mon appel,
avec la ferme volonté d’œuvrer ensemble à la sauvegarde et au rayonnement de cet ensemble exceptionnel.

Une association est née de notre commune mobilisation : Montjoie Saint-Denis.

Pour conforter son action et assurer la légitime promotion de la nécropole royale de Saint-Denis et de la Basilique qui l’abrite, Montjoie Saint-Denis s’est dotée d’un site internet : www.montjoiesaintdenis.fr

Son ambition : vous tenir informés de ses actions mais aussi vous offrir régulièrement des éclairages variés se rapportant naturellement à la nécropole des Rois de de
France mais aussi à l’admirable histoire capétienne de notre pays. Les lieux de mémoires qui se rattachent à l’histoire des familles royales, impériales et princières, en France comme à l’étranger, ne seront pas négligés.

Vous recevrez périodiquement un courriel vous invitant à découvrir les nouveautés de ce site.

N’hésitez pas à le faire largement connaître autour de vous et à nous faire part de vos suggestions.

Bien cordialement.

Karim Ouchikh,
Président de l’association Montjoie Saint-Denis

viernes, 11 de marzo de 2011

El Reino de Libia



Nuestro saludo al retorno.

Coalición Global

Visitantes

Colaboradores de La Coalición. Con diversidad de enfoques y posiciones

  • Carlos Pairetti - Universidad del Rosario
  • Daniel Mariano Leiro - Universidad de Buenos Aires
  • David Villena - UNMSM
  • Davide de Palma - Università di Bari
  • Dick Tonsmann - FTPCL y UNMSM
  • Eduardo Hernando Nieto - Pontificia Universidad Católica del Perú
  • Enmanuel Taub - Conicet/Argentina
  • Gianni Vattimo - Universidad de Turín
  • Gilles Guigues - Université de Provence
  • Hernán Borisonik - Sao Paulo
  • Ildefonso Murillo - Universidad Pontificia de Salamanca
  • Jack Watkins - University of Notre Dame
  • Jimmy Hernandez Marcelo - Facultad de Teologia Pontificia y Civil de Lima
  • Juan Villamón Pro - Universidad Ricardo Palma
  • Lucia Pinto - Universidad de Buenos Aires
  • Luis Fernando Fernández - Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín
  • Martín Santiváñez - Universidad de Navarra
  • Piero Venturelli - Bolonia
  • Raffaela Giovagnoli - Università di Roma Tor Vergata
  • Ramiro Pablo Álvarez - Córdoba, Argentina
  • Raúl Haro - Universidad de Lima
  • Santiago Zabala - Universidad de Columbia
  • Víctor Samuel Rivera - Universidad Nacional Federico Villareal